Profetas quiere crecer más en Colombia

La historia de la agrupación colombiana que busca conquistar su propio país ahora que su música es éxito internacional.

Desde pequeños ambos escribían canciones y se visionaban como artistas, pues sus vidas habían estado conectadas a la música irremediablemente.Cortesía

Un día la historia de Antombo Langangui y la de Pablo Fortaleza se fusionaron para entregarnos lo que hoy escuchamos como Profetas. Hace 17 años dos jóvenes creyeron en sus sueños y el tiempo les ha demostrado que el que persevera alcanza. El camino de Profetas desde sus primeras canciones hasta ‘Tiempo’, su más reciente álbum, ha ido en ascenso.

A sus 14 años, Antombo apenas daba su primer concierto en la Media Torta de Bogotá, luego de que la vida le mostrara que había nacido para cantar. “Un amigo de mi hermano tenía pensado un proyecto en el que se imaginaba mi voz. Me dijo que necesitaba que hiciera un coro en francés, que no tenía que ser en público sino en una grabación para un concurso”, recordó la cantante.

Resultó que la canción ganó el concurso y la condición más tarde sería que la cantaran en vivo. Así que en ese momento Antombo pensó que “si uno va a hacer un favor, lo mejor es hacerlo completo”.

Paralelo a ello y sin conocerse aún, Pablo Fortaleza soñaba en grande la consolidación de su grupo llamado “Profetas”, el cual se caracterizaba por su sonido underground. Dentro de sus proyecciones imaginaba una voz femenina cantando junto a él.

Ambos escribían canciones y se visionaban como artistas, pues sus vidas habían estado conectadas a la música irremediablemente.

Pablo, de Puerto Tejada (Cauca), creció en una familia de maestrosen la música. “Soy sobrino de 'Piper' Pimienta Díaz, el cantante de ‘Las caleñas son como las flores’. También está Samuel Díaz, un gran percusionista de la música del pacífico. Así es que siempre estuve relacionado con el tema de la música”, explicó.

Cuando tenía siete años empezó a tocar el tradicional violín caucano. Mientras crecía, su amor por la música se incrementaba y se iba inclinando hacía ciertos géneros.

Por su parte, Antombo, nacida en República Centroafricana, hija de un africano y una valduparense, llegó a Colombia a sus 10 años de edad. Rodeada por la música gracias a su hermano mayor quien tenía un grupo de reggae y hip hop. “Yo era como su mascota, a donde ellos iban yo iba, veía sus conciertos y estaba en los ensayos”, comentó e hizo énfasis en que era muy tímida y nunca se imaginaba cantando, por lo que se dedicó a escribir.

Pero más tarde se vería debutando en la Media Torta y encontrándose con la sorpresa de verse embelesada por el canto. “Desde que subí me encantó. Ahí tuve mi primer acercamiento con un grupo que se llamaba ‘Panteras Negras’, donde estaba Tostao, el de Choquibtown”, señaló la africana.

Trabajó con ellos un año, pero por ser menor de edad su hermano no le permitía ir a los ensayos ni a los conciertos. “Me decía que me dedicara a estudiar”, contó.

 

El destino los unió

“Teníamos unos familiares que eran amigos. Aun estábamos en el colegio y en unas vacaciones nos presentaron. Eso fue a los 16 años”, recordó Pablo.

Ambos estaban trabajando en sus propios proyectos musicales, pero el destino demandó que fusionaran sus historias. “Me encantó el proyecto de Pablo. Ya él tenía su grupo ‘Profetas’, nombrado así porque quería escribir profecías. Canciones sobre cosas que nos imagináramos y que con el tiempo se volvieran reales. Profecías que se cumplieran en nuestra vida y en la vida de los jóvenes que lo necesitaran”, narró Antombo, cuyo nombre significa ‘unión’.

La voz femenina con que Pablo había soñado llegó en bandeja de oro y “empezamos a hacer música. Todo fue muy rápido, muy fácil. Todo se dio de manera natural”, explicó la voz masculina de la agrupación.

En esta unión, la cantante ve a Pablo como un gran líder, un visionario de la música urbana alternativa colombiana, alguien muy talentoso. Por su parte, Fortaleza la describe como su familia, su socia.

