Es perfumista exclusiva de Natura

Una nariz destacada en Latinoamérica

La densidad de las cosas, el recuerdo de los objetos, de las personas y de los lugares se pueden evocar por medio de los olores. Para Verónica Kato, un aroma hace la diferencia.

Verónica Kato estudió química farmacéutica y cuando estaba terminando hizo una pasantía en una empresa de perfumería. / Cortesía Natura

No había pasado mucho tiempo de haber llegado a Colombia cuando por fin pude hablar con ella. Organizada para un evento importante, lograba demostrar lo que sus creaciones hacen en las personas.

Su presencia es la de una persona cálida, tranquila, sonriente y orgullosa de su arte. Durante el tiempo que estuvimos conversando me relató lo que podía crear un aroma en las personas y la importancia de llevar un olor a todas partes.

Estudió química farmacéutica y cuando estaba terminando sus formación hizo una pasantía en una empresa de perfumería. Sus labores no eran mayores a las de una practicante, pero con la curiosidad que siempre demostró, logró convertirse en la mano derecha del perfumista.

El recuerdo de él parece llenarla de orgullo. Sonriente y pensativa, relata cómo le enseñaba hacer perfumes y al mismo tiempo la llenaba de sueños al decirle que para ser buena perfumista era y se hacía necesario estar en la academia.

Así, Verónica Kato empezó a dedicarse solamente a la perfumería. Comenzó la academia en Alemania y se especializó en Inglaterra y Francia. “Cuando un perfumista empieza, aprende a perfumar todo: jabones, perfumes, suavizantes, cremas, lociones, todo lo que te puedas imaginar”. Realizó prácticas en varias empresas en Europa, hasta llegar a trabajar en Brasil.

Se dice que en el mundo hay más astronautas que perfumistas y tan sólo algunos de éstos se dedican a la elaboración de fragancias. Para Verónica Kato es gratificante desarrollar esta labor: “Es tener un pensamiento, un deseo, un recuerdo y ver cómo ese algo que parece ser intangible puede ser llevado a algo que se pueda sentir y que varias personas lo puedan percibir”.

Es importante para ella que la fragancia que cada persona desee usar esté de acuerdo con la personalidad, sus emociones y sus quehaceres. Además asegura que es necesario preguntarle a la memoria olfativa cuáles de las cinco familias principales de olores se acomodan más a sus gustos: cítrico, amaderado, frutados, florales, adocicados, herbales. Con esto, ningún olor, según ella, pasa desapercibido.

El olor favorito de Verónica Kato es el de las rosas. Y aunque muchas personas intenten acercarse a un olor similar, hay más de mil notas de olores en ellas, lo que es difícil para simplificar en un perfume. Es por esto que ella ha estado trabajando durante muchos años con plantas de varias partes del mundo, convirtiéndose en la perfumista exclusiva de la marca Natura.

Para esta experta en fragancias, no hay olor malo. Recuerda cómo anteriormente los perfumistas dedicaban gran parte de su tiempo a excluir los aromas fuertes que segregaban los animales. Aunque muchos utilizaban estos compuestos para la creación de perfumes, ahora esos olores se han vuelto sintéticos y se crean a partir de varios compuestos, y sirven para que un perfume pueda conservar más su aroma y tener durabilidad, lo que significa que no se hace necesario sacarlo de los compuestos para la creación de perfumes ni excluirlos, como se llegó a pensar en algún momento.

Todas las personas nacen con la capacidad de oler todas las cosas, pero no todas nacen con la capacidad de distinguir las fragancias. Para eso se forma alguien como nariz, nombre que se les da profesionalmente. Con estas palabras logra definir Verónica Kato su profesión y su arte.

El perfumista es un creador, es quien intercambia ideas y las organiza según el deseo de sus creaciones. Se trata de generar sensaciones, aunque también una nariz debe tener la capacidad de minimizar el impacto olfativo. Un perfumista es una persona que reconoce que los olores son tan importantes como los recuerdos, las sensaciones y los sueños de todas las personas; es quien hace olfativamente lo intangible y genera un algo, un algo que si se quita o se pone puede establecer una diferencia sustancial entre un olor fuerte o una fragancia suave.

Pasaron algunos minutos hablando con ella. Al finalizar, Kato me describió cómo se sentía el lugar en donde estábamos: “Frío, floral y denso, como si afuera se estuviese quemando un agua”. Acertó, pero se le olvidó mencionar lo que ella me había enseñado de las sensaciones. Me quedó felicidad y tranquilidad, y estoy segura de que no fue sólo por su olor, sino por su presencia. Comprobé al final, y sin buscarlo, que es totalmente cierto lo que ella quiere generar con los aromas. Un aroma hace la diferencia.

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