Carminho: “El fado es mi lenguaje”

Es una de las invitadas de la quinta edición del Festival del Fado, que realiza el Teatro Mayor, en Bogotá. La artista portuguesa comenzó a los 4 años y todavía le sigue sacando provecho al género.

Carminho se presentó por primera vez en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo en 2016. Cortesía Teatro Mayor

¿Cuáles son sus primeros recuerdos del fado?

Lo que puedo decir es que empecé a hablar al mismo tiempo que empecé a cantar fado. Es como pensar en cuando aprendiste a hablar, que no sabes ni cómo, ni cuándo. Tengo mis primeros recuerdos cantando el fado a los cuatro años en la cama de mis padres por la mañana, y también las noches en fiestas que mi madre y mi padre hacían en casa cuando vivíamos en el sur de Portugal, en un lugar que se llama Algarve. Cuando yo era pequeña empecé a escuchar fado cuando todos los niños estaban durmiendo. Me quedaba despierta con ellos, porque era imposible no quedarme. Por la actuación, por las guitarras, las conversaciones y por todo ese universo.

¿Cómo era ese universo tan especial?

No tengo mucha consciencia de lo que significaba. Es una cultura natural que viví en casa de mis padres y, como todos los niños, uno aprende de lo que escucha y lo que ve en casa de sus padres cuando tiene esta edad. Tengo dos hermanos mayores, y les gusta mucho el fado, pero no lo tomaron como profesión, así como yo. Tengo el fado muy dentro de mis pensamientos, es el instrumento de mis pensamientos. El fado es la forma en la que yo me expreso y traduzco lo que siento. Para mí significa lenguaje.

Usted viene de una familia fadista, pero no llegó a dedicarse profesionalmente al fado sino hasta muchos años después, ¿Por qué?

Era algo muy familiar, como decía. Es mi lenguaje. Es como un niño que está acostumbrado a cocinar con sus padres, pero no necesariamente va a ser chef profesional: era una cosa de casa. Y yo cantaba, me encantaba cantar, pero a mi generación no le gustaba nada el fado, no le gustaba escuchar, no se interesaban por su cultura. Cambié mis formas de desenvolver mi personalidad y de querer el fado para mí, aunque los otros no lo escucharan. Cantaba en casas de fado para ganar dinero para mis cosas. Me inscribí en la universidad, como todos mis amigos, estudié marketing y publicidad. Yo no tenía el fado como vida principalmente porque no sabía qué decir: no tenía un discurso todavía. Terminé la universidad con muchas dudas, con alguna plata de haber cantado por las casas de fado, así que hice un viaje por el mundo donde pasé por muchos países, incluso de América Latina. Estuve en Bolivia, Chile, Argentina, Brasil y Perú. Fue un viaje que empezó en la India, pasé por China, Australia, Indonesia, y fue muy importante para mi formación.

¿Por qué emprendió ese viaje tan extenso?

Quería descubrir más sobre mí. El viaje fue una experiencia de descubrimiento personal muy importante, y también del mundo y del ser humano. Hice voluntariado en India, en Calcuta; en Perú después de un gran terremoto en 2007, y fue una experiencia decisiva en mi formación. Sigo recogiendo los frutos de este viaje y de esta experiencia. En 2008 volví a Portugal y en 2009 grabé mi primer disco Y ese ha sido el camino que he recorrido hasta ahora, ¡ya son diez años!

Usted se presentó en el Teatro Mayor en 2016. ¿Cómo fue esa primera experiencia, y qué ha cambiado desde entonces?

Fue una experiencia increíble, maravillosa porque también tuvimos un poco de tiempo para disfrutar de Bogotá y del aire de la ciudad, de sus movidas. Tuve la oportunidad de sentir la gente. Después del concierto las personas estaban llenas de energía, estaban curiosas. Sentí una energía similar a la que percibo en Portugal, así no tengan la misma cultura. La gente en Bogotá se identificó con la energía emocional del fado. El fado es una entrega emocional del momento. Tiene improvisación, y hay entrega de los músicos a partir de la energía que el público nos da y que nos devuelve.

¿Cómo se imagina este concierto en 2019?

Cada concierto es diferente, nunca se repite un mismo concierto. Siempre hay algo distinto para emocionar. Por eso todas las noches son únicas, y por eso recordamos cada lugar porque las emociones cambian también mucho, aunque cantemos los mismos fados. Es algo muy intenso, muy bello.

¿A qué le canta Carminho?

Yo le canto al amor. Canto mis experiencias, pero no solamente las mías: aquellas que puedo compartir con todos los seres humanos. Somos muy distintos, tenemos muchas diferencias, pero el origen de nuestras experiencias es el mismo. Es por eso que el fado se puede escuchar en todo el mundo y se puede cantar para toda la gente. Aunque no comprendan la lengua, pueden entender el lenguaje emocional, porque todos hemos sentido el amor, el dolor, el sentimiento de pena, la espera, la alegría de un reencuentro. Todo eso es cantarle al amor, porque el amor no es sólo los buenos sentimientos; es un sentimiento muy antagónico y muy rico, en el sentido de muy plural. Por eso le canto al amor.

 

Carminho en Colombia. Sábado 15 de junio a partir de las 8:00 p.m. Información y boletería: www.primerafila.com.co