El fenómeno Silvestre Dangond

El comportamiento del artista vallenato en la tarima es más pasional que racional, lo que hace que su libreto en la práctica no exista. Aquí algunas características de este ídolo de la nueva generación.

Silvestre Dangond Corrales tiene muchos elementos que lo hacen similar a grandes leyendas del folclor vallenato.Cortesía

Nuestra cultura musical vallenata experimenta en este momento unas de sus etapas más visible, que la llevan a consolidar su madurez artística sustentada en todo un proceso antes y después de la llegada del acordeón por la vía de la guajira, a nuestra gran provincia.

Son muchos los pasajes construidos por hombres y mujeres que en sus distintos tiempos fortalecieron los sueños de creadores proletarios y de un instrumento muy parecido al alma de sus intérpretes. Ese instrumento menor frente a los de su género, cambió el comportamiento de los campesinos nuestros y quienes son los padres gestores de todo el movimiento vallenato.

A ellos un tributo de admiración y respeto porque sin saber hasta dónde podía llegar la fuerza de sus cantos e interpretación, fortalecieron el folclor.

Esos artesanos, especies de talladores de frases y melodías, vieron venir una generación y estos a su vez, otras que hacían su labor, construyendo nuevas elaboraciones culturales que de hecho, generaban críticas.

Todo esto me lleva a presentar una mirada sobre un joven valor del vallenato, que con su canto y la construcción de sencillas canciones se enruta como cabeza descollante de la nueva generación de la música vallenata. Ese fenómeno aglutinador de masas, que desborda cualquier análisis y que la mayoría de las veces, no es bien percibido en todo su contexto, porque la capacidad de digerir la convocatoria que hace Silvestre Dangond Corrales, se queda en una mirada hacia lo personal.

Es evidente que la madurez síquica de nuestros artistas ha ido creciendo a la par de su organización. Se está dando el salto de lo agrario a lo urbanístico. Está quedando atrás el representante vendedor de bailes y se construye el mánager que visualiza otras alternativas, que deben ir más allá del tratamiento doméstico de las grandes diferencias entre ser amigo, agente comercial o el que todo le acolita a su representado.

En el caso de Silvestre Dangond Corrales, veo muchos elementos que lo ligan con personajes que han descollado en el mundo de la música, no solo en el orden nacional sino internacional. Sin compararlo, quiero mirar una serie de fortalezas y falencias, que sumadas a las que muchas personas le ven, nos pueden dar un perfil de un joven artista que es sinónimo de éxito. Es carismático y él en sí, está lleno de música.

Su comportamiento en la tarima es más pasional que racional, lo que hace que su libreto en la práctica no exista, lo que ha llevado a sus críticos a pensar que es una acción más caricaturesca, que de artista en sí. Si su accionar artístico lo vemos como un gran valor agregado, que él le entrega a una masa que asiste toda su energía.

Él lo entiende así y plantea muchas más expresiones de su quehacer artístico en los que, de hecho, tiende a excederse. Si eso se corrige, tenemos en corto tiempo un producto que junto al de otros artistas del vallenato, será un renglón de exportación que fortalecería más el eslabón artístico que es Colombia y que convertiría a ésta expresión en muy corto tiempo en el ombligo musical del continente.

La corta presencia de Silvestre Dangond Corrales en la música vallenata le ha permitido saborear algunos destellos que lo pueden llevar a la fama y ante todo al prestigio, que sumado a su discurrir por los escenarios de Colombia y muchos países, le ha generado grandes dividendos económicos.

Pero, ¿cuál ha sido la reacción del artista?, contrario a lo que muchos periodistas argumentan, que él anda por los caminos del desorden, encontramos que ha logrado con su trabajo artístico brindarles a sus padres un mejor vivir, que su comportamiento en el hogar es para resaltar y que el fruto de su trabajo artístico está bien orientado.

No quiere decir esto que no deba mejorar situaciones que él conoce y que su replanteamiento le pueda permitir conquistar excelentes dividendos, entre ellos, consolidar una conciencia social frente a su aporte artístico, en el que no se debe pensar solo en la fama.

Es urgente lograr conformar un equipo de gente útil que sepa hablarle al oído y ante todo, que el artista sepa escuchar, para que la diferencia del lleva y trae, que en nuestra música vallenata tiene una gran dinámica comunicante, no lesione relaciones ni construyan falsos ídolos de barro, que no aguantan un aguacero.

No creo en los artistas que no quiebran un plato. No queremos que sean santos para unos hechos y diablos para otros. Queremos artistas que dignifiquen el oficio y sean al final de sus vidas, unos buenos ejemplos a seguir. Nuestro país ha tenidos grandes artistas que han observado una buena conducta en su accionar y por eso pese a su ausencia física, siempre son renombrados.

Esto no es un libreto para la vida de Silvestre Dangond Corrales o para los de su generación, mucho menos, una rígida directriz en la que deba enmarcarse sus vidas, pero si nos acercamos a un gran porcentaje de su  cumplimiento, la misma es más gratificante.

La nueva generación del vallenato tiene con que ser un buen ejemplo dentro y fuera de nuestro país. Es determinante, que los medios de comunicación, no solo en lo regional, deban ser cuidadosos con lo que dicen sus fuentes y lo que ellos reproducen en la construcción de sus noticias, porque a veces, son asaltados en su buena fe y terminan haciendo algo que no corresponde a la verdad.

Nuestra cultura musical vallenata tiene la capacidad de diferenciar entre una persona  buena y un nuevo rico, por las razones que sea, pero termina en la mayoría de los casos, asociándose con la segunda.

Creo en la actividad artística que hacen Silvestre Dangond Corrales, Peter Manjarres, Jean Carlos Centeno y Jorge Celedón, por citar nombres dentro de esta nueva generación, quienes deben aprender de los errores y las virtudes del pasado, pero ante todo, construir sus propias goletas musicales y lanzarse a la alta mar, en donde de seguro,  serán unos dignos representantes de nuestra cultura musical vallenata.   

*Escritor, periodista, compositor, productor musical y gestor cultural.

 

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