Conversatorio de Colombia 2020

hace 6 horas
Las producciones se realizaron entre las décadas de los 80 y 90

Una mirada a “El baúl de los recuerdos” audiovisuales

De la mano de Señal Colombia y RTVC Play, producciones tradicionales como “Los Tuta”, “Los pecados de Inés de Hinojosa”, “La posada” y “Dejémonos de vainas” están de vuelta en los hogares colombianos.

“Dejémonos de vainas” ha sido una de las series costumbristas más exitosas. / Cortesía

Las novelas y dramatizados que hicieron reír y llorar a los colombianos regresan acompañadas de nostalgia, recuerdos y un sinfín de emociones que retrataron la realidad del país entre 1980 y 1990. Su reaparición se debe al formato El baúl de los recuerdos, una iniciativa de Señal Colombia y RTVC Play.

Producciones costumbristas, muchas de ellas exitosas en su tiempo, vuelven a ser vistas tres décadas después, a manera de espejo retrovisor para nuestra realidad nacional.

En el caso de Los Tuta, una comedia colombiana realizada entre los años 1993 y 1994, fue una producción que se pensó principalmente para hombres y mujeres que se sienten atraídos por los contenidos humorísticos que resaltan la identidad nacional.

Trino Epaminondas Tuta, un boyacense de pura cepa dueño de la empresa de transporte público Trans Tuta Ltda., representa la cotidianidad en la que vive su divertida y singular familia, en donde cada idea es deslumbrante pero descabellada. El personaje central es un viejo cascarrabias ordinariamente vestido que se quita el sombrero para saludar a sus vecinos, mientras al personal de su empresa de autobuses y busetas los trata como a reclutas de un batallón de infantería.

Allí sobresalen también personajes como don Antuquito, humilde ebanista sin clientela que se la pasa repitiéndole a todo el mundo los consejos de su querida madrecita. La suavidad de su apacible voz es como un murmullo de bondad, escapado cadenciosamente de lo más profundo de su alma. Solitario a veces y aferrado a su indeclinable dignidad, se mantiene siempre pulcro y presentable, lavando su propia ropa, mientras enjuaga las nostalgias del pasado interpretando viejos boleros que solo él mismo se permite oír.

Peter Alexánder, el hijo de don Trino, es otro de los personajes. Malcriado y buena vida, como cualquier hijo de padre acomodado, regularmente se las ingenia para sustraerle el dinero al viejo tacañón. Enamoradizo y gozón, siempre cuenta con la complicidad de la madre para poner en juego sus actitudes de holgazán.

La posada, que estuvo al aire entre 1987 y 1992, es la historia de una típica bogotana de los años sesenta que convierte su casa en una residencia para estudiantes. Doña Lidia, dueña de la posada, convive con las ocurrencias de Grace, Pocholo, Conchita, Francisco, la Nena, Pilarcita, Milipico y el resto de sus vecinos.

Protagonizada por Vicky Hernández, Margalida Castro, Adriana Franco, Carolina Trujillo, Diego León Hoyos, Yuri Pérez y Hugo Gómez, en la trama se puede ver de cerca la historia de Grace, la empleada de la casa, que se caracteriza por ser divertida e imprudente. También está Conchita, dueña de la floristería California, quien destaca por ser la más responsable de todos los personajes.

Por otra parte, Los pecados de Inés de Hinojosa está ambientada en el siglo XVI y relata los conflictos culturales derivados de los primeros 25 años de asentamiento español, particularmente en la ciudad de Tunja. Cuenta la historia de Inés, una mujer mestiza que transgrede el férreo orden social con su sexualidad desenfrenada.

Esta producción, basada en la novela del boyacense Próspero Morales Pradilla, cambió los parámetros de la televisión colombiana, con idioma erótico, desnudos y la historia misma. Logró, además, marcar un hito en la televisión colombiana al exhibir en formato audiovisual la vida de una mujer que se atrevió a vivir a su manera en un mundo machista y muy conservador.

Para la ambientación se diseñaron muebles modulares que permitieron su uso en varias escenas y se recurrió a todas las posibilidades técnicas y la documentación que existía sobre ese período histórico. El personaje interpretado por Amparo Grisales rompió con el prototipo sumiso, para mostrar a una mujer dueña de una sexualidad capaz de doblegar tanto a la sociedad tunjana del siglo XVI, como a millones de colombianos frente a sus televisores a finales de los 80.

Los pecados de Inés de Hinojosa demostró que el sexo y el placer no son temas que deban esconderse, sino que forman parte de todo lo que somos como seres humanos.

Dejémonos de vainas, comedia de televisión colombiana producida entre los años 1984 y 1998, escrita por Daniel Samper Pizano y dirigida por Bernardo Romero Pereiro, retrató con humor a una típica familia de clase media bogotana de los años 80. La familia Vargas era una semblanza de la familia Samper (familia, en la vida real, de uno de los libretistas). Daniel Samper era representado como Juan Ramón Vargas, periodista que trabaja en el periódico bogotano El Clima, en alusión al periódico El Tiempo de Bogotá, cuya competencia era en la serie El Observador, en franca alusión a El Espectador. Los otros personajes también eran del entorno de los libretistas. Julián Vargas, el hermano de Juan Ramón que se dedicaba a la política en la serie y que es Ernesto Samper, expresidente de Colombia y hermano de Daniel Samper. Heriberto Ángeles, el jefe de Juan Ramón, era en realidad Hernando Santos Castillo, el director de El Tiempo en ese momento.

Todos esos personajes siguen formando parte de nuestras viejas vivencias, así hayan pasado más de treinta años de haberlos visto por primera vez en televisión.