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¿Qué es el éxito? “Primero que todo, quiero decir que esto no es una competencia. Esto es música. Algunas de las bandas que más me gustan no venden nada y eso también funciona. El éxito. Bueno, la cosa es que vamos, y hemos ido, a todos lados y siempre hay gente en nuestros conciertos. Y se siente muy bien”.
Una declaración de un hombre sensato de 48 años que duerme tranquilo, pero que aún desconfía profundamente de un mundo hecho con los pedazos de algo que pudo haber sido. Mille Petrozza toca guitarra, canta y compone y, quizá, de vez en cuando ve noticieros antes de subir al escenario: “Terrorista suicida, sacrificio viviente / Ícono sin nombre en sangre bautizada / Para la victoria de nuevas mentiras / Tu vida será el precio (…) Limpieza y erradicación de Occidente / Este fragmento de hipocresía no durará / Un absurdo pandemonio hecho por el hombre / La histeria ha engendrado un infierno en la Tierra”.
Los aniversarios suelen ser asuntos dudosos, entre otras razones porque lidian con materias volubles y de fácil manipulación, como la memoria. Pero para toda la inconsistencia del tema, lo cierto es que Kreator, la banda que Petrozza lidera, parece estar cerca de cumplir 30 años haciendo metal, thrash metal para ser exactos. Una exactitud sospechosa porque en los 12 álbumes del grupo también ha habido gótico e industrial, y hay quienes dicen que hasta death aquí y allá.
Todo discutible, incluso hasta la fecha de nacimiento de este ícono del metal: si bien el primer disco es de 1985 (Endless Pain), para 1984 ya existía Tormentor, proyecto que prontamente pasó a llamarse Kreator. Desde entonces, Petrozza estaba al frente, y desde entonces van más de 10 discos y giras y pequeños clásicos que, incluso con tres décadas encima, siguen sonando vigentes y poderosos. La canción Tormentor, de 1985, cierra varios de los conciertos actuales de la banda, por ejemplo.
¿Cuál es el alma de Kreator? Bueno, algunos dirían que el mismo Petrozza, el único integrante de la alineación original que jamás se ha ido del grupo. El cantante ofrece una perspectiva distinta e incluso algo vaga, aunque no por eso menos importante: “Hemos experimentado con varios géneros y formas de componer y tocar. Francamente, el tema de géneros y estilos me tiene un poco sin cuidado, y creo que hablo por la banda entera en este punto. Nos importa la música. Me gusta que suene agresiva, aunque no por eso sacrifico una buena melodía. La música no me da miedo y las categorías tampoco”.
Esta libertad mental le ha permitido al grupo zafarse de cierta forma del estereotipo de hacer thrash metal, sin abandonar del todo un estilo en el que ha florecido. Un álbum de Kreator tiene velocidad y agresividad, por supuesto: guitarra galopando de la mano del doble bombo en la batería y el grito de Petrozza por encima de todo (más un guitarrista y compositor que un cantante, hay que decir). Pero no es sólo eso, hay buenas pausas e incluso momentos con una suerte de introspección que no se siente forzada ni fuera de lugar en un ambiente que, a primera vista, parece hostil para esto.
La hostilidad y la agresión, claro, no se oponen a los mensajes ni a la reflexión. Incluso potencian ambas cosas. “La sociedad falló al tolerarme / Y yo he fallado en tolerar a la sociedad / Sigo sin entender qué es lo que adoran / Por dentro sólo escucho los ecos de una guerra intestina / Nada puede quitarme el horror / Su mundo enfermo, la pérdida de toda moralidad / Mi odio ha crecido tan fuerte como mi confusión / Mi única esperanza, mi única solución / Es una revolución violenta”.
Quizá angustia generacional. Quizá sólo paranoia. Quizá verdades necesarias, verdades como las de People of the Lie, del álbum Coma of Souls (1990), tal vez la letra mejor lograda de la banda: “No me mires / como si no supiera / que tu vanidad es lo único que muestras / lo que crees y por lo que abogas / es un dogma fanático reciclado del pasado”. Un mensaje escrito por alemanes, pero que puede perfectamente acomodarse a casi cualquier territorio; una letra universal, porque en todo lado hay humanos, ese experimento que falló, como dice alguien sabio.
Sin activismo político de por medio, aunque sí con posturas políticas que tal vez resulten claras para algunos, Kreator ha producido un cuerpo de trabajo sólido y estable en medio de las volatilidades de una industria que casi colapsa del todo, en buena parte, por falta de discurso. “Seamos parte de la cura / Nunca parte de la plaga / Sólo seremos recordados por lo que creamos”. Buenas palabras de Petrozza en From Flood into Fire (2012).
En 2009, Kreator llegó a Colombia de la mano de Exodus, otro de los nombres pesados en el metal. Antes de eso, el grupo había visitado Colombia en 2002, cuando tocó junto con Destruction, una de las bandas icónicas del thrash alemán. Esta vez vienen solos (aunque se presentarán junto a la banda colombiana Masacre). ¿Qué se siente ser reconocidos como una de las leyendas del metal en Alemania y en el mundo?, le preguntaron en una entrevista a Petrozza. El hombre sensato, de casi 50 años, respondió: “No me gustan mucho las clasificaciones. Agradezco los honores y las buenas intenciones detrás de esas palabras. Pero, la verdad, tengo problemas con el término leyenda porque implica que somos algo del pasado”.
* Kreator: 21 de octubre, Teatro Metropol, Bogotá. Boletas a través de Ticket Express.
slarotta@elespectador.com
@troskiller