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“Repartiendo Arte” es el primer sencillo que escuchamos de su más reciente trabajo discográfico “Previo”, ¿cómo describe el concepto de esta canción?
Vivo en un mundo muy imaginativo y la mayor parte del día estoy más en el mundo de las ideas. La gente lo ha visto como algo muy platónico, pero la verdad no he leído tanto a Platón. Me inspiré más en Vasili Kandinski, quien se propuso acabar con las formas en la pintura, que siempre reflejaban la realidad. Tenía la necesidad de quitarle peso al “yo” y hablar de esos momentos en que estás imaginando. Allí me encontré con el infinito, con qué hay más allá del universo, cuál es la conciencia y si quizá somos el sueño de una gran conciencia. Me encontré con el concepto de la eternidad y quise que la gente se encontrara en esos minutos en un espacio que no es el real.
También hizo el solo de piano de esta canción, ¿cómo fue esa faceta?
Quería un espacio musical después de la letra y quería que lo hiciera alguien virtuoso. Estuve hablando con Teresita Gómez, pianista de Medellín, pero por cuestiones de tiempo no se pudo, así que lo hice yo. Me gusta buscar hasta encontrar ese trozo que nadie más tiene, y me gusta sentir que las canciones son totalmente mías.
¿Cómo fueron sus inicios en la música?
Empecé a escuchar rap gracias a Sergio, mi hermano mayor. Era muy niño, tenía 10 u 11 años y ya escuchaba música rap en su habitación. Creo que los niños sienten más la música que los adultos y me enganché al rap y a la poesía por procesos de imitación e idolatría hacia él. Al principio fue algo muy inocente y más un hobbie. Yo estaba jugando con muñecos y de repente ya estaba rapeando.
Comenzó su carrera musical en Violadores del Verso, ¿cómo los conoció?
Mi hermano Sergio (a.k.a. 'Brutal') se juntó en el colegio con Lírico, Sho-Hai y R de Rumba. Yo, como el menor, siempre quería estar con ellos y rapear. Poco a poco, Sergio me dejó integrarme y luego me hice muy amigo de ellos. Recuerdo que controlaban el rap en Zaragoza. Fueron los mejores maestros que pude tener.
¿Cómo se consolidó el grupo?
Al principio eran las maquetas (casettes). En la mía invité a Lírico, a Sho-Hai y a Rebel. Luego hicimos una canción llamada ‘Violadores del Verso’, y la gente empezó a vernos como un grupo. Después de eso, si yo subía a una presentación, iba con ellos y poco a poco empezamos a hacer más canciones juntos, a vernos y rapear todos los días. En 1997 nos hicieron una oferta y ya nos hicimos muy fuertes, pues éramos cuatro personalidades muy distintas a la hora de enfocar el hardcore, y en adelante fue algo de mucha química. La unión hace la fuerza, como dicen.
En 2009 llegó la pausa con Violadores del Verso, ¿por qué?
Fue una pausa natural y necesaria para volver al principio. El grupo es lo primero, pero cuando tienes 30 años hay que empezar a ver cómo vas a enfocar tus siguientes 30 y decidimos parar. Fue un reto y empecé a probar jam sessions con músicos de jazz e improvisar y me enamoré e hice este proyecto. Ya han pasado cuatro años.
¿Cómo ha sido la acogida de 'Kase.O Jazz Magnetism'?
He notado mucho cariño y mucha aceptación por parte del público. Mis seguidores se han triplicado al pasar de estar sólo en el nicho del Hip Hop a que me paren en la calle estudiantes, personas de mente abierta y gente espiritual. Con el jazz ha entrado mejor el concepto, a pesar del miedo que tenía de los puristas que pensaban que no se podía mezclar el rap con otras cosas.
¿Qué conocía del jazz?
Yo conocí la música negra a través del Hip Hop, que está formado por samples: pequeños trozos de estas culturas negras. Con R de Rumba investigábamos a George Clinton y a James Brown y cuando descubres de dónde viene el rap se te abre un universo. También produzco y hago instrumentales, y lo demás es cuestión de comprarte muchos discos y escucharlos. Me gusta disfrutar de los solos y de la armonía, pero todo viene del Hip Hop.
¿Qué lo ha inspirado?
La poesía romántica me ha influenciado bastante. Empecé a leer a Gustavo Adolfo Bécquer, a José Zorrilla, pero también cosas muy lúgubres sobre el diablo o los muertos. Me inspira la música negra en general: el Jazz, el Soul, el Funk y el rap americano. Una de las claves es intentar que lo que hago suene como los americanos, pero en español, con sentido y con personalidad. También me inspira el ritmo y los ambientes.
Nació y creció en Zaragoza, España, ¿en qué momento decide establecerse en Medellín?
