1 Mar 2019 - 9:19 p. m.

Los nuevos sonidos de la tradición

El Cuarteto Diotima se presentará en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango el domingo 3, miércoles 6 y domingo 10 de marzo. La especialidad de este ensamble francés es la música escrita en el último siglo.

Esteban Bernal

El Cuarteto Diotima recogerá en cada sesión de esta cita triple la voz de Carolina Noguera, voz que está muy lejos de pasar desapercibida. / Cortesía
El Cuarteto Diotima recogerá en cada sesión de esta cita triple la voz de Carolina Noguera, voz que está muy lejos de pasar desapercibida. / Cortesía

A veces pareciera como si las músicas populares y académicas habitaran galaxias distintas con años luz de distancia entre ellas. Quizá asociamos ambas tradiciones a prácticas y lugares determinados mientras le otorgamos un carácter diferente a una y otra. Además, desde hace unos cuantos siglos, las maneras ilustradas del saber nos han hecho creer que entre las músicas del ‘vulgo’ y las de los ‘eruditos’ las diferencias son irreconciliables, provocando así una fractura entre la llamada ‘alta cultura’ y la cultura popular. Nada más alejado de la realidad.

Los compositores encuentran en las músicas populares un objeto de estudio e inspiración. Tal fue el caso de Béla Bartók, quien no solo era compositor sino también una suerte de etnomusicólogo empírico. Desde temprana edad, sin otra motivación que el amor por su tierra, empezó a transcribir la música de danzas y canciones húngaras, eslovacas y rumanas. Bartók estuvo siempre fascinado con las melodías y ritmos que acompañaban la cotidianidad de la gente del común en su región. Dar clases de piano le daba para comer, pero era su exploración del folclor lo que alimentaba su alma. Con el tiempo logró desarrollar un lenguaje compositivo singular que amalgamaba lo que aprendió de otros compositores académicos a quienes estudió con lo que descubrió en el saber popular del campo. Ese sello distintivo en una música que como péndulo iba entre el oriente y el occidente de Europa, el campo y la ciudad, la verbena y la sala de concierto, la libertad y la ortodoxia lo llevó a ser uno de los compositores más admirados de la primera mitad del siglo XX.

La presentación de la serie de los cuartetos de cuerda de Bartók en Bogotá es un evento de suma importancia. Son pocas las ocasiones en las que en una sala de conciertos de la capital toman la audaz decisión de presentar un repertorio que reúna la producción completa de un compositor para un mismo formato. Los asistentes a los conciertos accederán a una música que en su tiempo desafiaba la normatividad del pasado inmediato, y que era producto del ánimo por experimentar y presentar otra cara de la vanguardia en la primera mitad del siglo XX. Y para que la vanguardia no sea solo una alusión melancólica del pasado, el Cuarteto Diotima recogerá en cada sesión de esta cita triple la voz de Carolina Noguera, voz que está muy lejos de pasar desapercibida.

La música de Carolina Noguera es otro ejemplo de cómo se encuentran visiones opuestas del mundo para llegar a complementarse. Parte importante de su obra ha surgido de una inquietud por las prácticas de carnaval en Colombia y las posibilidades de adaptación de los elementos populares de la música al lenguaje académico. Noguera ha investigado con juicio las músicas de las costas Caribe y Pacífica, ha indagado sobre la función social de la música en el país, y ha traducido en sonidos instrumentales el paisaje sonoro de la geografía colombiana. Quien ha visto sus entrevistas y conferencias, o ha leído sus artículos, sabe que a Noguera le sobran inquietudes intelectuales. Sus preocupaciones con la música exceden los asuntos formales y pasan a lo filosófico, teológico, sociológico y antropológico. Todo esto hace de ella una compositora pertinente para nuestro tiempo y lugar. Su música es, además, de gran interés entre un público variado que no necesita ser consciente de la complejidad de su pensamiento para disfrutar lo que de ello queda en la partitura.

El Cuarteto Diotima presentará, intercalándolos con Bartók, los tres cuartetos de cuerda que hasta ahora ha escrito Noguera. Si bien lo folclórico no es evidente en el primero de ellos, Quattuor Verba, que surge de inquietudes religiosas y espirituales, el segundo, Cuarteto palenquero, ya es suficientemente sugerente en su título. El tercer cuarteto, Noche de reyes sin corona, será la sorpresa de la serie, al ser el estreno de una obra comisionada por el Banco de la República. Los tres conciertos anunciados son una oportunidad para que el público bogotano sea parte activa en el ánimo por reconocer los puntos de encuentro entre diferentes culturas y prácticas musicales que parecen ser sincrónicas y estar entrelazadas.

El Cuarteto Diotima también se presentará en Cali el jueves 7 y en Armenia el viernes 8 de marzo en el marco de la Temporada Nacional de Conciertos del Banco de la República 2019. En estos conciertos, el ensamble también interpretará obras de Bartók y Noguera.

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