Gustavo Yepes, maestro de las artes

Reseña sobre la presentación "La música de Gustavo Yepes" realizada en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango como parte de la Temporada Nacional de Conciertos del Banco de la República 2019.

La música del maestro Gustavo Yepes fue la protagonista durante una velada realizada en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, en Bogotá. Gabriel Rojas © Banco de la República

A diferencia de la mayoría de conciertos de la serie Retratos de un compositor, cuyos programas muestran obras instrumentales, electrónicas y mixtas en variados formatos, en el concierto dedicado a la obra del compositor antioqueño Gustavo Yepes, presentado el pasado 20 de noviembre en la sala de conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango escuchamos un programa donde la música coral estuvo a la par con la música instrumental.  (Le puede interesar: Homenaje a Luis Carlos Figueroa: “Retratos de un compositor”)

Esto se debe a que Yepes ha dedicado la mayor parte de su trabajo como compositor a la creación de obras corales y vocales. Pensando en abreviar el tiempo para la disposición escénica de los intérpretes, escuchamos en la primera parte del concierto las obras instrumentales (dúos y tríos), y las obras para coro de niños y mixto en la segunda, a cargo de la Schola Cantorum de la Catedral de Bogotá y de la Sociedad Coral Santa Cecilia, bajo la dirección de la maestra Barbara de Martiis.

El conjunto de obras instrumentales fue interpretado en el siguiente orden: Nunca cesó la horrible noche, para flauta y viola; Perorata, para trombón y piano pasivo; En Medellín…, para violín, clarinete y piano; y Conversación intrascendente en trío, para violín, violonchelo y piano. Perorata fue la obra que contrastó con las demás, debido a que requiere que el trombonista toque hacia el arpa del piano para que del mismo se desprendan sonidos simpáticos que armonizan al trombón. Para que esto suceda, el pianista sigue la parte del trombón, activando únicamente el pedal de resonancia en los lugares predeterminados por el compositor; razón por la que se habla de un piano pasivo. Si bien Perorata está escrita sobre una serie dodecafónica, su resultado sonoro la aleja de la estética del dodecafonismo estricto, pues la composición solamente está completa cuando se unen la melodía y su resonancia.

Dos obras corales merecen especial atención, Éxtasis y Estudio polifónico sobre ‘Cuchipe’ por ser opuestas en naturaleza. El Estudio polifónico es una pieza al alcance de las posibilidades técnicas de muchos coros (pues nació dentro de esta práctica), que por sus características ha servido a múltiples propósitos, cualidades que la han convertido en una pieza viva del repertorio coral colombiano; mientras que Éxtasis se lleva el palmarés a la extrema dificultad, pues es en todo opuesta al Estudio polifónico. Veo a Éxtasis como un experimento donde los elementos de ruptura presentes en la tonalidad se llevaron al extremo, esto es, modulaciones abruptas e impredecibles, armonía disonante y melodías cromáticas; que en suma causan el ambiente ideal para el oscuro texto, lleno perplejidad y miedo.

Quienes asistimos tanto al concierto como a la entrevista con el compositor (realizada el día anterior), tuvimos la oportunidad de escuchar dos versiones diferentes de Conversación intrascendente en trío, una en grabación y la otra en vivo. Si bien ambos eventos son totalmente diferentes en naturaleza y resultados, juntos permiten revelar que la pieza incluye un cierto elemento teatral que debe hacerse patente en su puesta en escena, puesto que Yepes dice que esta obra es como una conversación casual entre amigos. Este elemento es clave también para la interpretación de las piezas corales sobre de los vívidos textos de Rafael Pombo El Coche, El gato bandido y El renacuajo paseador. Añadir un poco de gesto teatral hubiera sido ideal como complemento a las interpretaciones, que desde lo musical estuvieron muy bien logradas.

En este concierto también estuvieron presente la ironía, la sátira y la comedia, algo de esperar en un compositor que también incursionó en el teatro y la ópera. La severidad del título Nunca cesó la horrible noche contrastó con la jovialidad del dueto de flauta y viola, que en algunos pasajes me recordó la música del británico Vaughan Williams. Los cuentos en verso de Rafael Pombo El gato bandido y La pobre viejecita, aportaron una buena dosis satírica pese a que los hemos asumido como literatura infantil. Para poner música a tan extensos textos, Yepes recurrió a la técnica del recitativo en coro, es decir, cantar el texto evitando la repetición de palabras, versos o estrofas. Sin embargo, la música se repite para poder agrupar las estrofas, otorgándole simultáneamente unidad y variedad. La comedia corrió por cuenta de Simón el bobito y El coche, textos que fueron tratados con técnica similar.

En cambio, la técnica polifónica fue manifiesta en El bambuco y en el Estudio polifónico sobre ‘Cuchipe’, la cual le permitió crear ingeniosas frases derivadas del texto, proceso que ayudó a enriquecerlos. Ambas obras también tienen una fuerte relación con la música andina colombiana, como también la hay en el trío En Medellín, obra que empezó a escribir durante su período de estudios en Estados Unidos y que retomó casi veinte años después. Esta obra plantea un collage de estilos musicales afines a la experiencia de Yepes como docente, intérprete y director.

Quiero también dejar testimonio los sentimientos de gratitud y cariño que rodearon al maestro Yepes, de parte de sus exalumnos, colegas y del público, por una vida totalmente consagrada a la música y a su desarrollo social y profesional. Enhorabuena.

* Compositor y musicólogo.

 

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Pedro Sarmiento*

Música

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