Springsteen y su sorpresiva aparición en un concierto benéfico en Nueva Jersey

El rockero estadounidense tocó este sábado en el festival benéfico "Light of Day", que recauda fondos para la lucha contra el párkinson y otras enfermedades neurodegenerativas.

Bruce Springsteen, de 70 años, cambió la soleada y cálida Florida -donde se encontraba tras participar en una cena vinculada al mundo de la hípica- para ir expresamente hacia el frío de Nueva Jersey. EFE

El rockero estadounidense Bruce Springsteen apareció este sábado por sorpresa en el festival benéfico Light of Day de Asbury Park, Nueva Jersey, que recauda fondos para luchar contra el párkinson y otras enfermedades neurodegenerativas. (Lea también: ¿Bruce Springsteen está cerca de volver a grabar con The E Street Band?)

Vestido con una camisa de cuadros, una boina y su mítica Fender amarilla, Springsteen retornó al teatro Paramount cinco años después de su última aparición en este festival, que se celebra en la ciudad que le vio crecer como músico en los 70 y que siempre ha contado con una poderosa escena musical ligada al Boss y a otras figura destacadas del "rock and roll" como Patti Smith o los Ramones. (Le puede interesar: Bruce Springsteen celebra 70 años y debuta como director)

A lo largo de la noche, Springsteen se unió a artistas emblemáticos de Asbury Park como Jesse Malin para tocar Broken Radio, Willie Nile para One Guitar y Joe Grushecky y su banda, The Houserockers, que le acompañaron en la última hora y veinte de concierto. (Además: Bruce Springsteen estrena álbum con la música de su show en Broadway)

El Boss comenzó su parte del repertorio con Talk to the King, obra de Grushecky, que sirvió para que un Springsteen algo falto de energías tomara fuerzas para encarar su celebrada The Promised Land, que sirvió para meter al jefe en el concierto.

Mientras intercalaban canciones de uno y otro, los fans coreaban sin tregua cada tema, sedientos de acordes de Springsteen, quien tras finalizar hace un año su estancia en Broadway y publicar su más reciente disco, Western Stars, no se ha visitado demasiado los escenarios ni ha vuelto a programar, de momento, ninguna gira.

También sonó la versión eléctrica de Atlantic City y una puesta a punto más que decente de Darkness on the Edge of Town, a pesar de que Springsteen dio muestras de que no se encuentra a su mejor nivel vocal, algo que, a efectos prácticos de la causa y teniendo en cuenta la entrega del público, fue irrelevante para la energía del espectáculo.

Asimismo, el Boss interpretó una divertida Pink Cadillac que encadenó con Savin' Up, en la que hizo un breve discurso, en su estilo a lo predicador, sobre los errores que a veces se cometen en una relación.

El repertorio, que incluyó alguna otra pieza más de Grushecky, culminó con Bruce Springsteen y todos los artistas en el escenario haciendo suya la canción que da nombre al festival, Light of Day, y con una sentida versión acústica de Thunder Road que, por unas cosas o por otras, empañó los ojos a más de uno.

Ante 1.600 personas en vez de ante 60.000, como acostumbra, el Boss continúa poniendo buenas cartas sobre la mesa con las que comenzar un diálogo con cada uno de los presentes: amor, fracaso, amistad, la carretera, un futuro mejor... Y le sigue funcionando casi como el primer día.

A través de su propia historia o de su capacidad para contar las de otros, Springsteen ha construido con sus canciones un preciado espejo en el que cualquiera puede pasar a contemplar sus fracasos y victorias, miedos, inseguridades y valentías o cierres y comienzos de etapas, por ejemplo.

Se trata, quizá, de una capacidad al alcance de muy pocos y que en noches como esta en Asbury Park, en las que físicamente no está al 100 %, siempre le acaba otorgando el punto de juego, set y partido.

El festival Light of Day celebra este año tanto su 20 aniversario como el cumpleaños de su fundador, Bob Benjamin.

Sus organizadores aseguran que en esos 20 años, entre todas las ediciones más los eventos especiales, han recaudado cerca de 6.000 millones de dólares para la lucha contra el párkinson y otras patologías en Estados Unidos, una labor que el propio Springsteen agradeció y alabó en su intervención final, justo antes de arrancarse con un "cumpleaños feliz" dedicado a Benjamin.

Bruce Springsteen, de 70 años, cambió la soleada y cálida Florida -donde se encontraba tras participar en una cena vinculada al mundo de la hípica- para ir expresamente hacia el frío, desapacible y nevado Asbury Park con el objetivo de echar una mano en una causa benéfica, compartir unas horas de camaradería y celebrar la vida con sus amigos de siempre. Una decisión que, quizás, serviría para resumir de forma breve la figura del Boss. 

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Cristina Magdaleno - EFE

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Springsteen y su sorpresiva aparición en un concierto benéfico en Nueva Jersey

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