The End Magazin: nueva revista de cine gratuita

Comienza a circular la primera revista de cine gratuita en el país con contenido internacional. También cuenta con una página web y, próximamente, con academia que dictará talleres modulares sobre cine.

/ Cortesía The End Magazin

“Algo que tenemos en común es que somos emprendedores. Nos conocimos por medio de un amigo. Yo trabajaba ya en proyectos audiovisuales, y como Giovanni es cineasta, nos reunimos para ver qué podíamos llegar a hacer juntos”. Giovanni Furore le propuso a Manuel López traer una franquicia de una revista italiana, pues cuando llegó a Colombia se dio cuenta de que aquí son casi inexistentes las revistas y los libros sobre cine. Vio allí, entonces, la oportunidad de ocupar ese espacio, de llegarle a un público interesado pero desatendido.

El primer volumen salió publicado el jueves 15 de enero. Llevan un año preparando la publicación, porque antes se dedicaron a hacer una investigación de mercados para saber cómo estaba Colombia en cuanto a ofertas culturales, consumo de cine, periódicos, etc. Encontraron que en Colombia hay una estadística invertida: “En los estratos más bajos se consume mucho cine, las personas de estrato 2 van dos o tres veces por semana a cine, pero son menos selectivos y tienen menos afinidad con lo que ven. Los estratos más altos, en cambio, no consumen tanto cine en términos de la frecuencia con que van a un teatro, pero son más selectivos. Es a ese público al que le apuntamos, un público con cierto nivel cultural, que le interese conocer de cine, conocer cómo se hace, qué hay detrás de las películas. No está dedicado a lo comercial, al consumo masivo. El público que, suponemos, se interesará en esta revista es muy crítico y siempre quiere saber un poco más sobre las películas que ve. Esperamos que la revista llegue tanto a estudiantes como a aficionados y a profesionales en cine”, dice Manuel López.

Como su publicación será bimensual, la idea no es que sea una revista de actualidad, sino un objeto de diseño coleccionable. Los artículos de la revista tendrán varios niveles de profundidad. Algunos, dirigidos a cineastas, estarán enfocados en cómo se produce cine, cuáles son las tendencias de guion, cuáles son los géneros del momento. Otra preocupación será presentar e impulsar nuevos talentos. Además, contendrá reseñas y una sección dedicada a la narración con imágenes: novelas gráficas, un cómic original, del que saldrá un nuevo episodio en cada número, y fotografía. Es una revista que habla de cine, pero toca varios temas: internet, por ejemplo, y cómo el cine se mueve allí.

El blog virtual (theendmag.com) estará más enfocado en la noticias de actualidad sobre cine: aparecerán tres noticias diarias, reseñas, un artículo cada tres días producido por el grupo de periodistas en Colombia y artículos de fondo producidos en Italia. “Tenemos un equipo de 15 personas. Nuestro director, Luigi Boccia, es italiano, entonces casi la mitad del contenido llega de Italia y acá se traduce. También participan periodistas de acá, pero para algunas cosas que son complicadas de recuperar desde la distancia (en el primer número hay un artículo, por ejemplo, sobre los festivales de cine en Europa) es útil que se escriba allá mismo, donde está sucediendo el hecho. Además el contenido de afuera aquí es muy apreciado”, dice Furore.

La revista es gratuita. En Bogotá podrá encontrarse en teatros de cine (Cinema Paraíso, Cine Tonalá, Cinemanía, Cinemateca Distrital), tiendas, librerías y bibliotecas (Tornamesa, Biblioteca Nacional, Bibliored, Librería francesa, Toogeek Comic, Urban Station), hoteles (Bog Hotel, Click Clack Hotel), peluquerías (Quevedo, Carlos Álvarez), restaurantes (Cabrera Bistro de la Zona T, Burguer Club de Usaquén, El Patio en La Macarena, cuatro puntos de la cadena Wok, Little Indian Restaurant), teatros (Teatro Nacional La Castellana, Casa Ensamble), la Cámara de Comercio de Bogotá, el Planetario, el MAMBO y algunas universidades como la Tadeo, La Javeriana, Los Andes y la Sabana. También circulará en Medellín, Cali, Cúcuta y Bucaramanga.

Giovanni Furore es productor especializado en guion. Ha trabajado con algunas empresas en el desarrollo de guiones. “La revista está muy enfocada en ello porque creo que es una cosa que aquí falta mucho, el conocimiento sobre los guiones. Entonces la revista tendrá artículos sobre cómo se desarrolla un guion, cuáles son las técnicas utilizadas afuera para que una historia sea arquetípica, universal”. Furore estudió dirección en la NUCT (Nueva Universidad del Cine y la Televisión) de Roma, y se especializó en Edición en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma, que es la escuela nacional más importante de Italia, la segunda más antigua del mundo y queda al frente de la famosa Cinecittà. Después tuvo dos empresas, una enfocada en producciones de contenido de bajo presupuesto (videos virales, videos musicales, comerciales: proyectos producidos con menos de 15.000 euros), y la otra, Furore Films, dedicada a la asesoría en desarrollo de guiones. Después vino a Colombia por dos motivos: el primero fue la crisis europea, y el segundo es que siempre quiso vivir acá. “Conocí Colombia en 2007, siempre me gustó y es un país que está en pleno crecimiento”.

Manuel López es diseñador industrial de la Tadeo, especializado en gerencia de diseño. Ha trabajado con temas de desarrollo sostenible, y participó en capacitaciones sobre cómo crear empresa.

The End no sólo ofrecerá la revista en formato web y en físico, sino que también trabajará el tema académico con The End Academy. En marzo, se espera, se empezarán a dictar cursos y talleres modulares sobre cine (iluminación, fotografía, guion, producción, entre otros énfasis).

