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Las letras prohibidas del blues

La agrupación, que se formó en 1998, tuvo que ser censurada en varios festivales de música para que sus composiciones tuviesen una transformación que les permitiese sobresalir en la escena musical de Colombia. Ahora sus líricas se escucharán en Estados Unidos.

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21 de enero de 2016 - 04:10 a. m.
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Vulgarxito estará representando a Colombia del 26 al 30 de enero en el International Blues Challenge en Memphis, Estados Unidos. ¿Cómo se logró el pase para participar en esta competencia?

La iniciativa fue de Michael Cadena, director cultural del Colombo Americano, y Carlos Félix Júnior que es uno de los representantes de Colombian Blues. Ellos dos tuvieron la iniciativa de integrarnos a The Blues Foundation en Memphis.

Este no es el primer escenario internacional en el que ustedes se presentan.

No. Hemos estado en Ecuador, en Buenos Aires, en este último nos presentamos en La Trastienda, un teatro muy pequeño, pero en el que tuve la oportunidad de tocar al lado del maestro Miguel Vilanova, Botafogo, uno de los bluseros más importantes de Latinoamérica. En Lima toqué con Pico Aguirre, una figura sobresaliente del rock peruano.

Hay una influencia del rock latino en su sonido y en su letra. ¿Cómo logran entre los tres integrantes definir ese sonido que los caracteriza?

Al principio nos reuníamos y empezábamos a improvisar, tipo jam, ahí salían muy buenas ideas, porque entre todos aportábamos en el ensamble de los temas. Ahora hago la canción con la guitarra acústica, me concentro en la estrofa y el coro y así va saliendo lo demás. Luego nos reunimos e iniciamos la preproducción.

Eso en cuanto al ensamble, pero, ¿qué hay de las letras?, ¿de dónde surgen las composiciones?

Lo que más deseamos es que la letra llegue a las personas que nos escuchan, que las historias que están plasmadas en las canciones sirvan para que la gente se sienta identificada. Por eso cantamos en español y les cantamos a las cosas más cotidianas que nos pasan a los colombianos.

Pero no siempre fue así. En sus inicios, Vulgarxito era más contestatario.

Cuando fundé la banda, en el 88, se llamaba Antología, era más rock experimental y un poco de metal, pero en Cali no pasaba nada con el rock y por eso viajé a Bogotá, aquí comenzó Vulgarxito. En esa época las letras eran muy contestatarias y la presentación impactaba a los espectadores, porque utilizábamos maquillaje y el vestuario era muy excéntrico. Eso llevó a que nos vetaran en diferentes escenarios, sobre todo a mí.

¿Recuerda alguno en particular?

Sí, sucedió la primera vez que tocamos en Rock al Parque. Nos presentamos muy temprano y a esa hora los madrazos no eran bien recibidos, así que la gente de logística quiso bajarnos antes de terminar la presentación, no lo hicimos y nos desconectaron el sonido. Era necesario que nos vetaran para que comprendiéramos que era urgente cambiar la manera en la que estábamos manifestando las inconformidades. A raíz de esos incidentes cambiamos nuestro estilo en la interpretación, en el lenguaje. Somos más respetuosos con el público.

¿Y cuál era la respuesta del público con respecto a sus shows?

Había personas que tomaban la presentación como una broma y me preguntaban que cuándo me volvía a hacer vetar. Ahí supe que las puertas se estaban cerrando para la banda y para mí. Desde ese momento empecé a darle más importancia a la ejecución musical, para que la gente disfrutara más de las letras y del trabajo que se hacía previo a la presentación.

En cuanto a usted, nació en Cali, creció en medio de la salsa. ¿Cómo se encuentra con el rock?

En mi casa siempre hubo gusto por el rock, siempre hubo discos de rock, de música clásica, y era el niño diferente de la cuadra, porque crecí con Pink Floyd, Emerson, Lake and Palmer, Alan Parsons, Jethro Tull, Santana, Van Halen. Recuerdo cuando escuché el riff de Smoke on the water de Deep Purple, ese día se me metió en la cabeza que tenía que aprender a tocar ese riff, y abandoné el fútbol.

¿Y cómo fue ese primer encuentro con la guitarra?

Arranqué porque mi mamá y mi abuelo tocaban la guitarra. En la casa hacíamos peñas musicales, allí había pintores, actores, músicos y cuando escuchaba los guitarristas quedaba descrestado. Luego escuché a Tony Lommi de Black Sabbath, David Gilmour de Pink Floyd, Jimmy Hendrix y finalmente conozco la música de Pappo guitarrista argentino, a quien admiro bastante.

Es de suponer que dedica bastante tiempo a practicar con el instrumento. Además, en 2013 fue escogido como el mejor guitarrista en los Premios Subterránica.

Antes contaba las horas que le dedicaba, pero ahora tengo cuatro tendinitis, dos en cada brazo. Hubo un tiempo en el que tocaba 14 horas, pero luego de que el médico me diagnosticara la primera tendinitis, pasé a tocar dos horas y sentía que no estaba tocando.

¿Cómo describiría la escena actual del rock y el blues en Bogotá?

Cuando llegué a Bogotá creía que el nivel era muy bajo, era una percepción errada. Luego me di cuenta de que esas bandas fueron las que generaron el sonido bogotano de los 90, como La Derecha, 1280 Almas, Aterciopelados. Eso lo comprendí más tarde. En el 98 surgieron academias de música que dieron como resultado que el nivel subiera, pero perdieron el sonido local, se agarraron de la técnica y quisieron parecerse a las bandas estadounidenses. En 2010 volvimos a adoptar el estilo que caracteriza a las bandas capitalinas, letras dedicadas a la reflexión.

 

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