
Metallica y la Orquesta Sinfónica de San Francisco, bajo la dirección de Michael Tilson Thomas, durante la grabación de “S&M 2”. / Cortesía Universal Music
El sinfónico de Metallica siempre ha sido un disco particular, por llamarlo de alguna forma. Para una banda que define desde el lado más comercial y masivo un tipo de música más de nicho, esta fue una jugada que despierta odios o amores, sin mayores espacios para puntos medios.
Y esta reacción, que oscila entre alergia y bendición, quizá resulta normal: la unión de ambas piezas, el rock ya de por sí melódico de la banda y el acompañamiento de arreglos sinfónicos que añaden más textura y profundidad, puede resultar empalagosa para...
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