Temporada Nacional de Conciertos 2019

Páramo, un quinteto de músicos integrales

Reseña sobre la presentación ofrecida por la agrupación colombiana Páramo en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República. El colectivo también visitó Pasto y mostrará su propuesta en Villavicencio, Barranquilla y Manizales.

El quinteto Páramo está integrado por Ricardo Narváez (saxofón), Pavel Zuzaeta López (trompeta), Holman Álvarez (piano), Enrique ‘Kike’ Harker (contrabajo) y Ramón Berrocal (batería). Gabriel Rojas © Banco de la República

El domingo 19 de mayo de 2019 fuimos convocados a una nueva cita con el jazz nacional en la Sala de Conciertos del Banco de la República con la presentación del quinteto Páramo, ensamble integrado por Ricardo Narváez (saxofón), Pavel Zuzaeta López (trompeta), Holman Álvarez (piano), Enrique ‘Kike’ Harker (contrabajo) y Ramón Berrocal (batería), que sirvió para presentar los temas que integran El ángel exterminador (2018), su primera producción discográfica.

El orden de las obras difirió al que apareció en los programas de mano, el cual seguía el orden establecido en el disco recientemente publicado por el grupo. En consecuencia, los temas fueron interpretados en el siguiente orden: El veneno de las princesas, Filburt, Kaputt, Páramo, El ángel exterminador, Woodysheando, Pal monte blanco, y como bis El negro Berry, una obra anterior de Ricardo Narváez.

Este nuevo orden fue muy benéfico para el conicerto, pues nos permitió apreciar mejor el amplio abanico de contrastes existente entre las obras, que fueron anunciadas por ‘Kike’ Harker, su contrabajista. Más allá de su anuncio, hizo falta decirle al público que las obras del concierto son parte de su nueva producción discográfica, y en consecuencia, se habrían podido incluir algunos breves comentarios que lograran conectar emotivamente al público con las obras y la producción, aparte de la evidente conexión generada por el acontecimiento musical mismo. Esto habría sido un buen complemento a las notas de programa, que conjugaron bien lo meramente musical con la concepción artística del álbum.

Páramo es una agrupación que se establece luego de que todos sus miembros terminaran sus estudios de posgrado, además de haber acumulado una importante experiencia musical internacional como compositores e intérpretes, lo cual le ha permitido desarrollar un sonido internacional, que no recurre a los expedientes de la música tradicional colombiana. Esto favoreció el rápido establecimiento de su identidad musical que se refleja en el buen desempeño del ensamble, sentido por todos desde el primer acorde. Es evidente el alto nivel interpretativo que cada uno de sus integrantes tiene individualmente, pero me gustó particularmente el desempeño del contrabajista ‘Kike’ Harker durante todo el concierto.

Las obras Kaputt de Ricardo Narváez y Woodysheando de Pavel Zuzaeta funcionaron bien como obras de ruptura, por sus estilos contrastantes con las obras precedentes, especialmente en Kaputt que inicia intempestivamente con un solo virtuosístico en trompeta y saxofón al unísono. Los solos instrumentales fueron respondidos con el aplauso del público en ambas obras.

Páramo y El ángel exterminador de Holman Álvarez son obras muy interesantes en su composición, las dos inspiradas en los respectivos filmes homónimos de Jaime Osorio (2012) y Luis Buñuel (1962). En la primera de estas obras, Álvarez refiere a la música de las películas de terror y misterio de los años setenta, introduciendo un motivo característico en el contrabajo complementado por la armonía modal del piano y la languidez de la melodía en la trompeta, mientras que en la segunda, trabaja una textura homófona sobre un motivo rítmico irregular (odd meter), salpicado de alusiones al son montuno.

El veneno de las princesas de Ricardo Narváez fue una adecuada elección como pieza inicial, destacando en ella su buen equilibrio entre las secciones de ensamble con las de solos instrumentales, además de su buen arco de expresión que se construye desde el motivo incesante y un poco minimalista del piano, al cual se adicionan poco a poco los demás instrumentos.

Este mismo equilibrio y sentido minimalista estuvo también presente en Pal monte blanco de ‘Kike’ Harker, cuyo motivo incisivo en el piano nos va generando poco a poco angustia, la cual es liberada con el primer solo del saxofón; aunque me hubiera gustado que se regresara en algún momento a este motivo incisivo. Filburt de Ramón Berrocal mantiene un ritmo entrecortado e irregular como base, superponiendo una melodía lenta y melancólica a la cual se retorna como si fuera un rondó.

Páramo trabaja el concepto de ensamble desde la interdependencia, manifestada en que cada uno mantiene su libertad en la interpretación, rasgo muy evidente en Ramón Berrocal —su baterista—, pese a que todos tienen un rol definido en cada obra.

Otro aspecto por resaltar es que el grupo desde el inicio mantuvo un alto nivel de dificultad en todas las improvisaciones, dentro del carácter de cada obra. Asimismo, destaco que en todas ellas hubo un trabajo muy cuidado de las densidades instrumentales, cosa que permitió apreciar los diferentes timbres de la batería, lograr un mayor rango expresivo dinámico hacia el pianísimo y, por un breve momento, escuchar -sin apoyo de la batería- el timbre aislado de la trompeta y el saxofón.

Es acertada la línea que ha tomado Páramo como un colectivo donde todos tienen la doble responsabilidad de ser compositores e intérpretes, y espero que esto se mantenga en sus futuros proyectos musicales.

* Compositor y musicólogo de la Universidad Nacional de Colombia, miembro del Círculo Colombiano de Música Contemporánea CCMC.

 

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Pedro Sarmiento*

Música

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