“Nos diferenciamos en el carácter, en la manera en como vemos las cosas”, dice Antombo. “Ella es una persona muy alegre, espiritual, muy tranquila, va a un ritmo diferente. Yo soy un poco más explosivo y más rápido”, describe Pablo.

Y aunque coinciden en que son muy diferentes, aseguran que eso es lo que fortalece la unión de Profetas, además de que en lo musical son muy afines.

 

Una carrera muy joven

“Cuando nosotros empezamos estábamos estudiando, por eso los domingos era que sacábamos el tiempo para componer y grabar”, rememoró Langangui.

Su primera presentación como Profetas fue en un concurso de la alcaldía de Bogotá llamado ‘Hip hop al parque’. Sorprendidos por la forma en que dos menores de edad hacían tan buen grupo comenzaron a llamarlos para ir a los barrios, para trabajar con jóvenes, con la comunidad. “Ahí nos dimos cuenta de que la música es algo serio, algo más allá de un hobby. Vimos que lo que hacíamos cantando inspiraba a más jóvenes de nuestra edad”, expresó la cantante.

“Grabamos muchas canciones antes de tener un disco, sonaban por ahí en la radio. Fueron cinco años sin sacar un primer álbum”, contó Pablo. La agrupación hizo al menos 30 canciones durante esos años. Luego, en el 2006, a petición del público escogieron las mejores para crear su primer disco al cual llamaron ‘Amor y Fortaleza’.

 

De Colombia para el mundo

En esa época Colombia no conocían las redes sociales hoy populares. Para el tiempo en que Profetas hizo su primer álbum, la plataforma que se empezaba a hacer popular era ‘Myspace’ y, por tanto, allí decidieron subir sus canciones.

“Dentro de todas esas causalidades que tiene la música y el internet, resultamos participando en un torneo”, contó Antombo. Alguien a quien le gustaba su música inscribió una canción en un torneo en Alemania, el cual era “como un mundial de canciones”. La canción resultó número uno y ese fue el primer acercamiento internacional del grupo. “El premio era ir a cantar en ocho festivales de Europa”, señaló.

“Nosotros no tenemos manager ni nada de eso. Nuestra música le gusta a alguien y se va pasando la voz. Así construimos la empresa que es Profetas”, señaló el portejadeño.

Profetas ha participado en diversos festivales alrededor del mundo. El SXSW, en Austin, Texas; Trinity International Hip Hop Festival, en Hartford, Connecticut; el Sobs, de Nueva York; el Glastonbury, de Inglaterra; entre muchos otros. Así, la agrupación ha llegado hasta Alemania, Austria, Suiza, Dinamarca y Estados Unidos.

Antombo explica que el atractivo del grupo en el exterior tiene que ver con la universalidad y, al tiempo, autenticidad de su sonido. “Nosotros quisimos representar a esa Colombia que tiene dos océanos, que tiene el Caribe y el Pacífico, utilizando a la vez las bases de hip hop y el reggae, las cuales hacen que afuera la gente lo sienta propio, familiar, pero con un sonido único que se logra con la mezcla de la música colombiana”.

 

El reto: conquistar Colombia

Con el álbum ‘Tiempo’, la agrupación por primera vez está haciendo un tour por toda Colombia. Han estado en Barranquilla, Cali, Medellín, Bucaramanga, el Eje Cafetero, entre otras ciudades del país, en una apuesta por conquistar Colombia y Latinoamérica, siendo que su mercado más fuerte ha sido Europa y Estados Unidos.

“Este año lo especial ha sido eso, nos hemos enfocado en Colombia y de manera natural han empezado a surgir invitaciones de países de Latinoamérica, como Perú que para nosotros es un espacio totalmente nuevo”, dijo la cantante.

Profetas asegura que este disco ha mostrado mucho más su identidad. Dicen que son la unión de la música del Caribe y la música del Pacífico, desde Bogotá y que en sus canciones se puede sentir la influencia de esos tres mundos, “los cuales, al final, siguen siendo Colombia o Afrocolombia, como le decimos nosotros”, señaló Antombo.

“Hemos sido una cara de Colombia en el mundo, pero ahora queremos que Colombia conozca nuestras caras”, expresó con ánimo la africana, puntualizando la misión en la que ahora se embarca Profetas. 

 

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