Murió en Miami el 8 de marzo de 1983

Chabuca Granda: una mujer de “Fina estampa”

La artista peruana creó temas emblemáticos dentro de la canción latinoamericana, como “Puente de los suspiros”, “Lima de veras” y “La flor de la canela”. La pionera de todo un estilo murió hace 35 años. Homenaje.

Chabuca Granda nació en Cotabambas, Perú, el 3 de septiembre de 1920, y murió en Miami, Estados Unidos, el 8 de marzo de 1983. EFE

La razón por la que Chabuca Granda se separó del brasileño Enrique Demetrio Fuller da Costa fue una “conducta deshonesta”. Las autoridades legales y la sociedad peruana apoyaron la causa masculina y ella fue acusada y señalada de inmoral por el simple hecho de componer valses criollos, lo que para la época (décadas del 40 y 50) era considerado como una actividad exclusiva para los hombres.

Fue un golpe duro para la artista, pero con el paso de los años entendió que eso fue lo mejor que le pudo haber pasado porque, a partir de la complejidad de ese instante, su carrera comenzó a tener unas repercusiones internacionales a las que ni siquiera se lograba aproximar en los sueños más optimistas ni en las aspiraciones más ambiciosas.

Antes de su matrimonio, Chabuca Granda (Apurímac, septiembre 3 de 1920-Miami, 8 de marzo de 1983) tenía reconocimiento local, sobre todo como integrante de Luz y Sombra, junto a su colega Soledad Mujica, un dúo cuyo propósito era la exploración de las manifestaciones tradicionales del Perú.

Granda le aportó al dueto su vena letrística y sus capacidades vocales desarrolladas desde los doce años, cuando empezó a ser tenida en cuenta en los coros del colegio Sagrados Corazones de Sophianum, de Lima. Sin embargo, su contribución no fue solo musical, pues también le dio la oportunidad al grupo de hacer parte de la programación radial aficionada gracias a sus contactos en los medios de comunicación.

Su divorcio, con todo y tres hijos a cuestas, representó el punto cero, la línea de partida para Chabuca Granda. Se soltó como compositora, entendió que podía reflejar la cotidianidad de su país y halló el punto de equilibrio entre el folclor indígena y los aires afroperuanos. Habló del barrio El Barranco, hizo referencia a sus viviendas generosas en espacios, comentó de manera amplia sobre sus balcones y sus portales y se dejó impresionar por sus coloridos jardines.

La artista peruana quiso convertir sus canciones en crónicas y le cantó a la gente, a su pueblo, únicamente lo que sus ojos podían registrar y lo que su piel sentía. Fina estampa, Puente de los suspiros, Lima de veras y, sobre todo, La flor de la canela, se enrutaron para hacer historia en su país y por fuera de él. Esta última historia mencionada, que estuvo inspirada en Victoria Angulo, un personaje real con cualidades y pecados, ha sido pieza fundamental para el fortalecimiento de lo que se ha denominado la música criolla peruana.

Siempre dijo que su intención era ser folclorista pero que el talento solo le había servido para desempeñarse en el ámbito de la canción popular. Chabuca Granda fue un juglar, un nexo vital para que Perú comenzara a valorar su influencia sonora africana tanto como su ancestro inca.

A ella le hubiera gustado explorar el folclor de su país de una manera más decidida. Dentro de sus metas estaba convertir las historias peruanas típicas en relatos de corte latinoamericanos y, seguramente, ir más allá estableciendo elementos comunes con narraciones musicales en idiomas diferentes al español.

Según su opinión, un tanto viciada por la autocrítica, se limitó a componer y cantar. Muchas veces manifestó que la canción era una herramienta pertinente para el cambio social, pero que la obligación del artista consistía en explorar nuevos recursos sin perder de vista la esencia y el carácter genuino.

Chabuca Granda es una de las bases sonoras y conceptuales de lo que se conoció a partir de las décadas del 60 y el 70 como la Nueva Canción Latinoamericana. En ella se fundamentan cientos de exploraciones realizadas sobre la música criolla y fue su nombre el responsable de la aparición de muchas propuestas de múltiple reconocimiento en su país y por fuera de él.

Sin ir más lejos, por Chabuca Granda los turistas visitan Perú para recorrer Machu Picchu, para ver desde el cielo las líneas de Nasca, para apreciar el centro histórico limeño, para asombrarse con el Lago Titicaca y para ir, tal y como dice su máxima creación La flor de la canela, “del puente a la alameda”.

 

 

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