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hace 12 horas

“Del verso al mundo en un ejercicio de clase”

En el trabajo discográfico “En las líneas de su mano”, que acaba de ser publicado, el músico Roberto Camargo y el escritor Federico Díaz Granados reunieron a 17 cantautores para interpretar igual número de poemas.

Roberto Camargo se encargó de la curaduría musical y de la dirección artística. / Cortesía

Este disco nace de la suma alquímica y amorosa de muchas voluntades. En un designio cabalístico autoimpuesto, pensamos con Tuti y Federico que por motivos de confluencia astral debían ser 17 poemas musicalizados, 17 poetas, 17 cantores iberoamericanos de la escena actual los invitados a celebrar el 2017, año chino del gallo y por demás, “gallo de año” para varios. Un poeta, un cantor más o un cantor menos habrían desvirtuado el conjuro juglaresco que se fraguaba. Corría mediados de abril cuando todo se alineó para empezar.

Parezco bromear, pero hay empresas que demandan la bendición numerológica de los dioses. Más, cuando el destino en su azar cotidiano otorga solo tres meses para producir tal tarea. A veces los “sí” definitivos en los proyectos surgen cuando surgen y hay que embarcarse en la nave. Todo el tiempo nos asaltó el vértigo inevitable de las primeras veces, que por lo demás son todas las veces.

El festival Las líneas de su mano había cultivado durante diez ediciones el encuentro de la ciudad, alrededor de la poesía y de las letras, abriéndose durante los últimos años a invitar cantautores en cada nueva edición. Justamente eso queríamos celebrar con el disco: ¡El milagro de los encuentros! Por eso nos arriesgamos a cruzar la intimidad creativa de 34 geografías sentimentales, para proponer desde ahí un compendio vigente de miradas, de mestizajes sonoros en pequeño formato para exaltar el poema e intensificar la interpretación del cantor. ¡Y qué amorosos los cantores y generosos los poetas, que en menos de tres meses entregaron sus versos!

Incluso, Marta Gómez fue la primera en entregar resuelto el ejercicio, musicalizando al poeta español Fernando Valderde, ¡y de qué manera!

El primer detonante de la idea surgió hace dos años durante el ejercicio de un taller de escritura de canciones. Lo dictamos en el teatrino del Gimnasio Moderno en Bogotá con Andrés Correa. Juntos montamos un esquema didáctico de ejercicios creativos para reflexionar sobre las líricas con los músicos académicos y populares. Uno de estos ejercicios aludía a ponerle música a un poema. Entre los participantes de aquel taller se encontraban Lucio Feuillet y Cavito Mendoza, quienes hacen parte de los artistas invitados al disco. El periodista Miguel Camacho fue también nuestro compañero en 2015 y 2016. A raíz de su súbita despedida, el disco se propone dedicarlo a él, como un cálido homenaje.

Si concibiésemos el mundo como un aula de clase o un salón de biblioteca (con internet, por supuesto), donde pudieran confluir afectivamente cantores y poetas para hacer de la creación, la reflexión y el juego su punto de encuentro, el cancionero popular se haría todavía más fecundo y extenso.

Al final del ejercicio, he conocido hoy felizmente la obra de 17 nuevos poetas y me he reconocido en total reverencia ante 16 colegas de la canción.