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El reto 4x4

Desde su taller en California, Jonathan Ward produce a mano vehículos todoterreno con el espíritu de algunos de los camperos más legendarios de todos los tiempos.

Juan Fernández

14 de julio de 2010 - 03:03 p. m.
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Jonathan Ward decidió dar un giro a su vida después de recorrer, junto con su esposa Jamie, buena parte de la reserva Sabi Sand, cerca del Parque Nacional Kruger, en Sudáfrica, a bordo de un Toyota Land Cruiser FJ45 de 1978. “Son vehículos excepcionales y muy pocas personas estaban aplicando técnicas de restauración de autos clásicos a este modelo”, dice Ward, quien en 1996 dijo adiós a la industria del entretenimiento para fundar TLC, una tienda que ofrecía piezas, ventas y servicio de Land Cruiser en Van Nuys, California.

Ward pasó cuatro años restaurando camperos de las décadas de 1960 y 1970 y logró la fama como uno de los mejores del mundo hasta que fue identificado por Toyota, quien lo comisionó para que presentara estudios de diseño preliminares del renovado FJ Cruiser de 2007. Pero fue demasiado conservador y en 2005 el fabricante japonés descartó la propuesta. Un año más tarde, decidió fundar su propia marca, ICON, con el fin de producir sus modelos con el espíritu Land Cruiser. “El foco de ICON es revisar los diseños de los vehículos clásicos de nuestro pasado colectivo en un contexto moderno –explica Ward–. Así, elevamos los clásicos a íconos mientras fusionamos estilo intemporal, diseño, calidad e innovadoras herramientas de la ingeniería moderna”.

Sin la estructura ni las restricciones de diseño que caracterizan a las ensambladoras de alto volumen, Ward es libre de seguir su visión. “Este es un gran momento en nuestra industria, ya que el público se siente decepcionado por la mayoría de las grandes compañías productoras de coches y más abierto a propuestas como la nuestra: sensible, progresiva y de bajo volumen”.

Los ICON son fabricados totalmente a mano con piezas y motores de última tecnología. Se comercializan bajo las series FJ, inspirados en el Land Cruiser, y CJ, que recuerda a los viejos Willys. Los precios arrancan en 79.000 dólares para el CJ y van hasta los 175.000 dólares en el caso de algunos FJ. Pero ese, precisamente, es el principal reto al que se enfrenta Ward mientras construye sus vehículos.

“Este tipo de proyectos se vuelven onerosos cuando se desafían los niveles de calidad y durabilidad en cada parte del coche. Súmele a eso el hecho de que el volumen de nuestros vehículos es muy bajo y que son construidos con proveedores y mano de obra costosa. Así es que hemos sido muy afortunados en encontrar compradores que entienden todo lo que esto involucra. Lo anterior nos permite no hacer sacrificios para satisfacer las demandas del mercado de precios”, explica Ward.

El tipo de cliente que compra un ICON es bastante especial. Sin importar si son hombres o mujeres, son de carácter fuerte, individuales y con obsesión por productos hechos a la medida. Muchos son diseñadores industriales de renombre como Marc Newson, estrellas de la televisión como David Letterman o modelos como Angie Harmon. Todos, al final, dice Ward, tienen en común el anhelo de un vehículo que les permite disfrutar la vida, camuflarse en cualquier entorno y comunicar su propio estilo de diseño.

Bajo el sello de ICON se han vendido más de 60 modelos de la serie FJ y ocho del recién lanzado CJ. Cada año se producen unos 24 vehículos que son probados personalmente por Ward en recorridos no menores a los 500 kilómetros en toda clase de terrenos. Posteriormente son despachados a sus clientes. En Colombia, según Ward, existen tres camperos rodando y espera que en el resto de la región sigan siendo demandados. “Sabemos que el viejo Willys Overland CJ y Toyota Land Cruiser son una parte importante de la cultura local en la mayoría de las naciones de América”.

Al volante, el ICON produce una sensación de estabilidad, fuerza y se convierte en una extensión del conductor. Los motores están basados en sistemas de General Motors en los modelos a gasolina y de International para la opción turbo diésel. “La conducción, ergonomía, distribución del peso y centro de gravedad, entre otros, han sido mejorados drásticamente comparados con los diseños originales de la época, pero al final se pretende que este sea un tipo de vehículo análogo, sin sistemas informáticos extensos y de contenido que, por diseño, perderían su valor en 5 ó 10 años”, explica Ward.

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El ICON es una herramienta de calidad industrial que presenta una experiencia totalmente distinta a la de un Jeep moderno, y Ward lo construye “para revivir los valores clásicos del diseño industrial”.

Asimismo, confía en el futuro de estos vehículos, en los que la intemporalidad juega un papel determinante, y advierte que la suya no es más que una compañía pequeña pero con grandes ideas, y se adelanta al futuro diciendo que espera poder fabricar una amplia gama de vehículos con motores eléctricos de gran desempeño. También tiene la esperanza del resurgimiento de los fabricantes de nicho, aquellos que pueden cuestionar el contenido y la calidad del diseño de los grandes jugadores de la industria. “Es hora de ideas frescas y pequeñas empresas que puedan contribuir activamente en la evolución y respuesta a las exigencias de un nuevo mercado”, concluye.

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Jonathan Ward en seis preguntas

¿De dónde proviene su pasión por los modelos Land Crusier?

He viajado a muchos países y he atravesado duras y remotas localidades. Siempre un Toyota Land Cruiser estuvo allí.

¿Además del FJ y CJ, tiene otros modelos en mente?

Sí. Ford Bronco, Land Rover y Volkswagen Thing.

¿Qué vehículo conduce?

Un ICON FJ45 de una tonelada y cuatro puertas, un Lexus ISF y una Chrysler Town & Country de 1951.

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¿Cuál es el futuro de la industria de los vehículos de lujo?

Vamos a ver un cambio en los vehículos de lujo, en donde la utilidad y la versatilidad jugarán un papel esencial en el diseño. La compra es un reflejo de los consumidores y creo que cambiará a medida que nuestra cultura y preocupaciones se modifiquen.

¿Cómo define el lujo?

Es la capacidad de rechazar el “símbolo de status” que “dan” algunos productos y posesiones. No es más que seguir la inclinación natural y las pasiones y la capacidad de tomar nuestras propias decisiones en todos los niveles.

¿Cuáles son sus pasiones?

Mi familia, el diseño industrial, los relojes, el latin jazz, surfear y viajar.

Por Juan Fernández

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