Más de 200 artistas en escena, incluida Betty Garcés

“La resurrección”, de Gustav Mahler

El 23 y 24 de noviembre, el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo y la Catedral de Sal de Zipaquirá acogerán una de las obras más emblemáticas de la literatura musical: la segunda sinfonía de Mahler.

La soprano Betty Garcés participa en “La resurrección”, de Gustav Mahler.  / Cortesía
La soprano Betty Garcés participa en “La resurrección”, de Gustav Mahler. / Cortesía

La música es un lenguaje universal que brinda la posibilidad de transmitir emociones, pensamientos y posturas sociales. Por medio de ella se pueden enviar mensajes de salvación o cuestionar la existencia de un ser supremo. Gustav Mahler (1860-1911), conocido como uno de los grandes exponentes contemporáneos de la música clásica, compuso diversas obras en las que mostró sus dudas sobre la existencia de Dios, más allá de su fe, a través de sus obras y sinfonías.

A lo largo de su trayectoria artística emprendió una búsqueda espiritual, que lo llevó a estudiar e investigar la música clásica de compositores como Wagner y Bruckner, y las facetas filosóficas de Schopenhauer y Nietzsche. Su pulsión principal hacia ese cuestionamiento se derivó del sufrimiento del hombre, condición que desató esa necesidad de entender la religión sin dogmas y corrientes.

Fue el director de orquesta más importante de su tiempo. Dirigió la Ópera de Viena y después la Filarmónica de Nueva York. Su herencia cultural, que era destacable, fue transformada por él mismo en su lenguaje personal, en el que incluyó sensaciones y preguntas eternas sobre quiénes somos y de dónde venimos, resultado de la fusión de su conocimiento y pasión por la voz, el canto y la poesía.

La resurrección, su segunda sinfonía, nació en un cementerio. Inspirado en la muerte, la resurrección y la vida eterna, pensamientos generados en el entierro de su amigo Hans Von Bülow, pianista y director de orquesta, Mahler creó una nueva obra compuesta por cinco movimientos que describen la ceremonia fúnebre, el cuestionamiento sobre la existencia de Dios y el día del juicio final.

Con una esencia sobrenatural, que relata esas vivencias que en teoría no tenemos en esta vida, proyecta magia y se destaca por ser humana. Esta sinfonía transmite ese lenguaje estructurado y bien construido característico de Mahler. El español Josep Caballé-Domenech será el encargado de dirigir a 200 artistas en el escenario, que interpretarán una de las mejores obras de la literatura musical universal.

“Esta obra no tiene tiempo y deja huella. Puede transportar a los músicos que la tocan y al público a otro sitio. Es de esas piezas que se podrían llevar a una isla desierta y no cansarse de escuchar”, comenta Caballé-Domenech.

Bajo la dirección del catalán, este concierto reúne a los miembros de las orquestas juveniles de la Orquesta Filarmónica de Bogotá con el formato de Fusión Filarmónica Juvenil. Junto a ellos estará una de las más destacadas cantantes líricas colombianas, Betty Garcés, quien ha participado en numerosos conciertos y producciones de ópera en diferentes escenarios de Colombia, Ecuador, Brasil, Chile, Alemania, Inglaterra, Austria, Italia, Bélgica, Portugal, entre otros.

La mezzosoprano Susan Platts acompañará a Garcés con su voz profunda, oscura y sentimental, y ellas estarán respaldadas por el Coro Filarmónico Juvenil de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y la Sociedad Coral Santa Cecilia. (Puede leer: Dudamel dirige a Mahler con la Filarmónica de Munich en el Real de Madrid)

“Utiliza los recursos de una gran orquesta, lo que le permite expresar un tipo de sonido según una sección de instrumentos, como los violonchelos o los violines. Tenía una mentalidad impresionante y su legado se refleja en los compositores que vinieron después. Mahler cambió la música”, concluye Caballé-Domenech.

Esta segunda sinfonía ha sido una de las primeras en incluir la representación de las voces humanas a través de los instrumentos orquestales. De acuerdo con los expertos, Gustav Mahler no escribió óperas, sino sinfonías cantadas para lograr una de las mejores combinaciones entre la poesía y la música de la creación romántica de finales del siglo XIX e inicios del XX, con la finalidad de proyectar al público la reflexión y la duda acerca de la condición humana.

Este concierto tendrá dos funciones: sábado 23 de noviembre, a las 8:00 p.m., en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Boletas en primerafila.com.co, y el domingo 24 de noviembre, a las 12:30 m., en la Catedral de Sal de Zipaquirá. Entradas en tuboleta.com

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Redacción música

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