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Prohíben a Beyoncé movimientos sexys

Los artistas ven limitada su creatividad por exigencias sociales o de poder en algunos países musulmanes.

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Marina Román / Efe
23 de octubre de 2009 - 11:37 a. m.
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El número de artistas censurados en los países musulmanes aumenta cada día. La última que ha pasado a engrosar la lista es Beyoncé Knowles, quien ha aplazado su concierto en Malasia tal como pedían radicales islámicos.

El concierto, que forma parte de su gira ‘I am...Tour', estaba previsto para el domingo 25 de octubre en el estadio nacional de Kuala Lumpur, Malasia. La compañía a cargo del show, Organisers Marctensia, señala que ha sido la propia cantante la que ha tomado la decisión de no actuar.

Sea o no su decisión, quizás han influido en ella las exigencias de modificar su vestuario, e incluso cambiar las coreografías para eliminar movimientos sexys. No es la primera vez que Beyoncé cancela un concierto en Malasia, pues ya ocurrió en 2007.

La texana es conocida por sus inicios en la banda Destiny´s Child, pero desde que inició su carrera en solitario no ha parado de cosechar éxitos. Su potente voz y sus pegadizas melodías le han hecho ganar seis premios Grammy.

Curiosamente hace dos años actúo en Indonesia, la nación con la mayor comunidad musulmana y donde el integrismo islámico está aumentando, pero el concierto transcurrió sin incidentes.

Gwen Stefani con ropa más recatada

Otra que ha sufrido en carnes propias la presión del islamismo ha sido Gwen Stefani, quien se enfrentó a la coacción de un grupo de estudiantes radicales que la consideraban obscena, la denominada Unión Nacional de Estudiantes Malayos, que cuenta con más de diez mil seguidores en el país asiático, quienes insistieron a los organizadores del concierto que lo cancelasen.

Finalmente el concierto se celebró el 21 de agosto del 2009, aunque la intérprete tuvo que utilizar ropa más recatada y trató de que sus movimientos no hirieran la sensibilidad del público malasio.

La guía oficial de Malasia para los artistas extranjeros publica que las mujeres que actúen en el país "deberán ir tapadas hasta las rodillas y les está prohibido saltar, gritar o lanzar besos en sus actuaciones".

El grupo Black Eyed Peas es otros de los que ya ha sufrido las restricciones del gobierno de Malasia. El grupo de hip hop integrado por Will.i.am, Apl.de.ap, Taboo y Fergie está patrocinado por una marca irlandesa de cerveza. En Malasia un 49% de los 27 millones de la población practican la religión musulmana, que prohíbe el consumo de alcohol.

La entrada a la página del concierto pregunta si eres mayor de edad y si perteneces a una religión distinta a la musulmana. Si la respuesta es negativa, se niega el acceso a la página (www.arthursday).

El gobierno de Malasia no cesa en sus prohibiciones. El verano de 2008 el Partido Pan-Islámico (PAS) exigía al Gobierno que vetara a Avril Lavigne para actuar en el país. Estaba previsto que su concierto se celebrase el 29 de agosto, dos días antes del Día de la Independencia del país.

El PAS se opuso firmemente a su realización por temor a que un país de mayoría musulmana imitase la cultura y valores occidentales. Finalmente Avril Lavigne actúo bajo vigilancia para asegurarse de que el espectáculo no chocara con la cultura y los valores de ese país.

También Madonna

Pero los integristas de religión musulmana no son los únicos que coartan a algunos artistas, en algunos casos los ultraconservadores católicos han puesto reparos en que determinadas actuaciones se llevasen a cabo.

Es el caso de Madonna que recibió muchas críticas por parte de representantes católicos antes de su actuación en Roma. De hecho, el diario Avvenire, propiedad de la Conferencia Episcopal italiana, calificó el concierto que estaba a punto de realizarse de "ofensivo para la fe de millones de cristianos". En dicho concierto la artista apareció sobre una cruz gigante de cristales de Swarovsky. Pero las críticas no sólo no le importaron, sino que además invitó al propio Papa a su concierto.

Los grupos de católicos exacerbados volvieron a enfrentarse a Madonna durante su gira al paso por la capital polaca, Varsovia, el 15 de agosto (festividad de la asunción de la Virgen) de 2009. Ese colectivo no estaba de acuerdo con la fecha elegida por la cantante y tomaron la decisión de concentrarse a las afueras del recinto en el que iba a actuar la estadounidense para cantar himnos religiosos con la intención de acallar su voz.

La apodada reina del Pop ha estado vinculada a lo largo de toda su carrera a la polémica por el uso de símbolos políticos y religiosos.

Pero la lista de cantantes envueltos en escándalos es numerosa. Si echamos la vista atrás nos encontramos con Björk una cantante también perseguida por la polémica. Su último concierto en China provocó gran rechazo de parte del Ministerio de Cultura de Pekín, cuando los asistentes profirieron gritos de "Tíbet, Tíbet", justo después de haber cantado la canción Declare Independence.

Otro caso reciente es el que protagonizó un grupo de judíos ultra-ortodoxos que se levantó en pie de guerra contra un cartel publicitario en el que aparecía una imagen sugerente de la modelo israelí Bar Rafaeli, según informaba en su páginas el diario Haaretz.

Ante estas situaciones los artistas o modelos pueden tomar el camino de la sumisión y acatar las órdenes del país que acoge su concierto, o bien mostrarse reticentes y negarse a actuar.

No hay que olvidar que se trata de conciertos, puro entretenimiento. Si bien es verdad que hay algunos artistas usan la polémica a su antojo y le saben sacar partido. Es decir que las restricciones hacia un personaje consiguen, a veces, el efecto contrario al deseado, y esa polémica le reporta mayor popularidad.

Por Marina Román / Efe

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