La dimisión del pianista

El mal chiste de Carlos Núñez Cortés

El integrante de Les Luthiers anunció que se retirará del grupo cuando su actividad marque cinco décadas de unión entre canto y humor. Sus compañeros también se pronunciaron.

Cuatro de los integrantes emblemáticos de Les Luthiers: Daniel Rabinovich (q.e.p.d.), Marcos Mundstock, Carlos López Puccio y Carlos Núñez Cortés, al piano. EFE

A primera vista podría parecer que Les Luthiers son cinco o seis tipos (dependiendo de la presentación y el año del show) con un ingenio tan particular como sus instrumentos. Una segunda mirada, característica gemela del empleo del humor bien utilizado, no solo ratificaría la apreciación inicial, sino que haría pensar que son vecinos de la genialidad porque además de abordar sonoridades cercanas a lo que se conoce como música erudita, pueden realizar un recorrido por las manifestaciones folclóricas de América Latina, como lo han realizado en su célebre Cantata de Don Rodrigo Díaz de Carrera, de sus hazañas en tierras de Indias, de los singulares acontecimientos en los que se vio envuelto, y de cómo se desenvolvió.

Este colectivo argentino, que comenzó como septeto a mediados de la década del 60 bajo el nombre de I Musicisti y que luego se transformó en sexteto hasta 1986, cuando Ernesto Acher decidió abandonar el grupo para explorar (¿seriamente?) el jazz o dedicarse a sus rutinas personales, fue en su inicio un juego de universitarios cuya única finalidad era hacer públicos comentarios, opiniones y chistes creados por los artistas tras bambalinas, en los camerinos o durante los intermedios. Ahora, después de casi 50 años de desarrollar esa premisa de unir canto con humor, el experimento sigue siendo un juego pero con todas las de la ley. Con sus cabezas más despejadas, con las canas (aunque Carlos López Puccio siempre ha sido canoso) y con la tranquilidad de reinventarse en cada espectáculo, Les Luthiers han asumido el arte con la seriedad del veterano y con las ganas del aprendiz.

Ya no tienen la orientación de su fundador Gerardo Masana, ni la asesoría creativa de Roberto Fontanarrosa, ni tampoco la participación de su luthier de cabecera, Carlos Iraldi, pero sus integrantes (y dos personajes más contratados para reemplazarlos en caso de alguna urgencia médica en Marcos Mundstock y en Daniel Rabinovich, quien murió en 2015) empujan para el mismo lado. Incluso cuando alguien se atreve a decir que es el más fanático del grupo, ellos responden que los más fieles seguidores de esta iniciativa, sin duda, son ellos mismos. Creer en lo que se hace y amar su apuesta profundamente han sido sus fórmulas para gestar espectáculos tan contundentes como Mastropiero que nunca, Viejos fracasos, Todo por que rías, Bromato de armonio, Do-Re-Mi-Ja; y sus más recientes Lutherapia, CHIST y Viejos hazmerreíres.

En la historia reciente de este vendaval de humor, dos noticias han mermado la risa de sus seguidores. En 2015 murió Daniel Rabinovich y ahora Carlos Núñez Cortés le puso fecha a su retiro de la agrupación. Si Rabinovich, mejor conocido como Neneco, fue la cereza de un suculento pastel artístico, Núñez Cortés, también llamado Nuño, ha sido la base musical sobre la que se construyen sus desarrollos sonoros.

Hace un poco más de dos años, el hombre de los crespos alborotados y la voz aguda anunció que abandonaría el grupo justo cuando Les Luthiers llegaran a cinco décadas de actividad artística. La fecha se cumple durante la primera semana de septiembre de 2017 y hace pocos días Núñez Cortés confirmó que lo de su dimisión era en serio.

Sus compañeros, por supuesto, le salieron adelante diciendo: “¡Denunciamos que Carlitos se retira de los escenarios a sus setenta y cinco años pero no porque, como él aduce, las funciones y las giras lo cansan demasiado! Denunciamos que, en realidad, Carlitos tiene solamente treinta años y lo que se propone el muy ladino es cambiar a Les Luthiers por otras actividades con las que sueña en secreto desde siempre: apenas se retire escalará el Aconcagua para avistar algunos cóndores que todavía no conoce, practicará buceo de aguas profundas para enriquecer su colección de caracoles marinos y se aprenderá de memoria las 32 sonatas para piano de Beethoven y toda la obra de Chopin. Como sea, hay algunas cosas que son estrictamente ciertas: no sufre ninguna grave enfermedad, su decisión de retirarse para el 50º cumpleaños de Les Luthiers ya nos la había comunicado hace años y seguirá realizando diversas tareas para el grupo en afectuoso contacto con nosotros”.

La actualidad de Les Luthiers indica que sus otros tres integrantes emblemáticos (Carlos Mundstock, Jorge Maronna y Carlos López Puccio) seguirán sobre los escenarios apoyados por Horacio Turano y Martín O'Connor. Sus seguidores, entre tanto, esperan que lo que viene no sea una sombra, un mal chiste.

 

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