La nueva era del cine y la televisión

Las facilidades para hacer cine y televisión hoy en día están reestructurando la industria. Desde la aparición del color en pantalla no había habido un cambio tan radical.

Tarantino durante el rodaje de ‘Django desencadenado’. / AFP

Gracias a la llegada del cine digital, la industria cinematográfica ha sufrido una revolución como pocas en su historia. Quizá desde la aparición del color en las pantallas no había ocurrido un cambio tan significativo en la forma de hacer y ver cine. Hoy en día, la posibilidad de hacer una película no está restringida a unos pocos directores que cuentan con el apoyo de un gran estudio que financia sus proyectos. De hecho, cada vez son más comunes las películas realizadas con un presupuesto reducido, lo cual hace algunas décadas era completamente imposible.

Esta nueva forma de hacer cine ha reestructurado la industria cinematográfica a tal punto que ha generado opiniones muy radicales. Tal es el caso del director Quentin Tarantino, quien en varias ocasiones ha hablado de esta nueva era como la muerte absoluta del cine. Pero, por otro lado, hay realizadores jóvenes, como Lena Dunham, que reconocen la importancia y las ventajas de la tecnología digital para la promoción de nuevos directores y propuestas.

Pero esta nueva era del cine no afecta solamente a aquellos que lo producen, sino también a aquellos que lo consumen. Hace algunos años sólo había dos posibilidades para ver una película: ir a un teatro o alquilarla (o comprarla) en DVD. Había que esperar pacientemente a que llegara a los anaqueles de Blockbuster, Betatonio o Art DVD la película que uno había anhelado por meses. Hoy en día las posibilidades son infinitas. La digitalización permite que el cine haya diversificado sus formatos y las posibilidades de experimentarlo. Una película puede ser vista en un iPad, en un celular, en una pantalla de televisión o de computador y puede ser comprada por iTunes, vista por HBO o en Netflix.

Estos nuevos sistemas de reproducción no sólo han cambiado la experiencia cinematográfica, sino que han desdibujado las fronteras existentes entre el cine y la televisión. Directores de la talla de Martin Scorsese, Steven Spielberg y David Fincher han hecho la transición a la pantalla chica. Y es que la industria televisiva se ha desarrollado de tal manera que ofrece a los televidentes una infinidad de proyectos: series, miniseries, realities, películas, programas de variedades, documentales, etc.

De hecho, desde hace varios años se habla de una edad dorada de la televisión, en la que las cadenas privadas y públicas han florecido con proyectos comparables con las cintas más destacadas del cine mundial. Un buen ejemplo de la calidad de los proyectos televisivos es la película sobre el pianista Liberace, Behind the Candelabra, con la cual Steven Soderbergh decidió probar suerte en la pantalla chica ante la imposibilidad de poderla vender a los grandes estudios. La cadena HBO se interesó en el proyecto y decidió financiarlo. Behind the Candelabra se convirtió en una de las primeras películas para televisión en hacer parte de la selección oficial del Festival de Cannes. Adicionalmente ganó el Emmy y el Globo de Oro a mejor miniserie o película para TV.

Es curioso que, a pesar de las posibilidades que brinda la televisión, el plan de ir a cine sigue vigente. De hecho, el mercado cinematográfico sigue siendo uno de los más estables y rentables del mundo. Esto se debe a que las salas de cine son dotadas constantemente con nuevos inventos que intentan maximizar la experiencia cinematográfica, como, por ejemplo, las películas en 3D y las salas con tecnología D-BOX (sillas con movimiento incorporado y efectos táctiles y olfativos). El cine en 3D es uno de los inventos más eficientes para atraer a las personas a los teatros. Tan es así que las diez películas más vistas de 2013 fueron todas exhibidas en tres dimensiones.

Pero estas innovaciones tecnológicas no controlan la totalidad del mercado, ya que muchas personas prefieren ver cine de la manera tradicional: en dos dimensiones y en asientos estáticos. Prueba de esto es que películas como American Hustle, We Are the Millers y The Conjuring también estuvieron entre las más vistas del año pasado, a pesar de no ser rodadas en 3D.

Pero, sin duda, el mercado audiovisual ya no se exhibe solamente en teatros, sino que hace parte de un sinnúmero de dispositivos y sistemas del mundo contemporáneo. Gracias a los smartphones, las tabletas y los televisores inteligentes, empresas dedicadas a exhibir películas y series por internet (vía streaming) están en la cúspide de la industria. Netflix es quizá la empresa que se ha posicionado con mayor contundencia en este mercado, ya que, al finalizar el mes de marzo del presente año, contaba con más de 48 millones de usuarios en todo el mundo. Netflix ofrece la posibilidad de ver un número ilimitado de películas por el pago de una tarifa mensual.

En los últimos años, Netflix ha expandido su mercado a la creación y el desarrollo de series exclusivas para sus usuarios. Tal es el caso de Orange Is the New Black y House of Cards, las cuales se han convertido en dos de los seriados más importantes del momento (ambas están nominadas como mejor serie en los premios Emmy de este año). A diferencia de las series transmitidas por cadenas televisivas, ambas estrenan todos los capítulos de la temporada al mismo tiempo, por lo que los televidentes no tienen que esperar cada semana para ver un nuevo capítulo. Tal ha sido el éxito de Netflix, que cadenas como HBO y Showtime han creado servicios similares de streaming en internet para colgar sus proyectos.

Los colombianos ya tienen la posibilidad de hacer parte de esta nueva etapa de la industria audiovisual. Desde 2011, Netflix ha funcionado en Colombia, al igual que HBO Go para los usuarios de Directv. Si bien el contenido disponible para América Latina es todavía bastante limitado, hay una gran variedad de títulos para entretener al público colombiano. Pero, a pesar de la acogida que ha tenido Netflix, en Colombia los servicios de streaming piratas dominan el mercado, ya que muchas personas prefieren ver películas gratis por internet que pagar una suscripción mensual. La web está llena de páginas no oficiales que tienen al servicio del público las últimas películas de cartelera.

Pero incluso los servicios piratas de streaming son prueba del cambio sustancial que se está dando entre el público a la hora de ver cine y televisión. Es interesante ver cómo la industria se ha ido adaptando para satisfacer las necesidades cambiantes del público. Asimismo, estamos en una era que les permite a los realizadores jóvenes e independientes desarrollar proyectos que, de no ser por el cine digital, no podrían ser llevados a cabo sin el respaldo de un gran estudio. Falta ver cuáles serán los resultados a largo plazo de esta revolución, pero por el momento sólo cabe disfrutar de la inmensa cantidad de contenidos audiovisuales de calidad que tenemos a nuestro alcance.

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