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El resultado es una carne suave, que se podría cortar con la cuchara, y una salsa densa y llena de sabor y sustancia. En Italia, los más famosos son los ragú de Nápoles, que incluye diversos cortes de carne de res; y el ragú bolognese, que se prepara con trozos de carne de cerdo y tarda menos tiempo sobre el fogón. De hecho, es la salsa de este ragú, el bolognese, la que se utiliza para la pasta y como ingrediente fundamental en la lasagna. Aunque ahora es posible encontrar salsas de ragú industriales en el mercado, la verdad es que éstas podrían causarle un infarto a la abuela, pues no hay nada como el verdadero ragú hecho en casa, con paciencia y dedicación. Para terminar mi serie de recetas con pasta presento esta semana, entonces, una preparación típica del sur de Italia, que consiste en preparar un ragú bolognese y luego cocinar en éste la pasta, para que absorba todo su sabor. Queda espectacular, y se puede preparar con cualquier tipo de pasta, aunque en esta oportunidad sugiero utilizar tornillitos.
Tornillitos con el clásico Ragú
Ingredientes (para 4 personas)
1 libra de tornillos
1/2 taza de cebolla cabezona picada finamente
1/2 taza de apio picado finamente
1/2 taza de zanahoria rallada
3 dientes de ajo
2 latas de 400 gramos de tomates italianos pelados y en su jugo
600 gramos de trocitos de costilla de cerdo
2 cucharadas de aceite de oliva extravirgen
Orégano fresco, albahaca fresca y Peperoncino al gusto
Preparación
Condimente la costilla con sal y pimienta, y dórela en un caldero grueso con el aceite de oliva. Cuando tome color agregue la cebolla, la zanahoria, el ajo y el apio. Deje cocinar un poco hasta que los vegetales empiecen a sudar y añada el tomate, unas hojas de orégano y de albahaca, y peperoncino al gusto. Cocine lentamente, durante una hora, a fuego medio bajo y agregue agua si la preparación se espesa mucho. Diez minutos antes de terminar, cocine en agua hirviendo durante un par de minutos los tornillos, luego retírelos del agua, déjelos escurrir y termine de cocinarlos dentro del ragú. Para terminar, rectifique la sazón con sal y sirva acompañado de queso parmesano rallado.