Paul Gillman, el chavismo y el rock

Detrás del músico venezolano que no estará este año en Rock al parque, hay una promesa cumplida por la que el artista continúa defendiendo el oficialismo venezolano y una amistad con Elkin Ramírez que se formó de la admiración mutua.

El músico venezolano Paul Gillman.Cortesía

El nombre de Paul Gillman hubiera pasado por uno más de la lista de invitados internacionales para la edición de este año de Rock al parque, sino hubiera sido porque en redes sociales el empresario y uno de los fundadores del festival Julio Correal hubiera empezado una campaña para que el artista venezolano fuera sacado del cartel. La razón que daba Correal era que el músico abiertamente ha defendido el chavismo, por lo que no iba a permitir que el evento se convirtiera en un escenario político donde se defendieran los intereses del poder que mantiene en una crisis al vecino país. 

La controversia no se hizo esperar y pronto la organización del festival anunció que para esta edición de Rock al parque no iban a invitar al artista venezolano, pero que dejaban la puerta abierta para que en futuras ediciones pudiera estar. 

El debate continuo, y aunque muchos estuvieron a favor de la decisión, también quedó el eco de quienes consideran que el hecho es arbitrario, porque a pesar de que Idartes aseguró que lo hacía porque su participación ponía “en riesgo el buen funcionamiento del festival y la seguridad de quienes participan en él”, hubo observaciones de que esta no era la forma de actuar, ya que en el evento han participado artistas con una fuerte inclinación política, como la banda española Def con dos, de la que su vocalista César Strawberry fue condenado por “enaltecer el terrorismo”, o el caso de del cantante de la banda hardcore punk española KOP, que fue condenado a cinco años de prisión por colaborar con ETA.

La historia de Paul Gillman comienza en los 60’, en las tardes que de niño, al llegar de la escuela, se quedaba viendo en televisión un programa llamado “Los monkeys”, una parodia venezolana a los programas norteamericanos en los que se resaltaban a jóvenes cantantes como Beatles, “supe que eso era lo que quería ser en mi vida, ser como ellos”, dice Gillman, por lo que su madre cada vez, según recuerda, que obtenía buenas calificaciones le regalaba un disco de la banda que hacía la parodia, hasta que un día se confundió y le compró un disco de Cream, una de las primeras bandas de rock pesado. “Para mi fue difícil digerir ese disco, pero desde ese momento cambié directamente hacia el rock pesado”, asegura Gillman.

Su segundo encuentro con el rock fue a través de un primo que vivía en Valencia y al que visitaba en las vacaciones. “Él era mi ídolo, porque a pesar de que él era mucho mayor, cuando iba a su casa me despertaba a las tres de la mañana y me llevaba a ver desde su telescopio los planetas, veía conmigo películas de ciencia ficción. Yo pasaba los mejores meses de mi vida cada vez que acababan las clases”.   

Hasta que un día, en una de las visitas a la casa de su primo, este ya tenía el cabello largo y tocaba la batería en su cuarto que ahora estaba lleno de afiches de Black Sabbath, Led Zeppelin y Alice Cooper, “esa fue la gota que rebosó el vaso y de ahí en adelante es que me convierto en rockero, a buscar discos, coleccionar revistas y ahí es de verdad que la vida de Paul Gillman cambió para siempre”, recuerda el músico venezolano.

Para ese momento, la presidencia de Venezuela estaba en manos de Carlos Andrés Pérez, quien asumía su primer periodo en el cargo, también conocido como “Venezuela Saudita”, debido que para la época hubo altos ingresos de dinero al país como consecuencia del embargo árabe del crudo durante la crisis que se vivió en 1973, esto permitió que entre 1974 y 1979 hubiera un desarrollo económico en el vecino país tan alto, que se disminuyeron las tasas de desempleo y se nacionalizaron las industrias de aluminio, acero y petróleo. Fue en ese momento que se creo Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Mientras tanto, Paul Gillman ya tenía una guitarra que le regaló su mamá y con la que afirma, solo hacía ruido, pero además tocaba la batería en casa de su primo y asistía a los ensayos de una banda de garaje que se llamaba Ecutrón. “Era el único fanático de esa banda, nadie los conocía”.

Un día, un alistamiento militar se llevó de recluta al baterista de la banda. Para la época, según explica Gillman, se llevaban a los jóvenes que vieran con el cabello largo, “era como si fueran a cazar conejos, los policías cobraban recompensas de cinco bolívares por cada peludo que se encontraba en la calle”. Por ello, el líder del grupo, Sergio Farrer le dio la oportunidad de ocupar el espacio que quedó libre, hasta que volvió otro baterista. Pero a su regreso el líder de la banda le pasó las letras de Up Around the Bend de Creedence Clearwater Revival, No More Mr Nice Guy de Alice Cooper, Tie Your Mother Down de Queen y We're an American Band de Grand Funk, con las que comenzó su historia como cantante de rock. 

Luego, aparecen los hermanos Giorgio y Giancarlo Picozzi, con los que crea su primera banda: Power Age. Junto a ellos presentó una parodia de Kiss, un martes de carnaval de 1977. Fue tal el éxito que se prometieron convertirse en una banda reconocida en su país y así fue como terminaron convirtiendose en “Arkangel”, una de las primeras bandas de metal venezolano en grabar un disco de rock pesado. 

