Lo mejor de ser embajador.
Que todos los días son diferentes. Hoy, por ejemplo, voy a estar ayudando en la lucha contra el narcotráfico; mañana, apoyando a un defensor de derechos humanos. Hay mucha diversidad.
¿Qué tan diplomáticos son los colombianos?
En mi experiencia, muy poco, pero siempre son cultos.
¿Qué gana Gran Bretaña con el regreso de los conservadores?
Un gobierno con suficiente fuerza política para tomar las decisiones difíciles que vienen en las próximas semanas.
¿Qué le va a hacer falta del ex Primer Ministro Gordon Brown?
Es muy pronto para saberlo, pero creo que vamos a extrañar su compasión hacia los pobres en Inglaterra.
¿Té o café?
Café.
¿Scotch o whisky?
Scotch, siempre.
Un truco para conocer un buen scotch.
Que tenga las etiquetas y sellos que Dios y el Estado colombiano mandan. Aunque muchos crean que es mejor el de contrabando, no lo es.
¿Será que llegó la hora de saludar de mano a la reina Isabel?
Llegó hace 50 años, pero todavía es un error intentar un abrazo.
¿De Colombia prefiere las costas o las montañas?
Tanto los costeños como los andinos tienen su propio encanto. Es difícil tener preferencias al respecto.
¿Y qué es lo que tiene Boyacá que le gusta tanto?
Tunja. Es una ciudad maravillosa que descubrí con mi esposa, en coche, viajando desde Caracas, hace 35 años.
¿Cuántas visas entrega la embajada británica a los colombianos mensualmente?
Al año se entregan casi 20.000. El 98% es tramitado dentro de 15 días laborales. Para mí, eso es un milagro.
El tema más difícil de promover en Colombia.
Superar la polarización. Para un inglés, eso es lo más difícil.
¿Qué opina del TLC entre Colombia y Europa?
Es un gesto de gran confianza para el futuro del país y las relaciones colombianas y europeas.
¿Cuáles serán los sectores de Colombia y Reino Unido más beneficiados con el tratado?
Será un gran apoyo para las exportaciones de banano. Hacia Colombia, el whisky será lo más beneficiado inmediatamente, pero van a venir muchos más productos y servicios financieros.
¿Hasta dónde va a llegar Inglaterra en el Mundial?
Hasta el final, por supuesto (risas).
Y si los eliminan, ¿a quién le apuesta?
No van a ser eliminados. Si estuviera Colombia, iría por ellos, el equipo me impresionó con su gentileza cuando vinieron a recibir sus visas.
¿Harry Potter o James Bond?
James Bond.
¿Los Beatles o The Clash?
Deberían ser los Beatles porque soy hijo de los años 60, pero en mi corazón prefiero a los Rolling Stones.
Usted es un lector apasionado. ¿Qué libro le cambió la vida?
Es difícil decir que un solo libro me cambió la vida, pero no puedo imaginar la vida sin libros.
Un escritor colombiano.
Eduardo Caballero Calderón, maravilloso costumbrista y moralista. Su obra maestra, “El Cristo de Espaldas”, tiene mensajes para nosotros hoy.
¿Cómo ve a Colombia a través de la literatura?
De Eduardo Caballero Calderón hasta Alonso Sánchez Baute, veo a Colombia como un país de drama, de pasión y siempre fascinante.
Usted ha estado en Cuba, España, Venezuela... ¿Qué le dejaron estos lugares?
Las impresiones son tan fuertes que te dejan marcado de por vida. En Venezuela, me impresionó la cortesía, gracias al manual de Carreño.
¿Qué otra actividad lo apasiona?
Estoy loco por el grabado. Tengo suerte de trabajar aquí y, al mismo tiempo, en el taller Arte Dos.
Un dato curioso para el Bicentenario.
Que los bancos británicos financiaron las campañas de independencia. Gran Bretaña fue clave en toda esa lucha.
¿Qué lo hace reír?
Daniel Samper Ospina y cada día, por 35 años, mi esposa.
¿Qué sabor colombiano le conquistó el gusto?
El puchero santafereño, alegría de cada jueves.
¿Qué viene para John Dew después de ser embajador?
Abuelo a tiempo completo y algo más.
Una frase para recordar.
El tratado de amistad perpetua entre Colombia y Reino Unido, firmado en 1825, sigue más vigente que nunca.
El negocio del año entre Colombia y el Reino Unido.
El acuerdo de promoción y protección de inversiones firmado en marzo. Después de Estados Unidos, somos el segundo país inversor en Colombia.
¿Es verdad qué no se caen bien los ingleses y los franceses?
En mi familia todos somos ‘francófilos’ por tres generaciones. En mi opinión se caen bien.
¿Qué diferencias han superado?
Muchas a través de la historia. Mi esposa tiene un tío que participó en la última carga a caballo de la historia del ejército británico, fue en la segunda guerra mundial, contra los franceses.
Un lugar para perderse en Londres.
El Museo Británico. Carlos Marx se perdió allá años enteros de su vida.
Un pub en Bogotá.
No conozco los pubs en Bogotá pero recomiendo La Puerta Falsa, el café más antiguo de la ciudad al lado de la catedral, abierto en 1816. Ahí está el mejor chocolate santafereño en todo Bogotá.
¿Cuántos libros tiene en su biblioteca?
Demasiados. Me impresiona la cantidad de libros que tengo pero cada vez compro más.
¿Usted presta sus libros?
Solamente a mis hijas y nunca los devuelven (risas).
Un libro para regalar.
Hilo de sangre azul de Patricia Lara, una novela que revela todo de la vida de La Cabrera que es mi barrio en Bogotá.
¿Qué le saca el mal genio?
La impuntualidad.
¿Le costó trabajo aprender a manejar por la derecha?
Todo lo contrario, lo aprendí fácilmente en Venezuela. De regreso en Inglaterra fue casi imposible volver a conducir por la izquierda.
Un monarca remarcable en la historia británica.
La Reina María casada con Felipe de España. Era una de las hijas de Enrique VII y quemó a una de mis tatarabuelos por ser obispo protestante.
Aunque yo soy católico.
Un recuerdo de sus años Venezolanos.
Siempre me salen algunas lágrimas cuando escucho la canción Alma llanera.