La corrupción le quita $1 billón por semana al país en recursos que estarían destinados para la salud, la educación, la alimentación y la infraestructura. Nombres como los Nule, Samuel Moreno, Álvaro Dávila, Gustavo Moreno y Federico Gaviria son reconocidos en todo el territorio por los desfalcos que han realizado. La Asociación de Examinadores de Fraude Certificado (Acfe) señaló en un informe que Colombia es el tercer país de la región con mayores indicadores en materia de corrupción. La ONU indicó que la Fiscalía General recibió, entre 2012 y 2016, 64 mil denuncias por robo de recursos públicos y, sin embargo, advierte que solo se ha resuelto el 1,6 % de los casos.
La música es lo que le permite a la agrupación bogotana Skank Kings abordar temas personales de cada integrante, de lo que ven en la ciudad, de lo que los llena de inconformismo a ellos y a muchos jóvenes que les manifiestan las injusticias de la sociedad. Al ver la realidad de sus entornos, Jaime Fernández, Juan Camacho, Luis Peñaloza y Andrés Vélez se unieron para intentar revertir esta situación. Luego llegaron Manuel Ceballos y Keny Ramada. Los Skank Kings lanzaron el 8 de marzo la canción Corrupción, que fue compuesta por Jaime Fernández y Manuel Ceballos y que habla de esa problemática tan sonada y que cada día se escucha con más fuerza en los medios y en la sociedad. La banda busca enviar un mensaje de conciencia sobre la importancia de preservar los ideales antes que los intereses.
A pesar de que estaban influenciados por estéticas y géneros como el rock, el ska o el hip hop, ninguno de estos fue lo que los unió. La unión llegó gracias al género musical que Bob Marley se encargó de expandir por cada rincón del mundo en los años 70, cuando protagonizó el vertiginoso ascenso del reggae gracias a la comercialización de la música en álbumes.
La agrupación piensa que su grupo trasciende lo musical. “Se trata de lo personal porque nos ha tocado adquirir disciplina, constancia, tolerancia. Somos seis personas que a veces no estamos de acuerdo, pero de alguna u otra forma podemos llegar a un mismo punto. Eso es lo que hace la música”, dice Jaime Fernández conocido en la banda como “Chete”, quien es vocalista, bajista y hace parte de los fundadores. Además, es uno de los encargados de la producción de audio, las mezclas y la composición.
El reggae les ha permitido mantener un mensaje sólido. Sin embargo, sus canciones con fuertes críticas han hecho que los bajen de las tarimas, y hasta que les desconecten el sonido. "Lucho", otro vocalista, y quien toca el tambor cuenta que “no es un mensaje grosero, pero sí es una verdad que a veces incomoda, pero toca. Muchos vivimos en un adormecimiento. Por eso los invitamos a que se sacudan y cuestionen un poquito. A veces la gente se choca un poco, pero después recibe todo el amor que les estamos dado y al final es una reconciliación de todo eso”.
La banda describe la escritura de sus letras como un taller experimental. En ocasiones, los integrantes llevan a los ensayos propuestas de canciones o métricas para aportar en el proceso de creación de sus temas. En otras, empiezan de ceros y con los ritmos característicos del reggae le dan vida. Otro valor agregado de la agrupación es que cada integrante se mueve en un género como el rap, la salsa, el folclore. “Las letras son muy directas, así sea una canción de amor. En la banda somos cuatro cantantes, cada uno tiene la oportunidad de ser protagonista. Los otros vamos haciendo los coros”.
Manu Ranks, como se le conoce a Ceballos, llegó a la banda desde hace dos años. “Siempre he tenido una aproximación directa con la música reggae, con el rap, con los ritmos urbanos. Tengo un trabajo de 10 años en la música underground bogotana y conozco una cantidad de gente que está comprometida con la música y Skank Kings fue la oportunidad para encontrarme con ese género”.
Keny Ramada es el integrante más reciente del grupo. Llegó cuando los Skank Kings estaba buscando un teclista. “He estado en la música local desde hace algún tiempo. Siempre buscando nuevos sonidos y que pasen nuevas cosas en la escena local bogotana”.
El género que decidieron interpretar les ha significado que muchas personas creen prejuicios en cuanto a el look que manejan, también se han visto afectados por el estigma que se ha creado sobre el reggae y el consumo de cannabis. No obstante, Chete está convencido que “los grandes países, no son poderosos por sus ejércitos, sino por sus artistas y sus deportistas porque ahí es donde un pueblo crea identidad, eso es lo que aportamos identidad, unión y criterio”.
Los integrantes de Skank Kings buscan que las personas que escuchan sus canciones, más allá de sentirse atraídos por sus ritmos, le pongan cuidado a lo que dicen sus letras:
Mira cómo me roba la policía / Es la realidad del día a día / Pues la ciudad es una mentira /
Pierde la memoria todo un país / Nos meten los dedos hasta en la nariz/
No me hables de paz con un arma en la mano/ No le faltes al respeto a ningún hermano/