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Eileen Moreno hace un “Manual para galanes”

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La actriz cuenta los retos y las dificultades que tuvo para interpretar a su personaje de Adriana en esta producción que llega a más de 16 países.

¿Cómo llegó a ser parte de la serie “Manual para galanes”?

Llegué por un casting. Mi mánager me dijo que iban a hacer una producción en Colombia, pero la mayoría de los actores eran mexicanos y como duré dos años viviendo allá y estuve en varias producciones, por eso decidí presentarme a la prueba. Fue un reto, porque no solo era la construcción de personajes, sino también el hacer un acento, algo muy delicado.

¿Cómo construyó el personaje de Adriana en esta serie?

Me puse en la tarea de no juzgar a Adriana, algo que hacía antes con mis personajes. Me apego a lo que dicen los directores y al libreto para luego lanzar una propuesta que esté muy sintonizada con la esencia del rol. Tuvimos la ventaja de ensayar y tomar clases dos semanas antes. Cuando llegamos a las escenas todos nos conocíamos. Me ha pasado en otros proyectos que el mismo día que vas a grabar conoces a tu esposo, a tu mamá o a tus hijos. Adriana es una chica de Ciudad de México, comienza casada y está divorciándose.

¿Por qué juzgaba antes a los personajes?

Por una inmadurez. Cuando uno va creciendo entiende la labor como actor. He tenido la oportunidad de interpretar a personajes de la vida real que han sido prejuzgados por lo que salía en los medios. Sin embargo, cuando los conocí y de sentarme con ellos, la perspectiva me cambiaba por completo. Ahí fue cuando dije que uno no debe juzgar a un personaje, sea de la vida real o de la ficción. La labor del actor es crear un personaje e interpretarlo.

¿Cuándo grabó la serie?

Fue grabada en 2019, cuando todavía no sabíamos lo que iba a pasar este año.

¿Qué tan parecido es actuar en Colombia y en México?

En general, Latinoamérica es muy parecido para nuestro oficio. Los colombianos y los mexicanos empatizamos porque tenemos muchas cosas en común culturalmente. En la actuación me encontré con directores que me dirigieron en Colombia y luego me los encontré allá. México es una ciudad más grande y pesada de trabajar, eso sí.

¿Hay alguna historia en común que le guste al usuario ver y a los actores realizar?

Considero que los actores y el público son bastante generales. Considero que las historias de violencia ya están un poco agotadoras. Manual para galanes es una comedia, y creo que le puede gustar mucho al público y a los actores también, porque es muy divertida.

¿Disfruta más ser protagonista o antagonista?

Ambos me retan. La vida es sabia y sabe cuál darle a uno en su momento. Un protagónico absorbe mucho tiempo, puedes ir de 7 a 7 de lunes a sábado, diferente a lo que pasa con el antagónico.

¿Cómo se ve en televisión?

No me veo. Es un personaje al que le presto mi cara, mi voz y mi cuerpo.

¿Es diferente preparar un personaje que tiene un ancla en la vida real e interpretar uno puramente ficticio?

Cambia mucho. En mis inicios no dimensionaba mucho lo que estaba haciendo. Me pasó cuando hice el de la esposa de Pablo Escobar, a raíz de eso me tomé más en serio el trabajo de investigar y con un respeto mucho mayor. Una cosa es lo que la persona vive, lo que el actor hace y lo que el director quiere. Aunque no es un documental, y tiene un tinte de realidad-ficción, las personas creen que lo que se muestra es totalmente real, y no es así.

Desde que empezó hasta ahora, ¿cuáles han sido los principales cambios en la actuación?

Cuando comencé en Padres e hijos los horarios eran muy extensos. No había una ley que nos cobijara. Ahora ha cambiado y ha sido más ameno en Colombia, por todas esas personas que se han reunido en sindicato. Con esto se han mejorado las condiciones laborales.

¿Por qué la gente debe ver “Manual para galanes”?

Primero, porque es una comedia para salir de la cotidianidad. Además, rompe estereotipos, comenzando por el nombre, porque en realidad no hay galanes.

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