¿Qué es lo que pasa en el CPB?

La más grande agremiación de periodistas del país está de nuevo en crisis. En los años 90 las peleas fueron por temas políticos y manejo financiero; ahora son por acusaciones de censura contra algunos de sus miembros e interpretaciones contradictorias sobre los costos y ganancias de los premios que entrega la organización.

Archivo Cromos

El 28 de septiembre, Gabriel Ortiz, presidente de la Fundación Premio Nacional de Periodismo CPB, publicó en el portal web Digitalizados una carta de inconformismo frente a las críticas de Gonzalo Silva, tesorero del Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB), sobre las ceremonia de entrega de los Premios CPB 2017. Según Silva, se trató de esfuerzos “improvisados” que generaron pérdidas por generar pérdidas de $33’800.000.

Ortiz había enviado la misiva a la CPB para que la publicasen en la página oficial del gremio, confiado en que a pesar de sus críticas, no tendrían problema en divulgarla por internet, pues se trata de una organización, entre otros, que aboga por la libertad de expresión. Pero no fue así.

Según la presidenta de la CPB, Gloria Vallejo, le dijo a W Radio que “no tuve tiempo de hacer mi gestión, de amigable componedora, porque a Gabriel le molestó que no se publicara inmediatamente su escrito. Él buscó canales para hacerlo, pero no era que no se fuera publicar”.

Vallejo dice que no pretendía censurar a ningún miembro del Círuclo de Periodistas de Bogotá, pero Ortiz no lo interpretó así. Dice sentirse censurado y argumenta que es el colmo que esta situación ocurra en una entidad como el CPB. Máxime, según él, cuando le asiste el derecho a refutar los cuestionamientos que su colega Silva hizo sobre los costos y beneficios de las ceremonia de entrega de premios de 2017. 

"Su examen revela una total desorientación sobre la realidad de los hechos. Hubo pérdidas como ha ocurrido en la mayoría de ellos, porque el Premio se creó para destacar al periodismo colombiano, no para lucrar al CPB. Esos 33.8 millones se consideran una inversión sumamente productiva, dada la recuperación de la importancia, la trascendencia y la recuperación del prestigio, que significó para nuestro gremio, gracias al rotundo éxito alcanzado", explica Ortiz en su carta refutando el análisis de Silva.

La controvertida ceremonia fue el pasado 9 de febrero, contó con elevada difusión a través de los medios de comunicación y tuvo, entre sus momentos especiales, la presencia del presidente Juan Manuel Santos, su primer acto público ante periodistas después de recibir el Premio Nobel de Paz. Aspectos como este le dan relieve al evento de entrega de los premiosy tienen un valor especial que no es fácil de incluir en los libros contables, pero que terminan fortaleciendo la marca y el prestigio del CPB, según los organizadores de dicha ceremonia. 

No obstante, Silva considera que haber invertido $33' 800.000 es mucho dinero para una ceremonia. Además, según las afirmaciones de la presidenta de la CPB a W Radio, la carta de Ortiz está llena de adjetivos descalificadores. 

El CPB ha sobrevivido a muchas crisis, una de ellas ocurrió en los 90, en el que el diario El Tiempo las resumió como un cuadrilátero al borde del knoct out. Para ese entonces, con el nombramiento de Gloria Tamayo como presidenta de la entidad, las discusiones comenzaron debido a sus manejos políticos y financieros, en los que se lanzó al Senado en 1994 sin consultarlo internamente y vendió un edificio de propiedad de la organización para subsanar el déficit. 

La gestión de Tamayo provocó todo tipo de comentarios, una de ellas, la del actual maestro de ética de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, Javier Darío Restrepo, quien le dijo a el Tiempo que “de continuar las circunstancias actuales, el CPB podría llegar a liquidarse”.

La CPB logró perdurar más de 20 años, luego de la administración polémica de Gloria Tamayo. En la actualidad, la entidad tiene el reto de superar las diferencias y evitar su posible liquidación como la auguró Javier Darío restrpo.