Behind the machine, el nuevo disco de ChocQuibTown, está en proceso de realización desde las infancias de sus integrantes. Las canciones incluidas en el álbum son los éxitos más importantes de la banda conformada por Goyo, Tostao y Slow, pero los ritmos con los que está arropado el discurso se ajustan a la memoria, a lo que cada uno escuchaba en la intimidad de su casa.
En sus radios y tocadiscos el equilibrio estaba otorgado por dos presencias fundamentales. Por un lado, las manifestaciones autóctonas de la región del Pacífico colombiano se encargaban de ponderar la nostalgia característica de estilos como el currulao, el abozao y el aguabajo; mientras que géneros como el jazz y el rhythm and blues (R&B) acentuaron su influencia dentro de la música negra.
El trabajo discográfico Behind the machine (Detrás de la máquina) es el escenario de comunión entre las dos influencias fundamentales para los líderes de ChocQuibTown. El registro marca el retorno a la raíz, a la inclusión de elementos orgánicos, y a su vez se trata de un homenaje sentido a las experiencias sonoras internacionales, que hicieron que cada uno por su lado inclinara sus vidas hacia la composición e interpretación de la música.
“Es un álbum que tiene las canciones que recorren la trayectoria de la banda. Se trata de diez temas y una canción inédita llamada Condoto, de autoría de Hansel Camacho. Incluimos arreglos nuevos, con sonoridades diferentes a lo que la gente está acostumbrada. Vamos desde el jazz hasta la chirimía. Todos son estilos que nos han llamado la atención y que en otros álbumes no incluíamos por estar ligados a los beat de la programación”, comentan los integrantes de ChocQuibTown.
El proceso de poner distancia entre las máquinas de programación y ellos, les ayudó a conocer mejor sus canciones. Identificaron el potencial rítmico de un tema como Calentura, en el que colabora la maestra Zully Murillo; establecieron el nivel que alcanzaron con De dónde vengo yo, en el que experimentan con vientos propios de New Orleans; y recordaron el alcance rumbero de Pescao envenenao, tema en el que el boogaloo es aportado en esta oportunidad por Juancho Valencia, del grupo Puerto Candelaria.
“Teníamos tantas canciones que no quisimos que se quedara ninguna por fuera. Por eso tomamos la decisión de hacer el medley, con temas como La calle o la casa, una canción muy bonita, y decidimos seguirlo con Los tenis, que habla de unos zapatos que hay que cuidar durante todo un año. Lo que más me impresionó fue que cada creación tiene un ritmo, un tempo y una tonalidad. Lo que nosotros hicimos fue tratar de encajar una detrás de la otra sin modificarlas demasiado”, dice Goyo, quien se siente realizada con este trabajo discográfico, en el que considera que se arriesgaron a mostrar una faceta novedosa de la banda.
Formatos de chirimía, pasajes de jazz, ritmos del Caribe como el reggae, y la noción plena de las raíces autóctonas de su región, están presentes en Behind the machine. A partir de ahora lo que quieren seguir haciendo los integrantes de ChocQuibTown es explorar sus estilos y ahondar en las raíces, sin perder la conexión con manifestaciones foráneas que han ampliado el panorama sonoro de la agrupación.
“Cuando empezamos a ver lo que podía ser el disco, estábamos sentados en la sala de la casa y les dije a mis compañeros: ¿Por qué no hacemos que una canción suene a chirimía pero que conserve ese sonido de los vientos y las bandas de New Orleans? Me siguieron la cuerda y desde ahí empezamos a desarrollar el contenido del álbum y el resultado ha sido espectacular. Yo creo que no perdimos ritmo, quedó riquísimo y podemos sorprender al público que nos sigue y que está esperando que asumamos retos sin miedo”, concluye Goyo.
ChocQuibTown se apartó de la máquina para oler nuevamente la tierra. Lo hizo con respeto pero sin solemnidad. Sus integrantes jugaron con las raíces y en ese ejercicio lúdico encontraron una propuesta transversal, que los ha dejado ser sin estar amarrados a las designaciones de un computador.
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