Jaime Llano González (1932 - 2017)

El verdadero hombre orquesta

La familia del músico antioqueño confirmó en la mañana de este lunes su muerte a los 85 años. Estudió algunos semestres de medicina, pero la inclinación por el arte fue más poderosa y se consolidó gracias a la interpretación de su órgano eléctrico.

Jaime Llano González fue pieza fundamental en programas como “Embajadores de la música colombiana”.Archivo El Espectador

La inquietud por el órgano eléctrico le surgió al maestro Jaime Llano González a partir de la vista, no de los oídos. Cuando se encontró con ese aparato inmenso en uno de los almacenes en donde trabajaba como demostrador de instrumentos, se fijó de una vez en su tamaño y en lo que se podía lograr musicalmente al estar conectado a una toma eléctrica. Conocía, gracias a las lecciones tempranas de su mamá, las bondades de un tiple y sabía de la majestuosidad del piano, pero lo que tenía entonces enfrente era algo muy distinto.

Cada vez que tenía un instante libre en el local, se dedicaba a aprender sobre el órgano eléctrico. Leía acerca de él, se adentraba en sus facilidades técnicas, pero jamás olvidaba que lo que quería hacer con él, era ayudar a que la música colombiana tuviera un periplo menos dramático para su divulgación. Sin duda el tiple y el piano, aprendidos desde su natal Titiribí (Antioquia), le proporcionaron los elementos para que pudiera deslizar sus manos sobre el instrumento y, de una vez, aparecieran construcciones musicales interesantes.

Su trabajo en la demostración interpretativa de los instrumentos le servía para pagarse sus estudios de medicina, carrera que abandonó cuando comprendió que su labor debía ser desarrollada frente a un órgano eléctrico. Cuando encendía su aparato y entraba en complicidad con las teclas, la existencia –la propia y la de los demás– asumía otro carácter. Por eso, no dudó en consagrarse a la música a pesar de no haber tenido la posibilidad de inscribirse en un conservatorio tradicional.

Desde su disciplina autodidacta se las ingenió para convertirse en un verdadero hombre orquesta. Él y su órgano eléctrico eran el combo perfecto para exhibir los alcances de las manifestaciones colombianas, pero también se volvieron piezas fundamentales dentro de la internacionalización del folclor nacional.

En 1953 se radicó en Bogotá y a partir de ese momento el voz a voz hizo que el público se enterara de la existencia de un maestro antioqueño que era capaz de ofrecer conciertos solo, sin el acompañamiento de un colectivo instrumental.

Llano González trabajó en el bar La Cabaña y allá logró que la música no fuera un elemento de fondo para la rumba y la charla, sino que asumiera el protagonismo merecido. De ahí saltó a la radio, en emisoras como La Voz de Colombia y Nueva Granada; y a la televisión en diversos espacios culturales.

Dos personajes fueron muy importantes para el organista: la cantante Berenice Chávez y el compositor Oriol Rangel. Con la primera hizo una dupla contundente en presentaciones en vivo, mientras que con el segundo fortaleció el grupo Los Maestros, responsable musical de programas como Así es Colombia, Tierra colombiana, Reportaje a la música y Embajadores de la música colombiana, que se emitieron durante casi una década en la pantalla nacional.

Jaime Llano González trabajó de la mano con cantantes líricos como los tenores Víctor Hugo Ayala y Alberto Osorio, además de realizar giras por toda América y Europa al lado de la soprano Carmiña Gallo, con quien realizaban un recorrido completo por la música colombiana desde el Caribe hasta el Pacífico haciendo énfasis en los aires del interior como el bambuco, el pasillo y la guabina.

 Tras haberse consolidado como uno de los más destacados intérpretes del órgano eléctrico, además de ser un confeso amante y gran difusor de la música colombiana con más de 70 discos grabados, el maestro Jaime Llano González murió a los 85 años en Bogotá. Así lo informaron sus familiares, quienes afrontaron con él sus quebrantos de salud, que en 2012 lo internaron en la Clínica Santa Fe, en el norte de la capital colombiana, a causa de un coágulo en el cerebro; o que lo acompañaron mientras lentamente se apagaba con sus recuerdos disipándose por cuenta del alzhéimer.

El maestro Jaime Llano González, el hombre orquesta de la música colombiana, se fue y dejó demostrado que la interpretación musical no tiene límites.

 

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