¿Quiénes son Nicolás y los Fumadores, los teloneros de Zoé en Bogotá?

Han tocado juntos desde hace varios años. Antes de ser los Fumadores, los cuatro eran conocidos como Santiago García y los Pantalones elegantes. Sus conciertos eran un encuentro frenético entre el blues, el jazz y el surf.

Nicolás Correa en la guitarra, Felipe “Pipex” Velázquez en el bajo, Juan Carlos Sánchez en la batería y Santiago “el profe” García en la otra guitarra y voz son los integrantes de la banda Nicolás y los Fumadores. Cortesía

Juan Carlos (J.C.): Pasamos de Casa Zeb al Movistar Arena en muy poco tiempo.

Pedro (P.): ¡A inaugurarlo!

Santiago (S.): No, antes de nosotros toca Juanes con Miguel Bosé.

P: ¿Sí vieron que Juanes dijo que Miguel Bosé era una especie de David Bowie?

S: (risas) Estoy de acuerdo con eso.

JC: De hecho, en Medellín tocamos Morena Mía y todos enloquecieron. Miguel Bosé es Miguel Bosé, no hay alterno, metalero ni punkero que niegue a Bosé.

No había pasado más de cinco minutos y ya estábamos hablando de Miguel Bosé, las nuevas canciones de Juanes y cómo están tan abrumados de ser uno de los primeros grupos en tocar en el Movistar Arena. Vienen de tocar desde mitades del año pasado en puros bares medianos y espacios culturales dedicados a mostrar las bandas de la escena emergente del rock bogotano. Espacio KB, Casa Zeb, La Roma Records, Smoking Molly, Rat Trap y demás sitios claves para el underground capitalino fueron testigos del crecimiento desbordado de esta banda, pues no tenían más de cinco toques hechos y ya había público que se sabía las canciones como quien se sabe los temas de Aterciopelados o Las Almas.

 

 

Recuerdo mi primera vez viendo a Nicolás y los Fumadores. Fue en un pequeño bar sobre la  calle 45 debajo de la 19 el año pasado. Los conocí porque un amigo compartió una canción de ellos en su Facebook, Paseo Submarino. Su onda Mac Demarco me enganchó por completo; empecé a seguirlos en redes sociales y en unas semanas terminé en ese bar cuyo nombre no recuerdo. Hubo buena convocatoria: mal contados, éramos 70 personas viendo esta y otro par de bandas locales emergentes.

Y ahora están a horas de abrirle a Zoé frente a unos cuantos miles de personas. Por mucho, el toque más concurrido de estos cuatro personajes –Nicolás Correa en la guitarra, Felipe “Pipex” Velázquez en el bajo, Juan Carlos Sánchez en la batería y Santiago “el profe” García en la otra guitarra y voz– ha sido de quinientas personas. Lo que diferencia esta banda es que la mayoría de esas quinientas personas gritan esas canciones como si las hubieran escuchado desde el colegio.

“Nosotros supimos que esto estaba escalando muy rápido cuando en el lanzamiento de nuestro disco debut, Como pez en el hielo, el sitio (Espacio KB) estaba lleno y casi todos cantaban las canciones. En un momento no escuchábamos a Santiago cuando cantaba”. Esto fue en un espacio cultural ubicado en el barrio San Felipe el 9 de marzo del presente año. Asistieron unas 250 personas. La casa estaba llena.

Han tocado juntos desde hace varios años, desde que estaban terminando el colegio. Antes de ser los Fumadores, los cuatro eran conocidos como Santiago García y los Pantalones elegantes. Sus conciertos eran un encuentro frenético entre el blues, el jazz y el surf. Armaron varios conciertos desde el 2014 hasta principios de 2016, tiempo en el que lograron lanzar un EP y su terminación fue porque Nicolás planeaba mudarse a Canadá con su papá para siempre.