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P: ¿Por qué quisieron hacer una revista de cine? ¿Para qué?

Furore: Llegué a Colombia trabajando en algunas producciones, y no encontraba una revista de cine. Para mí, que vengo de Roma, es una cosa muy rara. Yo tengo como diez revistas de cine por país. Tras la investigación nos dimos cuenta de que efectivamente había un lector desatendido. Conozco la revista Kinetoskopio, pero no muchas más aquí en Colombia. En este momento el Ministerio está empujando mucho la producción, hay muchos jóvenes queriendo hacer cine, muchas escuelas… Nos pareció la ocasión perfecta para insertarnos en ese espacio quasi vacío.

López: Quisiéramos que The End se convirtiera en un centro focal de información, como Pro imágenes o Black Velvet, sobre sucesos cinematográficos nacionales e internacionales. La página web sería el ideal de funcionamiento, y la revista, la expresión de la marca.


P: Unas preguntas un poco al margen para Furore: ¿cómo ve el cine ahora en Italia?

La producción cinematográfica está tan en crisis como el país. Hay algunas cosas que salen, como el Óscar que ganó Sorrentino, pero eso no quiere decir que le esté yendo bien al cine italiano. En Italia se ha perdido mucho el sentido de las historias. Se perdió la conexión con el espectador. Se estableció mucho la onda del director como autor, que es buenísima, pero está enferma. El director cuenta historias que ninguno quiere ver. Ahora el cine italiano ni siquiera está hecho para los italianos, y mucho menos para un público mundial.


P: ¿Pero por qué cree que pasa eso?

Porque en Italia el cine ha venido siendo, desde hace un tiempo, herramienta de partidos políticos. Allá la producción cinematográfica está dominada por el Estado, y dependiendo de cuál fuerza política mande, se favorecen a directores que están de una parte o de la otra, sin que prime la calidad. No importa si la película la ven o no. Es una manera de gastar la plata dedicada al cine, y pasa mucho que directores poco talentosos se ganan convocatorias de 4 o 5 millones de euros para hacer algo que a nadie le interesa ver. La producción del Estado es buena por algunas cosas: es muy bueno, por ejemplo, que el gobierno apoye con dinero público, como sucede acá, proyectos cinematográficos propios. Pero si eso destruye la producción independiente y no alimenta el mercado, es un desastre.


P: ¿Y la producción independiente en Italia se ha visto disminuida?

No existe. A las convocatorias del Estado llegan un montón de guiones. Los jurados de esas convocatorias no son cineastas, son políticos. Economistas o abogados son quienes terminan leyendo los guiones, si es que los leen. Antes, en cambio, sí había producciones independientes. Como hasta mediados de los 60 las producciones de Ponti o Cristaldi contaban con un cast internacional e historias universales. La producción se estaba volviendo tan grande que Italia producía más películas que Hollywood. Pero Estados Unidos conquistó el partido de la Democracia Cristiana durante la Guerra Fría para que se cortara la onda de las producciones independientes. Andreotti (Primer Ministro de entonces) sacó una ley que establecía que las producciones nacionales debían tener directores italianos, actores italianos y debían ser en italiano. Eso fue un golpe durísimo para el cine producido en Italia. Todos los productores terminaron yéndose, y se empezaron a producir cosas cada vez más manejadas por la política.


P: O sea que el diálogo con otros países es crucial para hacer cine, según usted.

Claro, porque el cine debe contar historias que puedan estar destinadas a cualquier persona, debe dar mensajes que traspasen culturas, que desde su particularidad lleguen a alguien más, así sea alguien lejano a la realidad retratada. Además, una película italiana no debe hablar necesariamente de Italia; una película colombiana no debe ser obligatoriamente sobre Colombia. El problema está en los directores que no saben contar historias arquetípicas.


P: ¿Qué piensa de la película de Sorrentino que mencionaba, La grande belleza, que además ganó el Oscar a mejor película extranjera el año pasado?

No me gustó. Por ahí anda circulando un artículo interesante sobre por qué ganó el Oscar, y dice que fue comprado. Las votaciones de los Oscar funcionan de la siguiente manera: todos los que trabajan en cine, desde el camarógrafo hasta el director, tienen un voto. Lo importante es que hayan trabajado en cine los últimos dos años. El voto de Spielberg vale lo mismo que el voto de la persona encargada de la iluminación en alguna producción. El artículo afirma que lo que hicieron fue conseguir los votos de los grupos más “bajos”, de los que se ocupan de cuestiones técnicas en la producción, y así ganó. Por otro lado, la película fue producida por Medusa, y Medusa, que es de Berlusconi, ahora está en venta. Como ahora él está mal tanto política como económicamente, se encargó de hinchar una de sus producciones con un Oscar para que las acciones de Medusa subieran, y así poder venderla más cara. En este primer volumen de The End Magazin también hay un artículo sobre los jurados y los festivales, sobre cómo funcionan. Los premios son el resultado de la preferencia de sólo un nicho de la industria, de los actores y directores. Los productores, los guionistas y todos los demás se quedan por fuera del jurado de festivales como el de Cannes. Los ganadores, entonces, no reflejan el gusto de esa otra parte de la industria, y de los mismos espectadores. Ese es uno de los contenidos de la revista que proponemos, hacer crítica constructiva de la industria, porque además mucha gente no sabe cómo funciona.


P: Hace un par de años llegó a los cines colombianos otra película italiana, César debe morir, sobre unos presos que representaban Julio César en una cárcel de Sicilia. ¿De esa película qué opina?

Esa la produjo un profesor mío. Es buena, sobre todo porque está basada en una obra de Shakespeare, y Shakespeare es un contador de historias universales.


* @saramala17

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