Margarita Rosa vuelve a sonar después de 10 años de pausa musical.
De puertas para adentro nunca dejó de probar y ensayar. Y ahora, como resultado de ese recorrido, lanza Margarita Rosa su nuevo proyecto discográfico, que consolida un sonido propio donde funde varias influencias musicales.
Reina, actriz, presentadora y cantante, se ha sentido cómoda en todos estos roles y puede desempeñar varios a la vez sin traicionarse a sí misma. En el terreno de la actuación siente mucha satisfacción porque ha interpretado papeles sustanciosos, pero su relación con la música es incuestionable porque ha sido profunda, permanente y antigua. No corresponde a un capricho, es algo que siempre quiso hacer, pero no tenía la convicción real de que la urgencia por hacer música valía la pena mostrarla. Hoy en día quiere compartirlo.
Aquí en Colombia una persona que sale en la televisión suele ser idealizada. ¿Cómo fue ese paso por la universidad Javeriana y ser una estudiante más?
Ese fue un acto de valor de mi parte porque siempre sentí una frustración de no haber asumido académicamente el interés tan profundo que siempre tuve por la música. Estaba saturada de los medios, había hecho televisión muy seguido y era el momento de parar. Un día fui y hablé con el decano de la facultad de música y empecé desde cero con muchachos muy jóvenes. Me sentí muy extraña, pero vencí mis miedos y me mantuve ahí. Al principio la mirada externa me intimidaba. Me costó mucho adaptarme, fui yo quien hice el trabajo de ganarme a mis compañeros, de ganármelos como amigos. Fue sin duda una de las mejores experiencias de mi vida.
Así como le costó tiempo rendirse al llamado de la música, ¿qué ha pasado con el llamado a ser madre, se rendiría también?
Nunca quise. No he sentido un llamado genuino, así como dicen amigas mías que tendrían un hijo así fuera sin marido, pero nunca fue mi caso, y no me he sentido frustrada por no tener hijos.
El amor es esa fuente de inspiración en sus canciones. ¿Qué es y cómo lo vive ahora?
A través de mis canciones he podido traducir muchos estados que tienen que ver con el desamor y con el amor. Sigue siendo una gran pregunta. Ha sido una lección en mi vida bastante fuerte porque no he encontrado todavía que ese momento se consolide. No sé por qué.
¿Cree que el amor va más allá de los géneros?
Pues claro, opciones para amar hay muchas, ¿no?
Usted ha sido un ícono de la belleza en Colombia. ¿Cómo lleva el paso del tiempo?
Hay que hacerle un duelo a ese lado, porque indiscutiblemente cuesta ver que los años pasan. Hay algo culturalmente indigno en el hecho de envejecer para una mujer que ha jugado como mujer bella. Incluso, el recelo por no decir la edad. He
elaborado bastante en ese proceso y curiosamente me he sentido más conforme con mi cuerpo, mejor físicamente, más tranquila, más serena ahora que antes. No cambiaría nada.
¿Cómo le fue en México haciendo telenovela después de siete años de ausencia?
La experiencia de haberla hecho me gustó sólo por hacer un recalentamiento. Había estado retirada de la actuación y el ritmo de telenovela te obliga a hacer aeróbicos. Es como poner el cuerpo al servicio de muchas emociones en un solo día. No es el tipo de formato en el que me gusta trabajar, eso ya lo decidí. Creo que los mexicanos tienen una estética muy diferente a la que se maneja acá. No es una estética afín a mí, pero fue un trabajo importante.
El papel de la Niña Mencha o el de Gaviota marcaron profundamente al país y a su carrera. ¿En algún momento esos personajes se aman o se odian?
Odiar jamás. Estoy agradecida con todos los papeles que he hecho, a todas las oportunidades que me han dado de personificar a mujeres diferentes. Creo que quienes se tienen que deshacer de esa imagen fija son los televidentes y no yo, porque hice un trabajo que me encantó. Ya me despedí hace rato de ellos.
¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta del medio de la televisión?
Si es un dramatizado, me gusta la manera expedita en que se tiene que lograr una verdad. Hay que meterse en la situación de manera rápida y eficaz. Cada vez me alejo más de la estética que se maneja en televisión, aunque creo que se están haciendo cosas muy buenas en Colombia, hay una ventaja sobre los demás países de Latinoamérica. También dentro del género de la telenovela se pueden contar cosas excelentes, historias que valen la pena y que están lindamente hechas.
¿Qué desafío aceptaría?
Ahora acepto el de interpretar mis propias canciones.
¿Qué la motiva en la vida?
El deseo de ser auténtica en todo lo que haga.
Cuba, Colombia y Brasil, unidos en un disco
El nuevo disco de Margarita Rosa de Francisco lleva su nombre.
Después de un largo receso musical, la actriz vuelve a cantar bajo la influencia de los ritmos que la marcaron desde el principio, el son cubano, la samba brasileña y la salsa. Según Margarita, es un disco igualmente personal al primero, incluso más, porque éste es la confirmación del sonido en el que pretendió experimentar con el disco pasado. “Ésta es como la semilla, pero de una forma más refinada y más clara la intención del sonido. Es un disco para escuchar, muy rítmico, elaborado armónicamente. No es muy básico, pues requiere escucharlo varias veces”.
Este trabajo musical es el resultado de un camino de exploración y de búsqueda, porque durante el receso musical nunca dejó de escribir ni de componer. “Trabajé mucho en unos demos, en pruebas muy elaboradas y todo ese material me lo llevé a México cuando propusieron hacer la telenovela, de hecho, una de mis canciones es el tema principal de la novela. En Tv azteca me buscaron un productor afín y finalmente Guillermo Gil produjo el disco”.