Mataron la banda, Juan Carlos se fue de intercambio a México… pero Nicolás nunca se fue. Sin embargo, durante ese semestre, Nicolás compuso las bases de lo que serían las primeras canciones de Los Fumadores y las compartía con los tres. A mitades del año, Juan Carlos volvió al país y decidieron reunirse con la intención de dejar a los Pantalones Elegantes en el pasado y concentrarse en las composiciones de Nicolás. Escribieron las letras, hicieron algunos arreglos en las maquetas y volvieron al ruedo de la música bajo Nicolás C, y a los pocos meses cambiaron a Nicolás y los Fumadores. Grabaron algunos ensayos, los montaron a redes sociales y participaron en algunos toques hasta que por fin… Nicolás se decidió por en julio del 2017. Todo parecía que Los Fumadores era otra de esas historias efímeras, pero el grupo decidió grabar los temas compuestos para sacar un disco, así sea el trabajo de una banda inexistente.

Gracias al eterno aburrimiento de Nicolás en Canadá, decidió volver a finales del 2017.

“Compusimos Corintios porque estábamos convencidos de que la banda iba a morir. La letra habla de que siempre quisimos ser famosos pero en verdad lo único que sabemos hacer es renunciar. En verdad es una canción tristísima y el video es igual. Recopilamos varios videos de nuestros toques muy al estilo de You know you’re right de Nirvana. Es re triste, la idea del video era esa”.

 

 

El papá de Nicolás lo apoyó en sus deseos de retornar, pues notaba a su hijo como ausente. La banda inesperadamente volvió y la gente se emocionó. Tanta fue la emoción, que a los pocos meses estaban lanzando el disco en KB con casa llena y todos coreando las canciones. Ese fue el momento exacto cuando se dieron cuenta de que estaban haciendo algo impactante.

“Empezamos a tener fans. No hay nada más loco que eso”.

Lo que más intimida a estos jóvenes es el tocar frente a un público que en su mayoría no tiene ni idea de que existen. “A nuestros toques van personas que o nos conocen o nos escucharon en internet y quieren conocernos. Esta vez ni siquiera estamos con una banda del underground tipo Usted Señálemelo o Él Mató. Estamos hablando de Zoé que llena escenarios de miles de personas y que hasta nuestras mamás conocen. La única vez que hemos tocado fuera de Bogotá fue en Medellín este año y ahí pensábamos que nadie nos conocía. Error, algunos se sabían las canciones y muchos decidieron quedarse a vernos. Con Zoé estamos frente a un público que tiene que soportarnos, gústele o no. Va a ser una experiencia… diferente”.

Estos conforman un grupo de amigos muy carismático  en vivo, quizás por lo que se sienten cómodos y en sintonía con su público. Echan chistes, “maman gallo” con canciones tipo Amantes de Greeicy Rendón y Me rehúso de Danny Ocean, incluso tienen una versión muy simpática, muy fiel de Equilibro Espiritual, popularizada por Freddy Turbina, una de las tantas marionetas que conforman el universo de 31 minutos. Al preguntarles sobre esto, ellos me aseguraron que no van a dejar de ser quienes son simplemente por enfrentarse un público desconocido y, sobre todo, en cantidades monumentales, por lo que planean ser igual de carismáticos en el antiguo Coliseo Cubierto el Campín.

Escribo esto no solo como el periodista musical que quiere vivir de esto en el futuro, sino como un fanático más que al ver un cover de 20.000 pesos inmediatamente lo conecta con Los Fumadores. Como un promotor más de esta escena tan caótica y difícil que quiere llevar esta banda a un montón de gente que no tiene ni idea que existen pero que los van a tener en frente por un buen rato antes de que salga la banda mexicana que tanto quieren ver. Querida persona que aguantó hambre un mes para poder pagar la boleta de Zoé, que planea hacer fila desde las cinco de la madrugada para recibir las babas de León Larregui mientras canta, les extiendo mi recomendación a que le presten atención a estos pelados que están cumpliendo un sueño y que seguramente el próximo año será una de las bandas locales consolidadas más importantes no solo de la ciudad, sino del país. Comprando su disco, una camiseta, o incluso solo dándole play a todo el disco en cualquier plataforma de streaming aportan a que esta escena emergente siga siendo un hogar, un trampolín, una catapulta hacia los sueños cumplidos.

No siendo más, querido lector, vámonos a dar un paseo submarino…

 

 

 

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