Fue nominada al Grammy por “Despacito”

Erika Ender: “La música es un contenido eterno”

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La cantautora y productora panameña lanzó el disco “MP3-45”, un homenaje a la música que escuchaba cuando era pequeña y a la era actual de las plataformas digitales. “Darnos un día” y “Hasta luego”, son sus más recientes sencillos.

¿Cómo ha sido para usted este proceso de confinamiento en términos artísticos?

Creo que todos nos estamos reinventando un poco. Ha sido una montaña rusa de sentimientos desde que empezó, porque todos estábamos ante la incertidumbre, el miedo… pero eso también encendió en nosotros la solidaridad y la empatía, nos humanizó un poco y hemos aprendido a valorar la naturaleza, los animales… todo nuestro entorno. También estoy en un proceso creativo donde saqué varias canciones que hacen parte de mi último álbum, pienso que la música es un contenido eterno que no se pierde nunca, y es importante que en un momento como este podamos utilizarla para unir a las personas.

Empezó a escribir canciones cuando tenía nueve años, ¿qué historias contaba en aquel momento?

Mis padres, aunque ambos eran médicos, amaban la música… de hecho, se enamoraron cantando; por eso, desde muy pequeña miraba los créditos de los discos y veía nombres de personas que no aparecían en la foto, así que le preguntaba a mi mamá que quiénes eran, y ella me respondía “los que crean el mensaje”. Eso me pareció fascinante, porque además de cantar, yo también quería hacer el mensaje, así que empecé a escribir sobre lo que me pasaba en mi cotidianidad, pero esto de componer explotó realmente cuando entré a la adolescencia, cuando buscaba escribir canciones para desahogarme.

¿Cómo se complementan la comunicación, que fue la carrera que estudió, y la música?

Realmente fue porque mis papás querían verme con un diploma de una carrera profesional, porque ellos no veían tan probable que la música me fuera a traer éxito, y no porque no fuera buena, sino porque la vida del músico es muy difícil; pero yo soy necia y les dije que yo les daba el diploma, pero después de eso me iba a dedicar a la música, y así llegó la televisión a mi vida; fue una experiencia con la que quedé muy agradecida.

Su más reciente álbum, titulado “MP3-45”, integra canciones en portugués, inglés y español, además de incluir canciones de antaño, ¿por qué quiso hacerlo así?

Con las canciones de antaño me pareció muy bonito mantener los mensajes originales, pero a la vez ponerles mi propio sello. Quise llamarlo MP3-45 porque me pareció muy significativo incluir a la Erika que escuchaba la música que su papá ponía en vinilos (por eso el 45) y también a la Erika que escucha la música digital en formato MP3, y se me ocurrió poner en la portada del disco estas dos versiones mías. La música del 45 fue la que me formó como la persona que soy hoy en día.

El sencillo “Darnos un día” es el que acompaña el lanzamiento de este disco, y tiene varios sonidos latinos, ¿qué más vamos a escuchar en “MP3-45”?

Este disco es una montaña rusa, porque creo que los seres humanos tenemos que estar abiertos a todo tipo de emociones, captarlas y procesarlas. Además, estamos en un momento en el que necesitamos digerir demasiadas cosas, nos estamos adaptando a una vida nueva que está bastante complicada. Siempre pensaba en cómo podíamos darnos un día para salir de esa rutina, y este sencillo es un llamado a ponerle buena cara a esta situación; el video lo expresa muy bien.

Es productora, compositora e intérprete, ¿de qué manera van en el mismo camino estos tres roles?

Es como si tuvieras tres personas en la misma familia: todas llevamos el mismo apellido, que es el arte, pero cada quien tiene su propia personalidad, y quizás en las cenas de familia se juntan. En mi caso, la productora se encarga de eventos o canciones mías, la compositora se pone en el papel de Erika cuando quiere empezar algo propio y se vuelve la cantautora, y está la compositora, que escribe para otros colegas y se quita el traje de la intérprete para poder traducir los sentimientos y pensamientos que quiere transmitir un artista.

¿Qué aprendió de la experiencia de haber cantado junto a artistas como Rubén Blades y Sting?

Humildad. Siempre he dicho que uno no puede pensar en la vida como una montaña, para mí es una cordillera, y las personas cuanto más alto han llegado y entienden el compromiso que tienen dentro del mundo a través de su arte, más humildes son, porque el talento es dado para un bien común. No pasa en todos los casos, pero con ellos dos definitivamente es así; son artistas con una humildad enorme.

¿Está contenta con el resultado de “Despacito”?

Por supuesto, fue clave. Trabajamos en equipo. Yo me senté una tarde con Fonsi, luego llegaron Mauricio y Andrés y le pusieron toda la magia de arreglos y producción, lo volvieron algo minimalista, pero con buen gusto y un toque latino que todo el mundo pudo captar. Luego entró Daddy Yankee y le metió lo suyo, luego Justin Bieber, que quiso cantar la mayoría de la canción en español… la verdad creo que esa canción tenía una misión, que era poner a sonar la música latina en todo el mundo.

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