Tenía ganas de cambiar de aire. Buscar inspiración y esa estética del hip hop que en España se ha perdido y aquí está a flor de piel. Quise empaparme de esa pureza e inocencia de género en Colombia. Estoy entendiendo, viviendo y estudiando Colombia.
¿Y qué hay de su ciudad natal en lo que hace?
Mucho. Zaragoza es una ciudad hecha de gente que en los 60’s llegó de los pueblos. Allá se mira mucho al prójimo. La gente es muy crítica y perfeccionista y nuestro rap está hecho para sorprender a esas personas. No es una ciudad moderna como Barcelona o Madrid, por lo que las excentricidades no están bien vistas, y todo eso está implícito en lo que hago.
¿Qué artistas admira?
De Hip Hop me gusta Geto Boys, EPMD, N.W.A., El Club de los Poetas Violentos, 7 Notas 7 Colores, Too Short, GangStarr, Public Enemy. También Óscar Peterson, Bob James, Otis Redding, Bill Withers músicos y productores de Jazz, Blues y Soul. Y, por supuesto, Michael Jackson.
¿Qué opinión le merece el rap colombiano?
Está en una etapa muy bonita, todavía de crecimiento y experimentación. Aún se deben romper prejuicios, pero sin duda hay un hueco para aquel que esté dispuesto a trabajar en serio y esforzarse. Cada día hay más calidad en la parte instrumental y buenas letras, con buen criterio y estilo.
¿Qué grupos colombianos ha escuchado?
Alcolirykoz, Crudo Means Raw, Crew Peligrosos, Kiño, LosPetitFellas, Lianna. Son artistas que me gustan bastante.
¿Qué conoce de quienes abrirán la presentación: AlcolirykoZ, considerado uno de los grupos más completos de Colombia?
Los invité para que abrieran mi show en Bogotá porque, aparte de ser personas muy humildes e inocentes, tienen muy claro su camino y son profesionales que no me van a fallar. Van a hacer un show fantástico. Me encanta su concepto.
¿Por qué el estigma con géneros como el rap, el reggae o el dancehall?
Lo viví en España a finales de los 80’s. Nos decían delincuentes y que nuestra música ''era de negros''. La sociedad se establece en unos clichés que los raperos se encargan de fomentar. En España, conforme los artistas fueron más conscientes, más versátiles, más poéticos, más profesionales, la sociedad se abrió a escucharlos. Los raperos se tienen que encargar de no dar una imagen de delincuentes o drogadictos. El rap es libre y cada uno expresa su realidad. Entiendo los estigmas, pero se hará en la medida que existan grupos que sorprendan y conquisten a la sociedad. A Violadores del Verso lo escuchan incluso rockeros o metaleros. Conquistas por el boca a boca, cuando gente se da cuenta que hay canciones de vida, amor y fuerza espiritual. Colombia es muy conservadora, pero será más fácil si la música es buena, si hay calidad, esfuerzo y profesionalidad; si no, seguirá el estigma.
¿Qué debe hacerse con Hip Hop al Parque, un evento con casi 100.000 asistentes cada año, pero en el que se llegó a un punto de no retorno con el mal comportamiento?
Definitivamente buscaría otro formato en el que se expusieran las distintas propuestas y tendencias de hip hop colombiano, a lo largo del año, en varios eventos segmentados, a lo largo y ancho de la ciudad. Más que 'gastar la bala' en un sólo fin de semana, que no da tiempo a escenificar la gran oferta y diversidad que hay en el país. Igualmente el público está dividido así que mejor hacer un menú variado durante el año y cada persona elija un evento a su gusto.
El rap de España tiene un buen lugar en la industria musical global, ¿por qué el de Latinoamérica no?
La cuestión es que la gente es muy desorganizada. Piensan que terminan la letra y termina el trabajo, pero es cuando empieza. Hay que saber promocionarse, ser puntual, esforzarse y acá a los músicos les cuesta mucho. Quieren las cosas cómodas, que llame la disquera a la puerta y diga que ya está el contrato. No es cuestión de disqueras.
¿Qué papel juega el arte en la construcción de paz en un país?
La música está en la vida de las personas, sea pop, rock o rap. Si es un mensaje positivo, la gente lo aplica a su vida. Creo que todas las personas deben ser conscientes y tener el concepto de lo humano. Los dos bandos tienen que pedir perdón y tienen que aprender a perdonar. Que alguien te pida perdón de corazón es muy bonito, y eso ya no es desde la música sino desde cada uno. Hay que hacer un ejercicio muy profundo porque si no hay perdón y no hay un homenaje a las víctimas, no se cierra la brecha.
Después de la pausa, ¿qué viene con Violadores del Verso?
La idea es juntarnos y hacer un gran disco de reencuentro. Es algo que desean tanto nuestros seguidores como nosotros. Cuando acabe nuestro ciclo de individualidades, que es en 2016. Ese disco tiene que salir sí o sí, con gente más madura.
felipealttamar@hotmail.com