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El cantautor nacido en Zaragoza hace 57 años, llena de música al Movistar Arena en Bogotá con su gira Huracán Ambulante Tour 2025’, ‘y el 5 de julio cantará en el Centro de Eventos La Macarena, en Medellín. Bunbury, que presenta a su público colombiano su álbum número 13, ‘Cuentas pendientes’, habló sobre la inspiración de este trabajo musical que lanzó en abril, y se refirió a ‘La carta’, su más reciente libro y el momento especial que lo llevó a escribirlo.
Se habla mucho de que su nuevo álbum es un regreso a sus raíces. ¿Lo considera así? Y de serlo, ¿por qué volver después de tanto tiempo a sus orígenes?
“‘Cuentas pendientes’ es un disco que atiende a las raíces de la música popular hispana y latinoamericana. Géneros y formas musicales que siempre estuvieron ahí, en la música que escuchaban mis abuelos, la música que todos llevamos en nuestra sangre, como parte de nuestro ADN. No es la primera vez que me acerco a estos géneros, pero sí es cierto que en el pasado me asomé desde el formato de una banda de rock, con el Huracán Ambulante y posteriormente con Los Santos Inocentes y, en esta ocasión, hemos grabado con músicos conocedores y maestros en el folklore y la tradición.
Los motivos, ni yo mismo los entiendo y los sé racionalizar. Me guío por el instinto y la necesidad. Las canciones fluyen de una u otra manera, dependiendo de qué es lo que te piden las entrañas. Supongo que tiene que ver con una búsqueda de una música más orgánica, después de una serie de discos en los que me interesé por las posibilidades de la tecnología, en discos como ‘Expectativas’ (2017), ‘Posible’ (2020) y ‘Curso de levitación Intensivo’ (2020). Con mi anterior de disco, ‘Greta Garbo’ (2023), que es un disco de rock, ya hice un esfuerzo por buscar formas y métodos de grabación analógicos, grabando a todos los músicos en una sala tocando todos a la vez. Estoy en este periodo en el que siento una preferencia por la música interpretada por músicos, escuchando su virtud y su sentir, frente a un panorama generalista tan uniforme y digitalizado”.
Bunbury: “Me gustaría volver a tocar en Japón”
¿Cómo fue la composición de este álbum? ¿Qué quiso explorar y recuperar con las canciones de este disco?
“Alguna canción ya la había compuesto en el periodo de “Greta Garbo”, pero estaba claro que no pertenecían al mismo álbum, creo que cuando seguí escribiendo después y me di cuenta de que tenía un puñado de canciones con esta herencia popular, vi que el disco que me tocaba hacer era este giro de 180 grados. Así que me centré en abrir una nueva etapa en mi carrera con otras expectativas, exigiéndome como compositor y como intérprete. Hay una creencia generalizada que considera que la música hispana y latina es sencilla, pero en absoluto. La variedad y riqueza armónica y rítmica es muy rigurosa. Y melódicamente me ha resultado uno de los discos más difíciles de cantar y, a su vez, maravillosamente disfrutable”.
Hablemos de algunas frases que deja este álbum: ¿es de verdad el tiempo una guerra perdida? “Eso es un hecho. Medimos el tiempo porque tenemos un cuerpo perecedero. Podemos hacer dieta, ponernos cremas, acudir a un cirujano plástico, ponernos peluca e incluso trasplantarnos un órgano defectuoso, pero el tiempo pasa y vamos todos en la misma dirección. Ser consciente de ello, personalmente, no me lleva a la depresión ni a la desesperación. Ser consciente de nuestra obsolescencia programada, me hace apreciar la vida como un regalo hermoso que no podemos desperdiciar en tonterías. Y comprender, también, que las distintas etapas de la vida tienen su propósito y sentido y querer evitar una por creer preferir otra es negarse a descubrir sus misterios”.
Un verso, un puente y un estribillo. Además de esto, ¿qué otras cuentas pendientes tiene?
