Petronio no fue folclorista, y su interés no estaba centrado en la música del pacífico. De hecho, no fue compositor prolífico en este tipo de canciones, sino que absorbió músicas del mundo como el tango y aquellas de influencias antillanas o caribeñas.
Su instrumento no era la marimba ni el clarinete, era la guitarra. Era como un músico repentista, capaz de improvisar melodías casi que en cualquier sitio. Maquinista del Ferrocarril del Pacífico, vivió en Buenaventura y Cali y lo suyo fue más la música de carácter urbano. Pese a ello, dejó inolvidables canciones del Pacífico como ‘Mi Buenaventura’, ‘El Porteñito’, ‘Linda Porteña’, ‘Roberto Cuero’ y otras más, la mayoría de las cuales fueron grabadas por el músico Alexis Lozano con motivo de los 450 años de Buenaventura, en un CD de gran calidad titulado “La esencia del currulao”.
La segunda circunstancia fue la publicación, hacia 1996, de un libro sobre los grandes compositores de la música popular vallecaucana, en el que no aparecía ningún afrodescendiente, siendo que para entonces, según datos de Sayco, ‘Mi Buenaventura’ era la segunda canción más interpretada universalmente de la música colombiana.
Pero además, existían otros como Edmundo Arias, ‘Caballito’ Garcés, Tito Cortés, Piper Pimienta, etc. Se trataba de reivindicar el aporte de una etnia, que el racismo latente en el interior del Valle pretendía desconocer. Ese rasgo reivindicatorio también ha contribuido a la atracción que el festival ejerce sobre públicos jóvenes, afrodescendientes o no".