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La IA y el reto de regular los derechos de autor en la música

La preocupación en muchos sectores de la industria musical tiene que ver con las IA generativas, aquellas que usan sin autorización bases de datos de plataformas musicales.

Alberto González Martínez

28 de diciembre de 2024 - 07:00 p. m.
Los derechos de autor en la música creada con IA.
Foto: Cortes
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Algunos creen que perderán sus trabajos, otros que es una gran herramienta, otros que es una especie Frankenstein que “revive” músicos muertos. Con esa tecnología han vuelto a la vida temas con voces de, entre otros, Frank Sinatra, David Bowie, Michael Jackson y Jimi Hendrix. Colombia no escapa al fenómeno. Por allí circulan obras nuevas con las voces de Diomedes Díaz y Kaleth Morales. Sin embargo, en esta oportunidad, ese no es el debate central, sino el de los derechos de autor.

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Bad Bunny, por ejemplo, se enfureció con sus fans porque le habían hecho una copia de voz con IA. Open AI demandó a la generadora de Flow GPT, pero no pasó mucho. Pasa algo parecido cuando un escritor le molesta que le pirateen sus libros, sin entender el reconocimiento que le hacen.

Las disqueras son las más afectadas, aunque no han querido pronunciarse, excepto Universal Music, que públicamente se enfureció, aún más que el “conejo malo”, con las plataformas que usan la IA para crear nuevas canciones, con las plataformas de streaming que lo permiten y con las redes como TikTok que las reproducen. Están en su derecho de molestarse.

Los Grammys, por el contrario, han aceptado y han creado una categoría vinculando a la IA. “Heart On My Sleeve”, creada con IA, simulando las voces de The Weeknd y Drake, fue una de las canciones que se presentaron a los premios, sin embargo, fue rechazada por el jurado.

Hay un primer consenso: nada hecho, en su totalidad, por las IA puede ser sujeto de derechos de autor. “Una obra que no está creada por un humano, no debería considerarse con derechos, porque los derechos están atados a las personas humanas”, asegura el abogado español y especialista en derecho de entretenimiento, Vicente Arias Máiz en entrevista para El Espectador.

Teniendo en cuenta este consenso, la preocupación hoy es otra. Uno de los retos principales es sobre cómo se están entrenando las IA generativas, que poco a poco van reemplazando a los motores de búsqueda como Dios Google todopoderoso.

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Regular el entrenamiento de las IA generativas

En el entrenamiento de las IA es donde hay una potencial infracción de los derechos de autor, reclamo que ya ha hecho Universal Music en Estados Unidos y que, en otros campos, como el periodístico, ya se han hecho demandas a las generadoras de IA porque acceden a la información de los medios, por encima de los muros de pago.

“Tenemos que saber con qué están entrenadas esas tecnologías y tenemos que pensarlo desde un lugar ético. Son consensos que debemos tener como sociedad”, explica el investigador argentino Nicolás Madoery, creador del libro “IA+Música”, quien agrega que el consenso se debe dar entre el mercado, el estado, la sociedad de derechos de propiedad intelectual y artistas.

En el caso de la música, se debe tener en cuenta elementos como las canciones con las que entrenó, las bases de datos que usó, de dónde se sacó y si se tiene la licencia de esas canciones para crear otras nuevas, ya sea composiciones de texto o composiciones rítmicas.

Entonces, unas de las principales propuestas que entran en juego es que se pague por el uso de las obras. “Tenemos que dejar que la IA utilice, sin compensar prestaciones, obras, composiciones e interpretaciones musicales de terceros, sin pagar por ello”, indica el abogado español Vicente Arias Máiz.

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Hay que aclarar que no se tendría ningún costo en caso de que se use con fines educativos, como se contempla naturalmente el derecho de autor. Aunque también hay que dejar claro que nada que sea hecho 100 % con IA estará sujeto a estos derechos. La cuestión aquí es que, si un humano lo hizo, basado en la IA, tiene que probar la originalidad en la obra.

Otra propuesta que se ha hecho, y que ya algunas redes sociales han implementado en el uso de las imágenes, es el de decirle al consumidor que una canción usó la IA para producirse. Aunque es una forma que posiblemente logre integrarse a las canciones en las plataformas como Spotify o YouTube, hay quienes piensan que es una medida poco resolutiva, como el investigador argentino Madoery.

“Cuántas canciones escuchamos con samples, caja de ritmos, vocoder, afinaciones, automatizadas, instrumentos sampleados y nunca vimos un disclaimer que nos dijera ‘ojo señor que esto que está escuchando tiene todo esto’ y quizás si dijera todo eso ni lo escucharíamos”.

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Regular en el mundo y en Colombia

Quien podría encabezar este tipo de regulaciones es Estados Unidos e irradiarlas a los países latinos como Colombia. Madoery es enfático aclarar que el mercado no debe ser quien regule las dinámicas de la IA en la música.

Según el investigador, el mercado lleva a una visión donde las corporaciones dominan, la sociedad de gestión en algunos tiene una visión sesgada por preservar un modelo histórico y los creadores y artistas son fundamentales en la discusión.

“Necesitamos un paradigma que esté construido por muchas visiones y no solo la de los derechos de autor tradicional, no la de las tecnologías, no la de las multinacionales y sí poniendo en el centro a los artistas”, asegura el investigador Madoery.

En Colombia, la Ley General de Cultura que se presentó al Congreso no va al ritmo de este debate. “Colombia está un poco atrasado en la discusión. Las regulaciones están por parte de Ciencia, pero los derechos de Propiedad Intelectual no se tocan en esta ley”, afirma la investigadora Viviana Rangel, quien pertenece a la Fundación Karisma.

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Mientras, que los grandes países no tomen la iniciativa de regular, la IA no solo seguirá siendo un Frankenstein que revive muertos de cualquier lugar, sino que seguirá sustrayendo la información de las bases de datos de distintas páginas y plataformas sin retorno. Algunos seguirán con prohibiciones y será tarde para consensos.

Por Alberto González Martínez

Vallenato formado en la Universidad de Antioquia. Escribe sobre música, cine y demás temas culturales.albertosartreagonzalez@elespectador.com

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