La migración de colombianos al sur

El periodista Cristian Asencio explica cómo se han dado la migración de Chocó y Buenaventura a Chile y habla del trabajo con periodistas de diferentes países en la articulación de la investigación "El "Nuevo éxodo latino".

El editor de reportajes del periódico El Mercurio de Chile, ha realizado investigaciones relacionadas a las migración de colombianos hacia Chile , entre las que se encentra "El nuevo exilio latino", un trabajo en el que trabajaron periodistas de cuatro medios de Colombia, Perú y Chile, siguiendo la ruta de quienes migran al sur.

¿Cuál es la situación migratoria en latinoamérica?

Centroamérica y Colombia siguen siendo las zonas con mayor flujo de emigrantes, pero en este último tiempo han aparecido nuevos procesos a los que hay que poner atención, como por ejemplo lo que está ocurriendo con los emigrantes venezolanos y también con las nuevas naciones "destino". Países que tradicionalmente no habían sido una meta para migrantes ahora se han vuelto atractivos, provocándose un desplazamiento sur-sur.

Un ejemplo claro es el caso de los miles de migrantes que han llegado en los últimos años a Chile desde el Valle del Cauca y Buenaventura en Colombia. Uno se imaginaría que por un idioma y cultura comunes, además de los tratados entre países latinoamericanos como la Alianza del Pacífico, la inclusión de migrantes latinos en otro país latino se daría de manera menos traumática que en países anglosajones. Pero la realidad no ha sido esta. Son miles los migrantes que son rechazados en la frontera chilena todos los años, quedando en extrema vulnerabilidad, lo que ha facilitado, al igual que en la frontera méxico-estadounidense, la formación de mafias de tráfico y trata de personas.

¿Hay acciones desde los gobiernos para controlar las migraciones

En Chile,que es el caso que obviamente conozco más, actualmente hay una importante discusión sobre nuestra ley de extranjería, la cual será modificada muy probablemente durante el presente año. Actualmente cuando un migrante llega a la frontera, aunque tenga todos sus papeles en regla, queda a decisión del agente fronterizo su ingreso al país. Migrantes, ONGs e incluso el Instituto Nacional de Derechos Humanos han denunciado múltiples rechazos asociados a xenofobia de algunos agentes. Además los migrantes que logran pasar y quieren establecerse en el país, deben enfrentar una larga burocracia que los limita en sus posibilidades de trabajo y acceso a educación y salud.

Obviamente esto los deja muy vulnerables dentro del mismo Chile. ONGs como el Servicio Jesuita al Migrante han efectuado grandes esfuerzos para que esta situación mejore, ya que hace algunos años la discusión sobre la ley de migración tendía a buscar una modificación pero en el sentido de volverla aún más dura. Es decir subir las exigencias de ingreso al país. Para las ONGs, en cambio, mientras más dura es la frontera, más se estimula las mafias.

¿Es fácil acceder a datos relacionados con migraciones en los países latinoamericanos?
Es difícil tener datos fiables, ya que gran parte de las migraciones se está desarrollando en la irregularidad debido al endurecimiento de las fronteras. En la región de Antofagasta, por ejemplo, no tenemos una cifra definida de cuántos migrantes colombianos hay, pero es evidente que es la colonia extranjera mayoritaria. Además las cifras son sumamente dinámicas. Hay que imaginarse que hasta 2005 había unos 500 colombianos en Antofagasta y ahora se estima que hay unos 20 mil. Y si en 2005 la población de extranjeros en Antofagasta representaba un 1% de la población, en 2014 ya era 5% (sólo contando a los con documentos en regla).

¿Cómo se organizó el trabajo con los periodistas de Perú y Colombia, para articular "El Nuevo éxodo latino"?
-Desde El Mercurio de Antofagasta teníamos la inquietud de revisar cómo estábamos tratando el tema de la migración. Pensábamos que no era justo que los extranjeros se publicaran en el diario solo en noticias relacionadas al ámbito policial. Había toda una transformación cultural en la ciudad y problemas de acceso a derechos que no estaban siendo discutidos -o muy poco- en nuestras páginas. Además queríamos entender las causas de esta gran migración. Después de una charla web, organizada por la FNPI, que efectuó Connectas, les enviamos un mail con nuestra idea y buscando ayuda. Ellos generosamente nos contactaron con otros medios que pudieran estar interesados en contar esta historia y además se unieron al proyecto.

¿Cómo unificaron los enfoques y estilos de los trabajos realizados en cada país?
-Eso es algo muy interesante, porque todos los países tenemos vocablos muy distintos, pero como actualmente estamos más conectados, también ocurre que un chileno entiende perfectamente los modismos mexicanos o colombianos, e incluso se empiezan a ocupar modismos de una país en otro país. Tratamos de escribir un poco más neutro, pero sí mantuvimos algunos vocablos regionales, pues eso le da más identidad a las historias y así también se nota que es un trabajo transnacional, de muchas manos.

¿Los trabajos periodísticos de largo aliento tienen cabida en las plataformas digitales?
-Absolutamente, e inclusive creo que las plataformas digitales están estimulando más el desarrollo de este tipo de enfoques.

¿Cree que varios medios latinos puedan tomar el ejemplo de El País de España y centren sus redacciones a lo digital?
-Es casi inevitable que la plataforma digital se vuelva la principal. Pero no hay que verlo con temor, sino como una oportunidad de llegar a más personas. En un diario regional como en el que trabajo, nuestros artículos en papel son vistos por unas 30 mil personas, mientras que en digital fácilmente duplicamos o triplicamos esa cifra. Ahora un antofagastino en el extranjero puede revisar los medios de su ciudad de origen todos los días.

¿Está en el trabajo conjunto entre periodistas de diferentes países el periodismo de investigación del futuro?
-Es uno de los modelos que debemos desarrollar más. El dinero, la corrupción, el comercio ilegal, la trata, el tráfico, traspasan las fronteras y se efectúa entre personas de diversos países. Nosotros como periodistas, también podemos unirnos con colegas extranjeros para seguirles la pista y desenmascararlos. 

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