Un legado para Colombia

Por su trabajo en 12 entregas sobre la historia de 50 años de guerra entre el Estado y las Farc, el escritor y periodista de El Espectador fue galardonado. Un homenaje también a su vida y obra.

En su oficio habitual de recorrer Colombia, el periodista y escritor Alfredo Molano Bravo, premiado ayer por el CPB . / Nelson Sierra

En 100 años o más, cuando los hechos y protagonistas de hoy sólo sean memoria, todo aquel que quiera conocer lo que sucedió en Colombia desde mediados del siglo XX al presente tendrá que leer al sociólogo, periodista y escritor Alfredo Molano Bravo. Sus 27 libros, centenares de crónicas, reportajes, documentales y columnas de opinión, realizados a lo largo de los últimos 50 años, constituyen un valioso legado que varias generaciones tendrán a su disposición.

Este 9 de febrero, el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB), al otorgarle a Molano uno de sus premios, añade a una larga lista de reconocimientos el título que, de manera espontánea, la sociedad colombiana le ha otorgado como un incansable investigador social en el terreno. Es decir, exalta la capacidad de un reportero que a sus 70 años sigue recorriendo los intrincados caminos de la geografía nacional para escuchar las voces de la otra Colombia que no se conoce demasiado.

Nacido en La Calera en 1944, desde muy joven demostró su carácter autónomo cuando desistió de la tradición familiar de abogados y comerciantes y se matriculó en la Universidad Nacional para estudiar sociología. Terminó en 1971 en una época emblemática del alma máter, en la que, en sus propias palabras, entre múltiples condiscípulos y profesores, aprendió de tres maestros tres lecciones: “de Orlando Fals, el país real; de Camilo Torres, el país posible, y de Eduardo Umaña, la ética”.

Al concluir sus estudios universitarios, el médico y defensor de derechos humanos Héctor Abad Gómez lo invitó a trabajar en la región del Alto Sinú, entre Córdoba y Sucre, y allí, en contacto con los campesinos y su resistencia por la tierra, entendió que ese era su destino. Aunque después viajó a Francia como becario en La Sorbona y permaneció hasta 1977, tuvo que aplazar 40 años su título de doctorado por discrepancias con la academia respecto a sus métodos.

Sin embargo, Molano ya estaba jugado en su estilo: editar la voz de los campesinos, las minorías étnicas y los testigos y protagonistas de la guerra. Hizo una pausa en su quehacer catedrático y empezó a recorrer Colombia en busca de historias. Entonces comenzaron a surgir sus libros: Los bombardeos de El Pato, en 1980, Los años del tropel, en 1985, Selva adentro, en 1987, y así sucesivamente, hasta consolidar una obra que todo colombiano debería conocer en detalle.

De manera simultánea empezó a hacer periodismo, y desde siempre El Espectador ha sido su casa. Primero en el Magazín Dominical, después como cronista, autor de reportajes y columnista de opinión. Ni siquiera entre 1998 y 2006, cuando se vio forzado a vivir en el exilio por las amenazas de la casa Castaño, detuvo su intensa producción bibliográfica y periodística. Cuando retornó del todo al país, ya tenía listo un cronograma para seguir desentrañando a Colombia.

Hace un año, la Universidad Nacional le otorgó el honoris causa en sociología, gesto que sirvió para que Molano se reconciliara con la academia que algún día no creyó en sus métodos. Meses después, la mesa de negociación de paz de La Habana lo sumó a la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, que esta semana entregará su informe. Ahora es el CPB quien reconoce  que su trabajo de 12 entregas sobre la historia de la guerra con las Farc es un esfuerzo clave.

No obstante, para Alfredo Molano no será más que otro aliciente para seguir caminando por el país que espera ver reconciliado. Por lo pronto, como ha sido su costumbre desde hace muchos años, a las cuatro de la mañana encenderá la luz de su estudio, antes de que su familia despierte, se tomará un café, prenderá su computador y empezará a escribir con frenesí y admirable disciplina, hasta que el alba le anuncie que es hora de terciarse su mochila, empacar su radio y sus lápices para salir a caminar.

 

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Ganadores de los premios CPB de periodismo

Con un jurado conformado por María Teresa Herrán, Juan Gossaín, Flor Romero, Gabriel Ortiz, Alberto Abello, Ernesto Cortés y Rafael González Pardo, el CPB realizó su entrega anual de premios a lo mejor del periodismo.

En la categoría de radio, el ganador fue Jairo Ernesto Tarazona (RCN La Radio). Fotografía quedó en manos de Abel E. Cárdenas O. (diario ADN), mientras que en medios digitales fue reconocido Así se llevan nuestro pasado, un trabajo colectivo publicado en el portal web de El Tiempo. En televisión fue premiado el especial titulado Meciendo mi cuna (Canal RCN) y en caricatura el galardón le fue otorgado a Carlos Arturo Romero del periódico El Nuevo Día de Ibagué.

En la categoría de tesis de grado fueron premiados Mateo Jaramillo, Marcela Madrid, Mariana Escobar y Catalina González, periodista de este diario. El jurado le otorgó un premio especial a los cineastas Víctor Gaviria, Jorge M. Álvarez Arango y Luis F. Calderón Álvarez.

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