Juan García-Herreros es un bajista colombiano consagrado en la escena jazzística internacional. Snow Owl, como le gusta ser llamado, significa “Búho de nieve” en su nombre indígena.
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Gracias a la virtuosidad original de este artista colombiano, entre las seis cuerdas de un contrabajo-guitarra eléctrico, fue nominado por la revista británica Bass Player como el mejor bajista del mundo.
“Este es un gran momento, no solamente para mí, sino para todos los músicos colombianos que con su esfuerzo, talento y dedicación se han destacado alrededor del mundo. Seguramente esto también abrirá las puertas para que muchos artistas sean tenidos en cuenta”, dice Snow Owl respecto a la noticia.
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El sueño de niño se cumplió
Multitud de premios y muchos países recorridos hacen parte de la historia de este bajista que soñaba de niño con el piano pero que se encontró con el bajo y que un día, en Nueva York, descubrió que tenía que luchar por lo que quería: aprender alemán, estudiar composición en Viena e iniciar su carrera como solista. Lo logró.
La banda de Snow Owl representa en sí misma mucho de lo que también es el jazz, fusión; fusión de ritmos, de culturas, de formas de ver el mundo, de sentirlo y de vivirlo.
“Snow Owl es una celebración del espíritu humano a la forma en la que se pueden juntar las culturas a través de la música”, afirma el músico que dirige desde hace más de diez años una banda de artistas de Turquía, Austria, Bulgaria, Brasil y Colombia.
“Gracias a ellos yo aprendo nuevos ritmos, nuevas melodías y también tengo la oportunidad de compartir nuestras raíces colombianas”, declara y recuerda que, para él - que ha visitado las tarimas de más de cuarenta países - lo más lindo es regresar a lo propio.
Es reconocido por subir a los escenarios con el rostro pintado. Para él, esto está relacionado con las raíces indígenas que compartimos, “esta es la cara del universo, es el camino azul, el espiritual”, dice y explica que el camino rojo es del guerrero y el amarillo el del balance entre los dos… “y por pura coincidencia son los colores de la bandera colombiana”.
Su carrera arrancó en Nueva York - a donde llegó con su familia a una temprana edad -. A los nueve años comenzó con la flauta y a los 16 descubrió el bajo eléctrico y se convirtió en un músico autodidacta –no había plata para lecciones privadas- pero eso lo suplía su pasión. Aprendió teoría musical y jazz en la escuela secundaria de Dunedin, Florida, y poco después, a los 17, ya estaba en la Sinfónica de Tampa, en el mismo estado. Nueva Orleans, Nueva York, Boston y Viena fueron las plazas en las que armonizó su estilo impregnado de múltiples sonidos.
Hoy vive en Viena, Austria, la ciudad de la música, allí conformó su banda y fue seleccionado para hacer parte del Instituto de Jazz de la Universität für Musik und Darstellende Kunst Graz. Es el primer colombiano en ostentar un cargo académico de tal nivel en dicho país.
Tres Medallas de Oro en Los Global Music Awards y varias nominaciones a los premios Latin Grammy por sus producciones son algunos de los logros que lleva encima.
Juan García-Herreros es un embajador, un emigrante que sabe lo que es ir y lo que es regresar; comenzar y volver a empezar un camino, perder un poco y ganar más.