“Cinco Pies y Dos Pulgadas” (Five Foot Two): el documental de Lady Gaga

A sus 31 años Stefani Joanne Angelina Germanotta solo tiene una certeza: la estatura no es proporcional al tamaño del talento. El mundo la conoce como Lady Gaga.

El concepto que encierra todo el reportaje audiovisual sobre Lada Gaga es su corta estatura, pero su gran talento.Cortesía

Dos botas de cuero con taches de metal están suspendidas en el aire. La cámara se aleja. La música suena. Un cuerpo de espalda, que cuelga bajo la ayuda de dos cuerdas sobre sus hombros, se empieza a divisar. La cámara, maravillada, se queda inmóvil desde el suelo. Es ella, Lady Gaga, quien no mide más de un metro sesenta, pero que poco a poco comienza a ascender hacia lo más alto del cielo. Es así como comienza el documental dirigido por Chris Moukarbel titulado Gaga: five foot two. (En español, Cinco pies y dos pulgadas).

La película fue oficialmente estrenada el ocho de septiembre de 2017 en el Festival Internacional de cine de Toronto. Poco después, el 22 de septiembre del mismo año, fue lanzada mundialmente a través de la plataforma Netflix. El recorrido se desenvuelve entre el lanzamiento de su más reciente álbum Joanne y su preparación para el show de medio tiempo del Super Bowl.

Durante 100 minutos nos encontramos con una mujer real. Aquella que está detrás del vestido de carne y los zapatos de plataforma. La que no lleva maquillaje, la que anda topless, la que juega con sus perros. Vemos la pasión desenfrenada por su música y el arte, su miedo a la soledad y el eterno amor por su familia.

Desnuda con una toalla encima y entre sollozos exclama “¡me veo patética!”. El dolor se ha apoderado de su cuerpo. Se masajea el rostro, se agarra la cabeza, se tapa la cara, pero no puede escapar. Nadie puede salir de su propio cuerpo. Mientras su masajista intenta relajarla con el ir y venir de sus manos, diciéndole que respire, Gaga habla de su fibromialgia: una enfermad que genera un dolor crónico en los músculos, cuyo origen es desconocido y por la que a principios de septiembre decidió tomarse un descanso de la música.

“Pienso en la gente que tiene algo así y no sabe ni que es. Que no pueden pagarle a nadie para que les ayude. No sé qué mierda haría si no tuviera a todos ayudándome”.

Aunque los episodios de fibromialgia suelen ser expuestos dentro del documental, el dolor y la melancolía de la artista trascienden lo físico. Habla de las críticas y la depresión que le generaron las pocas ventas de su tercer álbum de estudio Artpop, de cómo se ha sentido usada por diferentes productores y disqueras y la soledad emocional que con todo eso le acarreó la ruptura con su ex prometido Taylor Kinney. 

Para los dolores, la cura es su familia. En un comedor lleno de fotografías y cartas, Gaga habla con su abuela. A una corta distancia se encuentra su padre, Joe Germanotta, sentado en una mecedora. Gaga saca su celular y le pregunta a su abuela que si está lista para escuchar la canción que acaba de componer. “Si te sientes incómoda no tenemos por qué comentarla” - Exclama la artista, a lo que su abuela contesta “no te preocupes cariño, han pasado más de 40 años”. Es ahí cuando el silencio de la sala es ahogado por Joanne, la canción que titula el nuevo álbum y que está dedicada a su tía, quien falleció a los 19 años por Lupus. Lady Gaga nunca conoció a su tía Joanne, pero ese no fue impedimento para que desde pequeña sintiera que son una misma carne. La abuela sonríe y abraza a su nieta, mientras tanto, el papá Germanotta se levanta de su silla y se retira de la sala.

La artista manifestó en un tweet antes del lanzamiento del documental “Soy conocida por ser más grande que la vida, pero realmente soy solo cinco pies y dos pulgadas”. Ese es el concepto que encierra todo el reportaje: su corta estatura, pero su gran talento. Lady Gaga es una artista de talla mundial, seis grammys y más de 17 nominaciones son prueba de ello. No obstante, aquí encontramos su cara más humana. Esa que la hace más auténtica que los vestidos que usa.

 

 

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