La hora de hablar de feminicidio en TV

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“La jauría” es una serie chilena que se nutre de la realidad para presentar una historia sobre violencia de género, abuso de poder y engaños de adultos a través de internet.

La búsqueda de una estudiante de colegio desaparecida se convierte en una investigación que se relaciona con feminicidios, redes que incitan las violaciones colectivas y grooming, una práctica de engaño realizada por un adulto a través de internet.

A simple vista, estos temas pueden ser exagerados para tratar en la serie de televisión La jauría, pero, como muchas veces los guiones se alimentan de la realidad, estas temáticas están influenciadas en los sucesos que ocurren en Chile o, perfectamente, en cualquier parte del mundo.

De hecho, no han sido pocos los espectadores o críticos de televisión que han encontrado similitudes con “La manada”, el estremecedor caso de violación colectiva que sucedió en 2016 en Pamplona, España.

Antonia Zegers, quien interpreta a la investigadora Olivia Fernández, dice que lo más importante para tener en cuenta de La jauría es que es una serie policial y que, a partir del caso que ella y su equipo tienen que resolver, la trama se relaciona con temas “que le han robado” a la actualidad, como la “violencia de género e internet, y la presencia de esta como una luz y una sombra”.

La simbiosis entre la realidad y la ficción genera una narrativa que, en palabras de Daniela Vega, busca cuestionar.

“Queremos ponerlo en jaque (al espectador) con las situaciones más que intentar dar una respuesta, porque las respuestas deben venir de la política pública de los países”, dice la actriz recordada por su papel en Una mujer fantástica.

La jauría está disponible en la plataforma Amazon Prime Video, pero también llegará a la televisión abierta de Chile, porque trata un tema importante para la sociedad.

“Si uno no se mira en el espejo, si uno no tiene el coraje de mirar las grietas, uno no avanza”, comenta Zegers, quien recuerda que, aunque el arte no tiene una “misión evangelizadora”, sí es capaz de mover fuertes transformaciones, como lo que logró la película de Sebastián Lelio (Una mujer fantástica): acelerar los trámites de la ley de identidad de género en Chile.

“Cuando el arte tiene la suerte de interpelar y cruzar la esfera del cine y, digamos, del poder”, se logra el cambio, sostiene Zegers, quien en La jauría encarna a una mujer que debe mover inteligentemente sus piezas para que los abogados y militares de la clase alta no entorpezcan la investigación.

Su personaje trabaja de la mano con Carla Farías (María Gracia) y como el caso de desaparición empieza a arrojar pistas sobre violencia de género, debe trabajar con Elisa Murillo, interpretada por Vega.

Las tres ofrecen dosis de la ficción policial como persecuciones y lectura de la mente criminal.

Vega reconoce que Elisa, a diferencia de sus colegas, “no tiene escrúpulos” y Antonia Zegers agrega que “cuando a la ajedrecista se le sube la bilirrubina no duda en sacar la pistola y disparar”, porque para ella el fin justifica los medios y los medios justifican el fin.

La pugna entre la ética, los valores y el objetivo es lo que permite que estas investigadoras presenten al espectador una historia que confronta en todo sentido, porque si los criminales usan estrategias oscuras para lograr su cometido con las víctimas y los victimarios se salen con la suya gracias al dinero y al poder, ¿qué tan válido es maniobrar para hacer justicia?

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