Un espectáculo del Cirque du Soleil

El regreso de Soda Stereo

Luego de una gira latinoamericana, el “show” inspirado en la banda argentina llega a Bogotá. Actos acrobáticos, “mapping” y proyecciones rememoran a Gustavo Cerati y la historia del grupo.

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Un mes se tardó el nuevo montaje del Circo del Sol en Bogotá. Esta vez regresa con un homenaje a la música latinoamericana, a lo que representó Soda Stereo para el rock en español y lo que fue Cerati para la música en general.

Es la primera vez que el circo realiza un homenaje a un artista latinoamericano, y no es para menos. Desde que se anunció, su nueva creación ha contado con una gran expectativa y aceptación, ya que detrás de ella están Charly Alberti y Zeta Bosio, baterista y bajista de la banda respectivamente.

En su paso por Chile y Argentina, los dos artistas, que aún representan a la banda, han considerado este nuevo show como un reecuentro, el que se propusieron hacer cada 10 años luego de su separación. En este espectáculo recordarán a Cerati como músico, reviviendo su voz.

La última reunión de la banda fue en 2007, para celebrar su despedida: una gira que llamaron Me verás volver, en la que resumieron una trayectoria musical de más de 23 años, con siete álbumes de gran acogida en toda Latinoamérica, por lo que entonces no tuvieron nada más que decir que “gracias totales”.

Luego vino la muerte de Cerati. Tras su separación, el cantante consolidó su carrera como solista y en 2009 lanzó Fuerza natural, disco con el que ganó tres premios Grammy y una nueva gira por Latinoamérica. Precisamente luego de un concierto en Venezuela sufrió una descompensación y tuvo un accidente cerebrovascular que lo dejó en coma. Cuatro años después, en septiembre de 2014, murió como consecuencia de un paro respiratorio.

Es, en definitiva, el gran ausente del show del Cirque du Soleil, pero, al fin de cuentas, el que le da vida. Para Charly Alberti no es un espectáculo de circo ni un concierto, sino algo más, porque revive los momentos más especiales de la banda a través de sus canciones y combina un show de acrobacia y efectos visuales que hacen que el espectáculo sea algo más que sólo la música.

El silencio y la oscuridad preceden el espectáculo, llamado Séptimo día. El escenario es una mezcla de sonidos, proyecciones y acróbatas que recrean cada una de las canciones de la banda.

Primero, un joven desaliñado y con la contextura de Gustavo Cerati hace su aparición en medio de las primeras palabras que se escuchan del cantante.

Evoca los años 80, los primeros de la banda y luego el recordado Unplugged, en el que además participó la cantante colombiana Andrea Echeverri. Esto para hacer un homenaje al triángulo invisible que conforman Gustavo, Zeta y Charly y, de paso, comenzar el show con la explosividad que representaron las primeras canciones de la banda.

Lo que sigue es la materialización de sus más recordadas canciones. Prófugos, En remolinos, Sobredosis de TV, Persiana americana y Luna roja, entre otras, son canciones y actos que cuentan con las acrobacias y malabares dignas de un circo, que además evocan la época en que fueron creadas.

Un show en el agua es el corte. Es la representación de cómo se crea una nueva canción y el paso a temas como Ciudad de la furia, Primavera cero y Té para tres, en los que se evoca a esa persona que hace falta, en esencia, el vacío que representa la partida de Cerati.

Finalmente llega De música ligera. La potencia del espectáculo se evidencia en las acrobacias en el aire y así al unísono llegan las “gracias totales”.

Es así como 18 artistas, parte de un equipo de 81 personas de 36 países, hacen un homenaje a la banda. En medio de un hangar giratorio reviven el planeta de Soda Stereo, sus canciones y Cerati, y como dicta la canción Séptimo día, ni la música, ni el trío, ni sus sonidos descansarán.