Libertad

“Cuando nace un hombre, nace un sentimiento, nace un motivo por el cual vivimos, pero el mismo hombre busca la manera y buscará la forma de disfrutar de su libertad”, dice una de los apartes de la canción Libertad, la primera que compuso el músico venezolano, contra las reclutas (servicio militar), en las que por lo general eran llevados los jóvenes de pelo largo y en la que habían caído varios de sus conocidos, entre ellos el baterista de Ecutrón. “Yo siempre intentaba no salir a la calle en la época de las reclutas. Vivíamos encerrados, porque a pesar de que tuvieras una libreta militar, si no le caías bien al policía te la rompía, te metían a la jaula y te cortaba el pelo”. 

A finales de los años 80, el Caracazo desencadenó una serie de eventos que llevaron a dos intentos de golpe de Estado encabezados por Hugo Chávez y que terminaron en la destitución de Carlos Andrés Pérez (durante su segundo periodo presidencial) en 1993. El poder lo asumió Ramón José Velásquez, hasta 1998, que se realizaron nuevas elecciones presidenciales. “Cuando Chavez lanzó la revolución militar, era algo que todos los venezolanos estábamos esperando. Alguien que tuviera la responsabilidad de decir fui yo y asumo la responsabilidad, alguien que nos dio la esperanza del por ahora”, dice Gillman.

El músico y el militar se conocieron en Valencia una tarde después de que Chávez saliera de la cárcel y ya se tuvieran claras sus intenciones de lanzarse a la presidencia de su país. Gillman asegura que esa tarde vio llorar al "comandante", luego de que le contara que en un concierto en esa misma ciudad, mientras el aún estaba preso los asistentes fueron reprimidos por la Guardia venezolana de esa época luego de que cantara la canción “Levántate y pelea”, una letra que hace alusión a la revolución, pero que fue escrita por Gillman años antes que Chávez fuera una figura pública en su país.

En esa conversación, que según Gillman duró más de cuatro horas, el cantante solo le hizo una solicitud al entonces candidato. Si lograba llegar al poder, le pidió que quitara las reclutas y si lo cumplía, le prometió que “iba a salir como un volante en los conciertos a convencer en Venezuela, a mis compatriotas, a los rockeros que siempre estuvimos perdidos por los reclutas, que creyeran en el chavismo. Resulta que el llama a Constituyente y la sorpresa es que ahí estaba lo de la recluta. El siendo militar estuvo a favor de la abolición de la recluta y hoy en Venezuela no existe el reclutamiento forzoso", afirma Gillman.

La relación del músico con el ya presidente se materializó con la creación del Festival de Música Urbana, que años después se llamaría Gillman Fest y que está amparado por el gobierno, algo similar a lo que ocurre con Rock al parque. Luego de que ocurriera el incidente con el evento colombiano muchos de los detractores del músico venezolano aseguraron que le estaban pagando con la misma moneda, pues sus contradictores aseguran que en su festival tampoco acepta a artistas que no sean de su misma línea política. En respuesta Gillman dice que con su festival “y la llegada de la revolución lo que hizo fue dignificar al rockero con su música y dignificarlo como ser humano porque ya no era más perseguido”.  

Patricio, la estrella de mar

Además de su vida musical, el músico venezolano es reconocido por hacer doblajes para televisión. Asegura que comenzó desde pequeño cambiando los parlamentos de personajes como el gallo Claudio, que hacían reír a quienes lo acompañaban. Más adelante hizo voces para programas animados, como la del mapa en Dora, la exploradora y Patricio, en Bob Esponja. Además “Hice novelas brasileñas como Chica Dasilva e hice muchísimos documentales sobre la segunda guerra mundial y de History Chanel, Animal Planet y todavía se escuchan en Discovery Chanel”. 

Gillman y Kraken 

“Maestro, maestro” le gritaron a Gillman, cuando se encontraba en Petróleo Bar, en Valencia (Venezuela). “Yo jamás había escuchado esa palabra para referirse a un rockero y cuando me volteo, vi que era Élkin Ramírez. No lo podía creer, entonces el me dijo: “maestro quiero decirle que gracias a usted y a las letras de sus canciones con Arkangel yo puedo tener una banda que se llama Kraken”. Ahí comenzó su amistad, de acuerdo con el músico venezolano, quien recalca que Kraken estuvo en dos ocasiones participando en su festival y que además junto a Élkin Ramírez solían interpretar la canción “Hijos del sur”. 

Esa es una de la canciones que interpreta en el homenaje que hace por estos días en Colombia a Élkin Ramírez. A pesar de que fue cancelada su participación en Rock al parque un empresario organizó una gira junto a la banda del fallecido rockero antioqueño, Adrian Barilari, de Rata Blanca y los colombianos Miranda y Andrés Arce, por Pasto, Cali y Bogotá. Ya estuvo en las dos primeras ciudades y este domingo tocará en la capital, en una presentación en la que además canta los temas de Kraken “No me hables de amor”, “Idioma de rock” y “Escudo y espada”, esta última junto a Arce. 

“Desde que empezó la revolución he ido a Colombia, nunca antes había podido ir, y nunca hubo una expresión de odio, ni enfrentamiento, solo hubo gente contenta y alegre cantando las canciones. Fui con una reunión de Arkangel, con Gillman y todo ha sido perfecto, no sé por qué tanto alboroto por alguien que piensa diferente, con este antecedente”.