La cinta se estrena el 25 de diciembre

Jéssica Cediel y su cuarta vez en el cine

La actriz, empresaria, modelo y presentadora bogotana interpreta a Antonia, “una abogada responsable”, en la película “Nadie sabe para quién trabaja”, con guion original de Harold Trompetero y Alejandro Matallana.

En la película “Nadie sabe para quién trabaja”, Jéssica Cediel comparte protagonismo con Róbinson Díaz. Cortesía

Jéssica Cediel posa ante una cámara con la misma facilidad con la que se burla de ella misma. Estira los labios, hace la V de la victoria con la mano, sonríe y en medio de carcajadas cuenta que no quería participar en el concurso de Señorita Bogotá porque sabía que las demás le podían sacar una cabeza o más, así ella se pusiera los tacones más altos. Les dio gusto a sus familiares y se inscribió. Desfiló, hizo las entrevistas de rigor y llegó hasta el segundo puesto. Es decir, perdió y ganó un poco también.

A los pocos segundos se da media vuelta, agita el pelo, hace que su lunar en la mejilla resalte y cuenta que nadie le cree que estudió comunicación social en la Universidad de la Sabana, que le iba muy bien y que en medio de la reportería cruda se sentía en su ambiente. Se vuelve a reír y se justifica con varias frases que se pueden resumir en que el vicio de la chiva no fue tan contundente y que la cotidianidad la condujo a tener que fusionar el modelaje y el periodismo.

Se inventa una nueva pose, baja la mirada, se conecta con la cámara y en esa línea directa parece no existir ningún obstáculo. Sin embargo, Jéssica Cediel interrumpe el vínculo para expresar, también en medio de carcajadas, que la echaron sin justificación de un canal internacional que le había ofrecido un trabajo estable y duradero pero que únicamente le cumplió con la mitad. Sin nada entre manos, aceptó la participación en la temporada más reciente del concurso Yo me llamo, de Caracol Televisión.

Les saca provecho a ambos perfiles. La parte en la que reina el lunar es su pasaporte inmediato a la seducción, a la conquista; la otra la deja ser más lúdica, más inocente. Cuando explota la primera, relata sin pudor que desde que apareció por primera vez en la pantalla chica en la sección Bogotaneando, de City TV, se ha vuelto un imán para atraer insultos, malas energías y, es necesario decirlo también, envidias. El otro perfil se pregunta: “¿por qué será que le pasa eso?”; y de inmediato ella misma responde: “Yo soy como soy. Al que le gusta, que me vea y ya. La chimba”.

Se ríe otra vez y trata de censurase, pero se da cuenta de que ya es demasiado tarde y lo que hace es complementar la frase con otro comentario para que el anterior vaya quedando en el olvido. Se le ocurre asumir una actitud totalmente diferente frente al lente y sigue dándole participación a su condición innata, a su belleza, pero invoca los años de experiencia en el ámbito del modelaje para producir un repertorio tan abundante y generoso como las noticias que se han gestado a partir de su nombre.

Lo que no es especulación es que Jéssica Cediel está a punto de estrenar su nueva película. Lleva, y ella misma parece no creer la cifra, cuatro participaciones cinematográficas y esa experiencia del set, del rodaje y de la gran pantalla la hace sonreír otra vez. El rol con el que llegará a las salas de cine nacional el 25 de diciembre es el de Antonia, una madre soltera y “abogada responsable”, descripción en la que la actriz, modelo y presentadora hace énfasis, sobre todo en las comillas.

La cinta se llama Nadie sabe para quién trabaja, un guion original de Alejandro Matallana y Harold Trompetero, quien además hace las veces de director. El subtítulo del filme especifica que se trata de un reflejo de lo que se conoce como rebusque colombiano. Cuando le propusieron el papel a Jéssica Cediel no tuvo que pensarlo mucho. La historia era atractiva, el género de comedia se ajusta a su facilidad para divertirse y era muy difícil decirle que no a un grupo actoral comandado por Róbinson Díaz.

A pesar de saber que tenía que repasar letra y compartir escenas con quien es considerado un monstruo de la actuación en cine, teatro y televisión, ella jamás se dejó arrasar. El miedo no le ganó el pulso al deseo y más bien comenzó un proceso exploratorio para construir a Antonia, “una abogada responsable” con todos los argumentos histriónicos que podía encontrar a su alrededor.

Repasó el guión una y mil veces. El papel le proporcionó los cimientos suficientes para hacer que su rol se edificara de adentro hacia afuera. Lo que vino después fue una etapa de observación muy juiciosa y ya en las locaciones, muchas de ellas en el centro de Bogotá, estuvo atenta a las indicaciones de su director y a los comentarios constructivos de los compañeros.

Jéssica Cediel debutó en cine en 2014 en la película Todas para uno. Las otras tres participaciones cinematográficas tienen fecha de 2017 y respecto a todas ellas le gustaría despacharse en comentarios porque son muy distintas. En Una comedia macabra tiene figuración estelar; en Condorito es la voz de la sensual Yayita, y en Nadie sabe para quién trabaja es una colombiana como tantas mujeres reales que tratan de vivir al día y que aprenden de los errores.

Con Antonia, Jéssica Cediel logró conocerse mejor. Ganó seguridad, aprendió que los retos se asumen con más prudencia que miedo y que en la vida lo importante no es lo que le pasa a uno, sino lo que uno es capaz de hacer a partir de esos nuevos acontecimientos.

Nadie sabe para quién trabaja fue para Jéssica Cediel una prueba de fuego, una cuarta experiencia que la dejó lista para la quinta, la sexta y todas las demás que quieran venir

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