Vientos de libertad para Julian Assange

Julian Assange, quien se refugió desde 2012 en la Embajada ecuatoriana, saldrá del Reino Unido cuando ese gobierno honre sus obligaciones con los acuerdos internacionales.

Hace dos años que Julian Assange está refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres. / EFE

El fundador de Wikileaks, Julian Assange, auguró ayer su “pronta” salida de la Embajada de Ecuador en Londres, donde lleva dos años asilado por el gobierno de Quito, sin precisar cómo ni cuándo. Assange compareció junto con el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, en la legación de Ecuador en el Reino Unido ante una treintena de periodistas a los que sorprendió al afirmar que no tardaría en abandonar ese edificio, aunque “no por las razones que dan los medios de (Rupert) Murdoch”.

El australiano, a quien Ecuador refugió en agosto de 2012 para evitar su extraditado a Suecia, un país que le quiere interrogar por delitos sexuales que él niega, se mostró ambiguo sobre los rumores difundidos ayer por el canal de televisión británica Sky News, que le atribuyen problemas coronarios y de pulmones.

Assange lamentó además que durante dos años no se haya producido “ningún movimiento” en la investigación sueca y subrayó en varias ocasiones que “nunca se han presentado cargos” contra él, “ni en Suecia ni en el Reino Unido”, al tiempo que rechazó una vez más las acusaciones de violación que le atribuyen dos mujeres. Al término de la rueda de prensa, el portavoz de Wikileaks, Kristinn Hrafnsson, restó veracidad a una inminente salida del australiano de esa legación.

“El mundo no se va a acabar. El plan es, como siempre, salir tan pronto el gobierno del Reino Unido decida honrar sus obligaciones con los acuerdos internacionales”, aclaró Hrafnsson. En la rueda de prensa, el canciller Patiño corroboró la posición de su gobierno de “mantener la condición de asilado político de Assange”, así como su disposición a “continuar conversando con el Reino Unido y Suecia para encontrar una solución a la gran violación de derechos humanos” cometida contra el periodista.

El titular de Exteriores de Ecuador lamentó que hayan transcurrido “dos años perdidos para todos, de angustiante incertidumbre, sin justicia para nadie”, y opinó que “ha llegado la hora de liberar a Assange y de que se respeten sus derechos humanos”.

En su opinión, durante ese tiempo se han dado “una serie de reformas en el marco legal británico en materia de extradición” que, en principio, dijo, impedirían extraditar a personas que no han sido acusadas por ningún juez, “tal y como ocurre en el caso de Assange”.

“Si hoy se hubiera solicitado su extradición a Suecia, con estas últimas reformas legales, probablemente las autoridades británicas la hubiera denegado”, apuntó Patiño, para quien “ha llegado la hora” de liberar al activista.

En tanto Assange aguarda una salida a su complejo caso, Londres reiteró su “compromiso para alcanzar una solución diplomática” a una situación “difícil y costosa”, según un portavoz del ministerio británico de Asuntos Exteriores.

Pese a que el periodista cuenta con el amparo de Ecuador, Londres rechaza concederle un salvoconducto diplomático que le permita abandonar ese edificio rumbo a Ecuador. El temor del australiano es que Suecia le extradite eventualmente a Estados Unidos, donde un Gran Jurado le investiga a él y a Wikileaks por haber difundido en 2010 cables diplomáticos que denunciaban, entre otros, los abusos cometidos en Irak y Afganistán.

Su encierro de dos años en la Embajada de Ecuador, que Assange sobrelleva trabajando y haciendo ejercicio en una cinta, se suma a dos años previos en prisión o arresto domiciliario desde su detención en Londres en noviembre de 2010.