“ Me gustaría volver a tocar en Japón. Y siempre quise triunfar en Rusia. Pero si, por lo que sea, ningún promotor se anima, ya iré yo de vacaciones”.
”Para llegar hasta aquí, mil partidas perdí”. Háblenos de esa frase, de la importancia que también tienen las derrotas para llegar lejos.
“Ay, las derrotas, qué grandes aprendizajes nos traen. Si prestas atención, es de los fracasos, de las caídas, de los problemas a los que te enfrentas en la vida, de dónde más provecho sacas. Cuando las cosas te van demasiado bien todo el rato, poco aprendes y empiezas a dar por sentado que las cosas son siempre así. No sé si llegas más lejos, pero sí con más conocimiento”.
¿Amar usted la considera como la misma muerte?
“Bueno, en la canción digo que “amar es hasta la misma muerte”. Es una reivindicación del amor como compromiso, como esfuerzo, como responsabilidad. Puedes considerar el amor como una cosa volátil que viene y va, pero quizás estés hablando de la pasión, más que de un sentimiento realmente profundo. Creo que si amas de verdad, lo perdonas todo, puedes pasar por momentos mejores y peores, pero esa emoción te acompañará toda la vida”.
¿Hay algo a lo que no se haya podido acostumbrar?
“ ¡Tantas cosas con las que no sintonizo e intento evitar! Afortunadamente, con un poco de esfuerzo puedes esquivar lo que no te gusta. He intentado, en mi misma profesión, ir limando algunos aspectos que me hacían la vida más incómoda, en los viajes, en los hoteles, en los camerinos, la elección de los lugares donde toco. Desde hace siete años o quizás más, por ejemplo, no toco en festivales. Es algo que no disfruto, ni como público, ni como artista. En la promoción, también evito a ir a según qué programas. No hay una forma de vivir la vida, ni una solo forma de tener una carrera musical. Es bueno, creo, que los artistas escojamos nuestro propio camino, confeccionado a nuestra imagen y semejanza, sin fijarnos ni envidiar lo que hacen los demás. Cada uno necesita algo diferente, musicalmente, pero también en la forma de acercarnos al público o de mostrarnos y explicar nuestra obra”.
No quisiera pasar por alto la referencia al libro ‘El guardián entre el centeno’. ¿La incluyó por algo en especial?
“La canción habla de un artista, en este caso un escritor, que desperdicia su talento, esperando no se sabe muy bien el qué, si que le descubran, si que le admiren…pero acaba sin tener una obra, aunque siempre está pensando en que es un gran escritor. Cito ‘El guardián entre el Centeno’ de Salinger, porque es un libro, magnífico, además, que a muchos nos atrapó en la adolescencia y el personaje, parece que sigue en una eterna adolescencia, no dándose demasiada cuenta de que pasaron los años y las décadas”.
Bunbury y su conexión con el público
No quiero tampoco terminar sin preguntarle por “La carta”, su más reciente libro. ¿Cómo nació esa idea de hacer un libro que se base en los diálogos que ha tenido con sus seguidores?
“’La carta’ surge cuando tuve que apearme de los escenarios, debido a los problemas que me ocasionó el Glycol, un componente químico y tóxico que contienen la mayoría de los humos de escenario. Pensé durante un año que nunca más me podría subir a un escenario. Una de las cosas que más me dolía era la conexión que había establecido con el público. Los conciertos eran lugar de encuentro en distintas ciudades, de distintos países, fans con los que había llegado a tener incluso relación personal, incluso de amistad. Pensé en establecer un hilo directo con ellos y comenzamos una serie de cartas que les llegaban a los fans directamente a sus correos electrónicos. Ellos me podían escribir y preguntar o contar lo que quisieran. Esta correspondencia duró nueve meses y la finalizamos justo el día que aterrizaba en Buenos Aires para dar comienzo al primero de los shows de presentación de ‘Greta Garbo’. Esa fue muy vuelta a los escenarios y de ahí, surgió luego, la recopilación de esas conversaciones en el libro ‘La carta’”.
