Viernes y sábado, en el Teatro Mayor

Sydney Dance Company, arte en movimiento

El colectivo australiano, dirigido por el catalán Rafael Bonachela, presentará en Colombia dos coreografías: “Frame of Mind” y “Lux Tenebris”.

Desde hace más de ocho años Rafael Bonachela es el director artístico de la Sydney Dance Company. Cortesía

Hace más de ocho años el coreógrafo catalán Rafael Bonachela llegó a la Sydney Dance Company para encargarse de ella durante dos meses. El grupo estaba en transición, y sus integrantes pasaban por una tragedia porque su directora anterior había sido atropellada por un camión de la basura. Tuvieron un tiempo largo de receso, luego entraron en un período sin dirección, pero comisionaron a diferentes coreógrafos algunas piezas, y uno de los que figuró en ese reparto pasajero fue precisamente Bonachela.

En ese entonces él vivía en Londres y trabajaba con una pequeña compañía de seis bailarines. Recibió la propuesta para asumir la dirección permanente; al principio lo dudó, pero después pensó en el reto de estar al frente de los hilos de una compañía con más de cuatro décadas de historia y por la que habían pasado personajes tan importantes para el arte en movimiento como Graeme Murphy y Janet Vernon.

“El sabor de la compañía antes era un poco más clásico. Si debo ponerla en una categoría, tendría que decir que tenía mucha belleza y mucho humor. Fueron 20 años para darle esa personalidad al grupo. En mi caso, soy el coreógrafo residente, lo mío es pura danza con movimiento, energía, contacto físico y emoción. Soy español, y esa pasión nunca sale de mí, sino que crece cada día. Ahora la personalidad de la compañía es más abierta, no sólo presentamos un trabajo, sino que unimos y buscamos las cualidades de otros coreógrafos para que el público pueda tener una experiencia de la danza contemporánea muy amplia y generosa”, comenta Rafael Bonachela, quien fue declarado en 2012 como uno de los 100 personajes más influyentes dentro de la cotidianidad de Australia.

En las propuestas de la Sydney Dance Company, bajo la batuta artística del coreógrafo catalán, no hay espacio para la improvisación. Ese componente se emplea durante el proceso de creación, en el que Bonachela provoca y estimula a los bailarines para que propongan, para que el movimiento se convierta en creador y se le pueda ir dando forma física a las ideas, que son transmitidas sobre las tablas de una manera estética.

En esta compañía australiana se han gestado diferentes dinámicas creativas. Todo depende del sabor y del color de cada propuesta. Sin embargo, lo que tienen en común todas las coreografías es que en el escenario la situación está siempre en absoluto control. No hay oportunidad ni tiempo para la inspiración espontánea. Eso lo tiene claro Rafael Bonachela y lo defiende argumentando que la danza es un arte individual con repercusiones colectivas.

“Los bailarines son la clave para el éxito de una compañía, para mí tener a estos bailarines, que están tan comprometidos, que pueden abrazar y encarnar diferentes estilos, es resultado de la disciplina y constancia que debe caracterizar un trabajo en equipo”.

Hace cinco años Rafael Bonachela estuvo en Colombia con esta misma compañía exhibiendo el montaje 2 One Another, con el que les quiso rendir homenaje a sus bailarines y gestó una iniciativa basada en los movimientos, en los colores y en la luminosidad. En ese entonces, el director observó durante varias temporadas las actitudes de sus discípulos en las extensas giras artísticas y ahí obtuvo el material suficiente para inspirarse y proponer una pieza de danza contemporánea, que en su puesta en escena vincula diversas aristas del trabajo creativo.

“Con 2 One Another buscaba tener un montaje visualmente espectacular. Para mí el cuerpo, el movimiento y la danza son importantes, y es lo que tenemos que transmitir cuando estamos en la tarima. La escenografía debía ser especial también y por eso contábamos con una cortina de led impactante, que contrastaba con las características de un escenario mayormente blanco. Me gusta lo tenue, lo misterioso, pero con esta obra queríamos una aceleración de luz y con ello la exploración de diversas texturas”.

Para su próxima visita a Colombia, Rafael Bonachela quería ofrecer algo totalmente diferente y por eso pensó en dos coreografías contrastantes. Así fue que llegó a decantarse por dos nombres específicos: Frame of Mind y Lux Tenebris, iniciativas en las que juega con la luz, la oscuridad y con los movimientos más profundos de su cuerpo artístico.

“La primera es Frame of Mind, la cual defino como estado de ánimo, la música es feroz y tímida, es llena de vida. Cuando empecé a crearla pude ver cómo se encarna el estado de ánimo de una persona. Creé una pieza en la que puede explorar diferentes estados de ánimo del ser, tanto psicológicos como emocionales. Es una pieza que muestra la vulnerabilidad del ser humano”.

Rafael Bonachela es capaz de traducir en palabras las acciones de sus bailarines y por eso puede definir con claridad el montaje Lux Tenebris. “Para mí es, simplemente, la luz en la oscuridad, es una pieza que es como un sentimiento, puede ser de un lugar oscuro donde hay espacio para luz y para la belleza, intrigante, inesperado y con giros inesperados llenos de contrastes. Los conceptos que estamos explorando son ideas de oscuridad y brillo. La luz y la oscuridad pueden ser positivas y negativas”.

La Sydney Dance Company, con Rafael Bonachela a la cabeza, volverá a Colombia para que el arte establezca un diálogo intenso con el movimiento.

Viernes 26 y sábado 27 de enero, a las 8:00 p.m., en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, en Bogotá. Información y boletería en www.primerafila.com.co.