Iniciativa del Banco de la República

“Colombia se compone”

Entre el 13 y el 27 de noviembre, la Biblioteca Luis Ángel Arango abrirá sus puertas a todos aquellos interesados en conocer a algunos de los protagonistas de la música contemporánea actual en Colombia.

Fabián Roa, Gustavo Parra, Carolina Noguera, Juan Pablo Carreño y Jorge Pinzón. / Cortesía
Fabián Roa, Gustavo Parra, Carolina Noguera, Juan Pablo Carreño y Jorge Pinzón. Cortesía

Hace ya más de diez años el compositor colombiano Rodolfo Acosta (n. 1970) sostuvo públicamente que, en lo que respecta a la composición académica en el país, la suya era una generación bastarda, que tenía padres, pero que no conocía. Acosta ––uno de los invitados a Colombia se compone–– hacía referencia en ese entonces a que el quehacer del compositor de música docta en Colombia, si bien ha sido un asunto de tradición y larga data, más antiguo ‘que cualquier pasillo’, carecía de garantías institucionales que permitieran su visibilidad constante y extendida. De allí que las figuras paternas de la composición en la segunda mitad del siglo XX, a pesar de los surcos que ya hacían en tierra fértil, estuvieran casi ausentes de los espacios de discusión, difusión y reconocimiento en el entorno nacional. Se veía esporádicamente el arado y la cosecha nacional, pero no al sembrador.

Tal parece que esta es ya una historia vieja y que el papel de nuestros compositores académicos no solo es hoy en día más activo y reconocido, sino más visible y cercano al público. Un cambio de actitud impulsado en parte por estos ‘padres ausentes’, quienes buscaron hacer escuchar otra voz más allá de lo dispuesto en sus partituras, caló en la esfera pública del país. Gracias a la formalización de escuelas para los estudios avanzados en composición, especialmente en universidades de las principales ciudades del país, la labor compositiva ha ganado en las últimas cuatro décadas un impulso nunca antes visto en Colombia. Es allí donde nuestros compositores han entrado a formar parte de un linaje, condición necesaria para garantizar tradición y trascendencia.

De forma paralela, el Banco de la República se ha consolidado como un espacio para que estos compositores den a conocer su trabajo. Prueba de ello son las encargos de nuevas obras que esta institución hace a compositores nacionales de renombre y a nuevos talentos, los conciertos monográficos dedicados a presentar parte del catálogo de un solo compositor, el requisito de inclusión de obras colombianas en los repertorios de los conciertos que hacen parte de la Serie de los Jóvenes Intérpretes, y ahora, por segundo año consecutivo, la puesta en marcha de Colombia se compone.

Vale la pena pensar en este proyecto como una suerte de festival o encuentro que presenta ––según como se mire–– un complemento o quizás una alternativa a la serie de eventos musicales masivos de cada año en Bogotá. En un momento en el que en el entorno nacional ya no es tendencia sino ley brindarle al público una oferta amplia de música, aglutinándola en un mismo espacio y en un periodo corto de tiempo (el típico festival), Colombia se compone se suma a la lista. Pero una de las características que hacen resaltar a este encuentro es la cercanía que propone con el público mediante la programación de actividades que, por supuesto incluye conciertos, pero complementa tendiendo puentes entre los compositores y los oyentes. Esto visibiliza al compositor como individuo y a su quehacer como componente de la cultura en Colombia.

Colombia se compone girará en torno a la vida y obra de siete compositores nacionales, todos ellos activos, pero cada uno representando diferentes corrientes y lenguajes que van de lo puramente académico al entrecruce con lo popular, lo acústico y lo electroacústico, lo vocal y lo instrumental. Se trata de una selección en la que se reconoce la tradición y la vieja guardia al contar con Gustavo Yepes (n. 1945); también las innovaciones de la ‘generación bastarda’ con Gustavo Parra (n. 1965), Jorge Pinzón (n. 1968) y el propio Rodolfo Acosta ––quienes ahora podrían cumplir la función de padres presentes; y finalmente las nuevas músicas de la generación joven con Carolina Noguera (n. 1978), Juan Pablo Carreño (n. 1978) y Fabián Roa (n. 1984).

Si pensamos en los formatos actuales de los festivales masivos de música antes mencionados, en ellos no son usuales las interacciones directas entre el público y los artistas. Algo de impersonalidad hay implícito en este tipo de eventos: una masa que mira al escenario como si este fuera una pantalla (o inclusive desde la pantalla de su celular) y una masa de caras que se funden vistas desde el escenario. En Colombia se compone se rompe con este formato, pues las ‘estrellas’ del show estarán al alcance del público, tanto en la familiaridad de la Sala de Conciertos como en las conferencias que ofrecerán y las preguntas que recibirán en las entrevistas abiertas y las charlas previas a los recitales.

Todos los nombres que integran la programación de Colombia se compone son la vendimia de una siembra autóctona. Su obra, como todo producto colombiano, goza de admiración en el exterior. Que esta sea una oportunidad para que el público local se anime a probar algo más de su propia tierra. 

Boletería disponible en www.tuboleta.com, conozca toda la programación en www.banrepcultural.org/proyectos/colombia-se-compone

*Guitarrista clásico egresado de la Pontificia Universidad Javeriana. 

887658

2019-10-24T21:00:00-05:00

article

2019-10-24T21:00:02-05:00

[email protected]

none

Esteban Bernal Carrasquilla*

Música

“Colombia se compone”

25

5535

5560

 

Karol G, contra todos

Gustavo Yepes, maestro de las artes

A Sison Beats todos los caminos lo llevan al rap