Roger Waters se reencontró con Colombia

El artista británico cumple su cita con Bogotá y lo hace respaldado con su música y una pantalla de más de 40 metros de largo.

Roger Waters. Cortesía

El preámbulo fue generoso. Las luces se apagaron antes de las 8 y la pantalla gigante empezó a ser protagonista, mientras que unos cantos ancestrales se apoderaron del estadio El Campín.

A las 8:20 salió la banda a la escena encabezada  por el gitarrisra británico y la música arrancó su curso con el tema Breath. En el segundo tema, el despliegue conceptual fue mucho mayor y ahí Roger Waters caminó de un lado al otro saludando al público con su mano.

La tercera canción es Time y la gente se quiere morir aquí. La pantalla le va dando entrada a cada interpretación. Su guitarra es color café claro y tiene unas figuras de mariposas grabadas.

Comienza la intervención de las dos coristas, ambas con el mismo peinado y con un acople vocal impresionante. La respuesta del público es emotiva en el tema Great Gig In The Sky , que la banda unió con Welcome To The Machine.

En ese tema se destacan los sintetizadores y teclados que Pink Floyd implementó en la década del 70 para generar sus atmósferas progresivas.

Cambia radicalmente el sonido y se cuelga una guitarra negra electroacústica para interpretar Déjà Vu. No ha hablado una palabra en 40 minutos de concierto, solo música.

Se despoja de la guitarra, se desplaza hasta un lado del  escenario para cantar The Last Refugee, del más reciente álbum. En la pantalla se ve el desarrollo de la imagen que recibió al público antes de que Waters saliera a escena.

Comienza Picture That en la que siempre se despacha contra Trump, esta canción contiene un alto nivel de contenido político. 

Para bajar un poco la tensión, Waters comenzó con uno de los clásicos más bellos y significativos de Pink Floyd, Wish You Were Here. 

La ligó con Another Break In The Wall y ahí el climax es total y lo acompaña un coro de niños y niñas vestidos de naranja. Luego se quitan ese vestido de presos y tienen una camiseta negra que dice Resist, y los niños bailan felices en el escenario.

Luego saluda y presenta a los chicos de Bogotá y hace un break de 20 minutos.

Después de 20 minutos, Roger Waters vuelve a escena con una proyección de unas columnas en la pantalla, que se vuelven reales. El cerdo rosado de uno de los discos más famosos de Pink Floyd, Animals, vuela sobre esas columnas y sobre la nueva proyección, que es una construcción extraña. La canción es Dogs.

Esa construcción es una fábrica y las cuatro columnas hechas humo. El montaje es impresionante. Luego, Waters se puso una máscara de cerdo y sacó un cartel que dice Pigs Rules The World.

La segunda parte ha sido mucho más política, y con Pigs se la dedica por completo a Trump, con montajes ridículos de fotos de él. Otro cerdo vuela sobre las cabezas de la gente que está en gramilla. El animal se pasea por todos lados, y el último mensaje de la canción fue en español y decía: Trump es un cerdo.

 Luego del mensaje comenzó el video de Money, una de las canciones más emblemáticas de Pink Floyd, que tuvo una versión especial porque invitò en vivo a un saxofonista.

Fueron más de dos horas de música en los que Warers hizo un recorrido por los éxitos de Pink Floyd, pasando por sus temas más recientes. Interpretó Eclipse y luego salió entre el público el prisma tradicional de la banda.

El artista cerró con un discurso muy político y pidió libertad, y dijo que necesitamos educación gratuita para todos los colombianos.

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Juan Carlos Piedrahíta B.

Música

Roger Waters se reencontró con Colombia

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