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'No soy mi hermano, soy yo'

El menor de la dinastía Cole es cantante y pianista consagrado en el jazz. Su voz, algo áspera en relación con la del legendario Nat King Cole, lo ha ubicado en la cúspide de intérpretes del género.

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Juan Carlos Piedrahíta B. /Barranquilla
06 de septiembre de 2013 - 10:00 p. m.
Freddy Cole comenzó  a tocar piano a los cinco años y debutó en el mercado discográfico en 1952. / Cortesía Barraquijazz
Freddy Cole comenzó a tocar piano a los cinco años y debutó en el mercado discográfico en 1952. / Cortesía Barraquijazz
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Para Freddy Cole, la grandeza de un cantante está en su poder de guiar a dos seres humanos para que se encuentren en el camino. Con la música casi cualquier cosa se puede lograr y este pianista y vocalista se ha vuelto experto en el arte del acompañamiento. Ha tomado de la mano a hombres y mujeres con sus canciones, los ha conducido con su voz y ha motivado con su actitud el surgimiento de cientos de historias románticas, vitales y humanas, que merecen ser contadas.

Una lesión en la mano durante una práctica de fútbol americano, una de sus primeras pasiones, hizo que Freddy Cole se inclinara decididamente hacia la música. Quería ser deportista, pero sus padres se opusieron de forma radical. Él, obstinado, no entró en razón hasta que sintió vulnerada su integridad física. En paralelo al deporte, dedicaba varias jornadas al piano, motivado como es lógico por la presencia de sus hermanos mayores. Eddie, Ike y Nat Cole lo vincularon a la fuerza en el arte sonoro.

Comenzó a tocar piano a los cinco años y durante la adolescencia repartió sus días entre ensayos y entrenamiento. Muchas veces, al llegar a su casa en Chicago, era testigo de un desfile singular de estrellas del jazz, entre las que podía encontrar a personajes como Duke Ellington, Count Basie y Lionel Hampton. En ese ambiente jazzístico era difícil que el menor de la dinastía Cole se inclinara por otro estilo. A pesar de su experiencia empírica, quiso profesionalizar sus habilidades en el Instituto Roosevelt, en su natal Chicago, y luego se trasladó a Nueva York para graduarse en la Universidad de Juilliard.

Debutó en el mercado discográfico en 1952 con un álbum en el que incluyó su The Joke’s on Me. Para ese entonces su hermano Nat King Cole ya era una figura consolidada en el jazz. Tocaba piano, cantaba y comunicaba sentimientos a través de sus interpretaciones catalogadas ya como “majestuosas”. Sin duda, sería muy complicado que otro Cole pudiera destacarse en la música, pero Freddy Cole se sintió con arrestos suficientes para retar a su propia sombra y continúo en su desarrollo profesional con publicaciones periódicas en sellos independientes de Norteamérica y Europa.

Freddy Cole también fue pianista en varias agrupaciones, y cuando quiso ser el responsable de su propio nombre, la exigencia manifiesta era que debía parecerse a Nat King Cole. Su voz, más ronca, más áspera y meticulosamente vinculada con el jazz, no se lo permitió, así que para marcar las diferencias creó su propio sello discográfico, First Shot. Jamás ha tenido problemas con la figura de su hermano, que murió en febrero de 1965. Responde con sinceridad todos los interrogantes sobre la intimidad de su familia y asume con jocosidad lo que los demás identifican como “una sombra”. Freddy Cole contesta, habla, pero al final siempre deja claro que, como en su canción, “No soy mi hermano, soy yo”.

En 2010 el cantante cubano Issac Delgado realizó un homenaje a Nat King Cole al publicar el trabajo discográfico L-O-V-E, en el que incluyó ocho de los temas que este reconocido artista cantó en español. Freddy Cole colaboró en este registro sin ningún inconveniente.

“Una buena canción puede ser la vía más corta entre dos corazones, especialmente cuando los mejores cantantes y artistas nos llevan de la mano. Issac Delgado hace parte de esta generación de estrellas. Él logró modernizar satisfactoriamente la esencia y el espíritu de las canciones clásicas que mi hermano grabó a finales de los años cincuenta para que fueran escuchadas por una nueva generación de oyentes. Ha sido un honor y un verdadero placer hacer parte de esta grabación. Este es el tipo de música que llena nuestros corazones”, comenta Freddy Cole, quien ha sido interpretado por artistas como Abbey Lincoln, Jimmy Scot y Betty Carter.

Cole, de 82 años, está en Barranquilla para participar en el Festival de Jazz. Vino con su cuarteto integrado por Randy Napoleon, en la guitarra; Elias Bailey, en el bajo, y Curtis Boyd, en la batería. Seguramente compartirá escenario con Issac Delgado, otro de los invitados internacionales del evento y, sin falsas modestias ni envidias, le rendirá una vez más tributo a la memoria de su hermano. Freddy Cole está por encima del bien y del mal. No se cree sombra de nadie, ni el único heredero. Es Cole y eso lo dice todo.

 

 

jpiedrahita@elespectador.com

Por Juan Carlos Piedrahíta B. /Barranquilla

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