La Casa de Antioquia se une a cumpleaños número 132 de El Espectador

En un homenaje en Bogotá a El Espectador, los asistentes recordaron el trabajo y vida de Fidel Cano Gutiérrez, fundador del diario, y de uno de sus directores Guillermo Cano, asesinado en 1986.

Fidel Cano Correa, director de El Espectador, junto a Ana María Busquets de Cano, viuda del director del diario, Guillermo Cano.Diego Cuevas

En medio de los homenajes a raíz de los 132 años que hoy cumple el diario El Espectador, la Casa de Antioquia y los miembros de la tertulia Ideas de Inspiran se unieron a la celebración. En el salón gobernadores se realizó una charla en la que los asistentes rindieron homenaje a la memoria del fundador del periódico, Fidel Cano Gutiérrez, y a Guillermo Cano Isaza, director del diario asesinado en diciembre de 1986.

El encuentro estuvo liderado por Sara Marcela Bozzi, autora del libro Los Decanos, publicado en 1986, justamente dedicado a los directores de El Espectador hasta ese año. La tertulia contó con la participación del hoy director de El Espectador, Fidel Cano Correa; del editor general, Jorge Cardona; y de la viuda de Guillermo Cano, Ana María Busquets de Cano. Cada  invitado aportó su punto de vista sobre el papel de la familia Cano en la historia del diario y en el quehacer del periodismo.

(Vea aquí el especial por el aniversario número 132 de El Espectador)

Cano Correa recordó las ideas liberales en las que su bisabuelo se inspiró para fundar el periódico en una vieja y destartalada casucha en la Calle del Codo de Medellín en 1887. Mencionó además las difíciles condiciones a las que se tuvo que enfrentar cuando los gobiernos conservadores censuraron sus publicaciones, lo persiguieron y lo encarcelaron durante más de un año en una cárcel de Envigado. Pese a la mano oscura de la censura, El Espectador siguió en las calles, cada vez que el ejecutivo de turno lo permitía. 

Asimismo, el director señaló que, desde la época de la fundación del diario, la familia Cano buscó de todas las maneras encontrar una financiación fiel y constante para consolidar la publicación y hacerla rentable. Desde hace 132 años, insistió Fidel Cano, esa ha sido la constante del periódico y hoy, ante los avances digitales, esa búsqueda sigue siendo la misma con un ingrediente adicional: los formatos han cambiado y el internet es hoy la plataforma que compite directamente con el periódico impreso.

(El fundador visto por Guillermo Cano Isaza)

“No puedo dejar de recordar tampoco un pequeño retablo que tenía Don Gabriel, el abuelo, en su cuarto y que rezaba algo así como “nunca la televisión podrá reemplazar los periódicos. ¿Cuándo se ha visto que alguien utilice un televisor para matar una mosca?”. Ya entonces cuando lo visitaba en su casa y me llamaba la atención ese retablo, la televisión llevaba años en Colombia, la radio tanto más, y los periódicos seguían firmes”, relató Fidel Cano, en una reflexión sobre el papel del periodismo en estos días y de cómo, pese al avance de la tecnología, el periódico sigue vigente. 

Por mencionar otras historias, Cano mencionó al programa La Pulla de El Espectador, uno de los espacios más importantes hoy en este diario, y del papel que han tenido los jóvenes en la creación de estos formatos que han acercado a nuevas audiencias. “Siempre hay que estar abiertos a explorar, a ensayar, a escuchar a los jóvenes, a combinar su energía y creatividad con la experiencia y el rigor de los años. Ese ha sido el eje del éxito de El Espectador, que viejos como yo, o el editor general, o algunos otros editores, se mezclan con los jóvenes creativos que van llegando”, expresó el director. 

Cano Correa finalizó su intervención explicando que duerme tranquilo al saber que don Fidel Cano Gutiérrez y Guillermo Cano, así como los otros directores del diario, estarían tranquilos con lo que hoy está haciendo El Espectador. “Hoy, en las condiciones difíciles que vive el periodismo, ellos estarían haciendo algo muy parecido, en la misma línea, para garantizar que esta voz siga siendo tan potente y necesaria para este país como lo ha sido desde su fundación”, concluyó. 

Por su parte, Ana María Busquets de Cano preparó una intervención en la que comparó los textos del fundador Fidel Cano Gutiérrez, con los de su esposo Guillermo Cano Isaza. En uno de sus ejemplos, mencionó una columna sobre la paz que escribió el fundador en el año 1904, cuando el país todavía lloraba la pérdida de Panamá y cuando lograr una reconciliación o tregua entre los conservadores y liberales era una misión imposible.

“Por la paz trabajaremos sin tregua; a la soñada conciliación no le opondremos dificultades de ningún género y, antes bien, si algún día viniere, la saludaremos alborozados, apenas nos pase el estupor de semejante milagro; pero lo que es seguir adelante del ara dura, fría y agresiva, bregando por ayudar al cumplimiento del prodigio, tarea es que dejamos a los capaces de mover montañas con su fe. De la nuestra han dado buena cuenta algunos picos de la montaña”, dice el escrito de Cano Gutiérrez.

El de Cano Isaza, escrito en 1983, época en la que el entonces presidente Belisario Betancur había dispuesto a una Comisión de Paz para iniciar diálogos con las Farc y las críticas arreciaron contra el ejecutivo. “Lo que no se quiere es la paz. Lo que quieren es la guerra. Ante tanta torpeza histórica, nos negamos a formar filas en los ejércitos apocalípticos de la subversión, de la violencia delictiva o de los vengadores crueles e implacables que agitan la bandera de la pena de muerte (…) Hemos siempre formado parte del débil e inerme ejército de la paz, porque tiene que existir alguna diferencia que distinga, en la sociedad humana, entre quienes le rinden culto a la fuerza y quienes le rinden culto a la inteligencia”, escribió Cano Isaza.

Finalmente intervino el editor general de El Espectador, Jorge Cardona, quien aportó una semblanza histórica sobre el fundador Fidel Cano Gutiérrez, a partir de un texto escrito para recordar el aniversario número 100 de su deceso en 1919. Una visión en la que el periodista mencionó las sucesivas veces en las que el periódico fue cerrado por orden el gobierno y hasta un episodio ocurrido en 1888 en el que el entonces obispo de Medellín, Bernardo Herrera Restrepo declaró pecado mortal “leer, comunicar, transmitir, conservar o de cualquier manera auxiliar a El Espectador”.

(Aquí puede ver el texto: Fidel Cano Gutiérrez, un espectador de la historia)

El evento finalizó con las intervenciones del director de Alberto Ospina, Zita Tinuco Arocha y Ancízar Arocha, director de la Casa de Antioquia que se quiso unir a los homenajes de El Espectador pues en las calles de Medellín nació el diario hace 132 años.

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Redacción medios

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