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hace 14 horas

“Y la poesía volvió a ser canción”

A mediados de los años 90, en el siglo pasado, la movida cultural de Bogotá tenía en los llamados bares de autor un lugar de privilegio.

Federico Díaz-Granados es el director general del Festival de Literatura “Las líneas de su mano”. / Cortesía

Allí conocí a Roberto Camargo en medio de las trovas, la nueva canción, el rock argentino y la canción social. Fue en Famas & Cronopios, entre cuadros de Escher, afiches de Allende, Lennon y el Che donde recité mis primeros poemas y donde comprendí de las estrechas complicidades y vasos comunicantes entre la poesía y la canción para siempre. Las duplas Serrat/Machado, Viglieti /Benedetti, Guillén/Milanés, Neruda/Theodorakis y Goytisolo/Paco Ibáñez quedaron indelebles en la memoria.

De aquellas tertulias quedaron insobornable amistades y un puñado de sueños para la vida. Esa conversación con Roberto se ha prolongado a lo largo de los años y nos ha llevado a emprender proyectos conjuntos como el Taller de escritura de canciones en el Gimnasio Moderno, en esa misma institución donde hace 10 años nació el Festival de Literatura Las líneas de su mano, en el que cada año se convoca a destacados poetas y cantautores con la patria común del español. Por eso la iniciativa del disco Las líneas de su mano, en el que 17 cantautores musicalizan a 17 poetas, no es otra cosa que una feliz correspondencia no solo con el talante y el espíritu del festival, sino con esas viejas conversaciones noventeras.

Es quizás por eso y por las sintonías estéticas entre músicos y poetas escogidos que el proyecto fluyó en tan poco tiempo. Fue importante elegir poetas cuyos versos comunicaran emociones genuinas y fueran sencillos a la hora de ser traducidos al lenguaje musical, cuyo tránsito de la palabra escrita en el papel en blanco al pentagrama fuera natural y sin tropiezos. Y así, poetas y cantautores de España y Latinoamérica aceptaron entusiastas la invitación y el resultado final refleja esa yunta de voluntades y de afectos con que se entretejieron poemas y canciones. Cada músico eligió el poema de su preferencia del poeta asignado, tarea que Roberto, Tuti Socarrás y yo realizamos con detalle tratando de encontrar identidades y afinidades.

Este disco en un compendio de gratitudes no solo con todos los que participaron en él, sino con la misma formación sentimental de quienes lo produjimos. Y corazón fue un tumulto de afectos cuando hace pocos días, escuchando el disco completo en el carro pude confirmar que Celia, Puerto quebrado, Trenes, Fantasmas y Cristal, entre otros, ya no son solo poemas de poetas que admiro y quiero sino que ya hacen parte de mi play list de canciones y que me resulta grato recitarlos y cantarlos confirmando que todo tuvo un origen común, antes de nosotros mismos, cuando unos trovadores por allá en la edad media le dieron forma a lo que hoy conocemos como poesía y que llamó la atención de “jueces tan severos” como la Academia de letras de Suecia al otorgarle el Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan.