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hace 1 hora

Orquesta Sinfónica de Cartagena, el poder integrador de la música

El colectivo nació hace dos años con el objetivo de crear una generación de músicos que pueda representar a la ciudad en el Festival. Al igual que el evento, la agrupación fue creada por Julia y Víctor Salvi.

/ Tico Angulo

La arquitectura colonial y las raíces multiétnicas de Cartagena acogen desde hace trece años uno de los eventos musicales más relevantes de América Latina. Se trata del Cartagena Festival Internacional de Música, un espacio que se ha consolidado como el puente entre el arte sonoro y la cultura de Europa y América y que año tras año reúne a los mejores exponentes de las melodías clásicas.

Desde su creación, Julia y Víctor Salvi han buscado el acercamiento de un público diverso al arte y la cultura. Además de sembrar transformaciones sociales positivas e impulsar la creación y formación de nuevas orquestas. Así fue como hace dos años surgió la Orquesta Sinfónica de Cartagena, bajo la dirección de Federico Hoyos y su asistente de dirección, Johanna Molano.

Entre instrumentos de cuerda frotada, viento y percusión, la Sinfónica se ha convertido en un espacio de encuentro para los músicos de varios programas de formación. Ensayo tras ensayo se ha conseguido que jóvenes de diferentes barrios y condiciones de la ciudad se conozcan, compartan, hagan música y vivan la experiencia de relacionarse mediante las obras de los más importantes autores clásicos y contemporáneos.

Julia Salvi, en entrevista con la Radio Nacional, cuenta que por medio de esta iniciativa quiere que jóvenes instrumentistas sinfónicos complementen, consoliden y desarrollen su formación musical. Explica que esta es una experiencia de inmersión artística y formativa que pretende ser un punto de referencia y una oportunidad de crecimiento profesional.

Sus interpretaciones han permitido que se cumpla su principal objetivo: desarrollar una zona de cohesión e inclusión social. “Además de esta tenemos varias metas. Desde lo cultural, impulsarlo como escenario de proyección para jóvenes cartageneros ante su ciudad, su país y el mundo con la participación en el Festival. Desde lo profesional, fomentarlo como laboratorio de creación con altos estándares de calidad. Y desde lo económico, proyectarlo como referente de una iniciativa artística, puesta en escena y gestión de calidad”, resalta a El Espectador Santiago Piñerúa, coordinador de la orquesta.

Justamente allí, desde su partitura, es donde radica el enfoque social de este proyecto. Con la alianza de la Alcaldía de la Heroica, la orquesta les brinda a los músicos los instrumentos para los ensayos y las presentaciones. También, por medio de convocatorias, les da el tiquete para participar en el Festival, en donde pueden compartir con experimentados talleristas del mundo de la música clásica.

“La participación en el Cartagena Festival Internacional de Música es una posibilidad de gran importancia para el desarrollo musical de sus integrantes y del proyecto. Por tal razón, la relación entre la orquesta y el evento es directa. Los jóvenes músicos cartageneros que integran la Sinfónica tienen un pase directo a los escenarios del evento, lo que significa un reconocimiento al talento de la ciudad”, asegura Piñerúa.

Para integrar la Sinfónica, los jóvenes músicos deben seguir un proceso abierto de convocatoria, que no tiene costo, realizado en los meses previos. La orquesta se activa dos meses antes de cada Festival. En esta edición, la número 13, contará con una banda integrada por 51 jóvenes entre los 13 y treinta años, bajo la batuta de Leonardo Marulanda, actual director titular y artístico de la Orquesta Sinfónica de Caldas y de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Distrital.

“Llevamos mucho tiempo planeando nuestra presentación. Hemos tenido ensayos dobles los fines de semana del último mes. Como sorpresa tendremos un show con el violinista venezolano Alexis Cárdenas, con quien compartiremos repertorio. Estaremos tocando el 8 y el 9 de enero. Y los chicos han tenido talleres entre semana para pulir los últimos detalles”, cuenta Leonardo Marulanda, en medio de una de las últimas preparaciones.

Marulanda, al igual que los músicos, llegó a la orquesta por una convocatoria. Dice que debió elaborar una propuesta académica, una pedagógica y una de repertorio. La suya, a diferencia de la de los otros directores, se basaba en ocuparse en el mejoramiento artístico de los jóvenes por medio del trabajo acompañado de los talleristas.

Con esfuerzo y dedicación, la Sinfónica ha ido ganándose un lugar en la oferta artística de la ciudad y del Festival. Por eso, Marulanda resalta el trabajo que los músicos han realizado el último mes. Afirma que son jóvenes que, a pesar de las dificultades que han tenido para recibir buena información y formación, tienen un desempeño muy alto y mucho talento. “Se nota que las pocas oportunidades que han tenido las han sabido aprovechar muy bien”, finaliza emocionado.

En Cartagena existen múltiples procesos orquestales que están ligados a programas de formación y que trabajan con músicos propios de las instituciones donde se imparten estos programas. Sin embargo, “la Sinfónica le pertenece a la ciudad, convoca a jóvenes músicos sin importar el proceso al que pertenecen o el barrio en el que viven. Es un proyecto con espíritu integrador. Año a año, más músicos la han integrado y nuevas generaciones han llegado, teniendo un semillero que seguramente se sentirá motivado a apropiarse de la orquesta”, concluye Piñerúa.

 

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